miércoles, 2 diciembre 2020 17:32

Cómo saber si tu pareja ‘miente’ en el sexo

Aunque no es una noticia nada alentadora, lo cierto es que muchas mujeres han fingido un orgasmo a lo largo de su vida. Esto se puede dar por muchas razones. Puede que sea por no decepcionar a la pareja o por animarse a sí mismas para llegar hasta el final. También, no obstante, puede ser porque el sexo está siendo tan malo que desean que termine pronto.

Sea como fuere, la verdad es que muchas son las que dicen haber llegado al clímax cuando, en realidad no ha sido así. Eso sí, algunas lo fingen también que para su amante es casi imposible, si no sabe bien cómo identificar un orgasmo, que han mentido. Por eso, siempre es bueno tener toda la información.

Si crees que te ha pasado, descubre cómo saber si tu pareja “miente” en el sexo.

Escucha qué dice tu pareja durante el sexo

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Escuchar a tu pareja es una de las más importantes. Por eso, debes estar bien atento a qué dice durante el sexo. En el caso de que sea una persona a la que no le importe expresar cómo se siente, puede que estés acostumbrado a oír cosas del estilo “sí, así” o “sigue, me gusta”.

Además, puede que le guste llevar el control y agarre tus manos para guiarlas hacia los sitios donde más le gusta que le toquen. Ese es el camino que debes seguir, por lo que tendrás muchas pistas para tener una buena relación en la cama. Sabrás que está a punto de llegar al orgasmo, en el caso de que sea mujer, porque los labios se hinchan, enrojecen y se humedecen.

Si tenéis una relación duradera y notas cómo cada vez está más cómoda en esos momentos de intimidad, tienes otra pista de que le está gustando de verdad. No nos referimos a que diga palabras o sonidos copiados de una peli porno, sino aquellos que salen de forma natural.

Los labios, el espejo del alma en el sexo

labios

Dicen que los ojos son el espejo del alma, pero en el sexo esta máxima cambia. Aquí, debemos fijarnos más en los labios de nuestra pareja. Cuando llega el momento de acercar vuestras bocas, la cosa empieza a calentarse y pasáis a los besos pasionales, debes estar muy atento.

Aquí es cuando debes prestar atención al estado de los labios. En el momento en el que una mujer va a tener un orgasmo, los labios se hincharán, se humedecerá y se enrojecen. Esto es la consecuencia del aumento de la presión sanguínea.

Es algo que sucede de forma natural y, además, es una ayuda extra para que la mujer se sienta más sexy y atractiva en ese momento. Si esto ocurre, puede estar seguro de que la relación sexual va por el camino indicado.

Ritmo acelerado de nuestra pareja

ritmo acelerado

Al llegar al orgasmo, el cuerpo se acelera. Por eso, si esto no sucede, es complicado que una persona haya tenido un orgasmo. No hace falta ser un experto para notar cómo va aumentando la temperatura corporal y cómo las pulsaciones y respiraciones van aumentando poco a poco hasta convertirse en incontrolables. En ese momento sabrás que no está fingiendo.

En los preliminares o durante el tiempo de excitación, las pulsaciones de nuestra pareja serán de 70/80 por minuto. Sin embargo, en el culmen del sexo, podrán llegar a las 90/100. De hecho, se alcanzan las 130 durante el coito, incluso más cuando llegamos al orgasmo.

La respiración también se volverá más profunda conforme el placer va aumentando. Se empezará a entrecortar cuando llegue el clímax, pues la mujer en ese momento puede inspirar y exhalar hasta 60 veces en un minuto. Si esta frecuencia no varía, algo podría estar fallando y podría estar fingiendo.

Movimientos arrítmicos

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Estamos acostumbrados a ver cómo en el cine porno la pareja se mueve en perfecta sincronía todo el acto, pareciendo que los dos disfrutan de las posturas por igual, así como del ritmo y velocidad de la penetración. Sin embargo, en la vida real esto no tiene nada que ver.

Durante el sexo satisfactorio, cada miembro de la pareja trata de llegar al clímax, moviéndose como más le favorece. Las mujeres que fingen de forma habitual orgasmos, dicen que se limitan a gemir o decir frases y palabras alentadoras. Nunca tratan de buscar su ritmo o de cambiar de postura.

Por eso, si la otra persona quiere cambiar de postura, coge tu mano para colocarla en una zona, se agita o se mueve sin control, estaréis viviendo una relación sexual completamente real. Es decir, nadie ha ensayado lo que va a suceder en la cama.

La importancia del contacto visual durante el sexo

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El contacto visual en una pareja es siempre muy importante. Sin embargo, tampoco debemos obsesionarnos. No todo el mundo aguanta mirando fijamente al otro durante la relación sexual. Este es otro mito que hemos heredado del porno.

Muchas personas optan por cerrar los ojos o prefieren dejarse llevar hacia el placer a oscuras. No obstante, sabremos que el orgasmo es real y no fingido cuando, si un movimiento causa una sensación particularmente placentera, las miradas de los amantes se cruzan, cómplices.

En ese momento, debemos aprovechar y observar las pupilas de nuestra pareja. Cuanto más cerca esté una persona de alcanzar el orgasmo, sus pupilas más se dilatarán. Puede ser una pista muy valiosa para saber si vamos por buen camino.

Se contrae la zona genital

zona genital

Si hablamos de sexo y orgasmo, como es lógico, una de las zonas involucradas que nos pueden dar más pistas es el área genital. Al llegar al clímax, el cerebro se desconecta, enviando señales inesperadas y descontroladas a nuestro cuerpo. En el caso de las mujeres, tanto los labios externos como internos triplican su tamaño, tiñéndose de un rojo intenso.

Además, el clítoris se pondrá erecto, aumentando de forma clara la lubricación. Es decir, las mujeres sufren una especie de erección interna, encargada de empujar el útero hacia arriba y hacia atrás. En este momento, el cuerpo empieza a experimentar contracciones involuntarias y rítmicas de aquellos músculos que rodean la vagina.

Según la intensidad del orgasmo, los espasmos pueden ser diferentes. Se pueden notar entre cinco y quince contracciones en breves intervalos de tiempo. En algunos casos, pueden ser tan intensas que el hombre podría percibir la presión en el pene.