La detención e ingreso en prisión de tres hermanos nacidos en Marruecos que conformaban la “célula de Badalona”, encargada de reclutar a yihadistas como fue el caso de un preso que murió en Siria combatiendo en las filas de Estado Islámico (DAESH), ha vuelto a poner de relieve los vínculos en España de la organización salafista radical Hizb Ut Tahrir (HUT) o Partido de la Liberación Islámica, según explican fuentes de la lucha antiterrorista.

Los hermanos –uno de ellos con DNI– tenían edades comprendidas entre los 57 y los 47 años, y trabajaban en España como albañiles para llevar a cabo reformas menores. Su residencia estaba fijada en un barrio marginal de Badalona y pertenecen a familias con varios hijos a su cargo. En su vida cotidiana, no obstante, trataban de ocultar que participaban en la captación y reclutamiento de terroristas para enviarlos a zona de conflicto.

Esto fue lo que ocurrió con Mohamed Kraouch, de nacionalidad también marroquí. Su muerte en Siria en 2016, a donde se desplazó como combatiente extranjero de DAESH, fue el hilo del que tiraron los agentes de la Brigada Provincial y de la Comisaría General de Información para desarticular la que han llamado “célula de Badalona”, en una operación bajo coordinación de la Audiencia Nacional y la Fiscalía.

CAPTACIÓN TRAS SALIR DE PRISIÓN

La captación de Mohamed Kraouch fue clásica, ya que el contacto se estableció a su salida de una prisión catalana al ser progresado al tercer grado mientras cumplía una condena por delitos comunes. La Policía detuvo el domingo a sus reclutadores, los tres hermanos de Badalona, al comprobar que fueron ellos los que llevaron a su conciudadano marroquí a radicalizarse para que viajara a Siria, uniéndose al DAESH.

Buscaban entre personas vulnerables posibles terroristas yihadistas, captados en reuniones clandestinas periódicas celebradas con importantes medidas de seguridad para evitar que se descubrieran sus reuniones clandestinas, en las que obligaban a dejar fuera de la sala los teléfonos móviles particulares.

La operación se desarrolló el pasado domingo y en los registros se ha incautado numerosa documentación pendiente de análisis. Según las citadas fuentes, en los registros se ha intervenido 20.000 euros en metálico, así como teléfonos y diferentes grabaciones.

También se halló un visor de mira telescópica que los investigadores no descartan que se utilizara para algún tipo de contravigilancia, ya que una persona solía quedarse fuera de sus reuniones para conservar el secreto de las mismas. No se han incautado armas y los especialistas policiales, a raíz de los datos analizados hasta ahora, descartan que planearan atentados en España.

CÉLULAS CLANDESTINAS EN CATALUÑA

La operación vuelve a poner de relevancia los tentáculos de Hizb Ut Tahrir (HUT) en España, especialmente por su arraigo en diferentes municipios de Cataluña, según detallan las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por Europa Press. Se suelen organizar en células clandestinas con reuniones que se celebran con la excusa de practicar rezos colectivos, aunque bajo la sospecha de captar a posibles terroristas.

El principal objetivo de esta organización radical de corte salafista es adoctrinar para instaurar un Califato Universal, de ahí que esté ilegalizada en varios países –no en España– y sea objeto de diferentes investigaciones policiales en Reino Unido, Suecia, Alemania o Rusia.

El deseo de sus dirigentes, que según los especialistas antiterroristas operan de forma muy similar a una secta, es asentarse en Asia Central, si bien tiene ramificaciones en el Norte de África o Turquía.

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