Guaido
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez.

Cada vez son más los que tienen la sensación de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no tiene intención de acabar la legislatura con su actual socio. Una vez se aprueben los Presupuestos Generales del Estado (PGE), Sánchez tendrá garantizada La Moncloa por unos años. Y en ese escenario, son muchas las voces dentro del PSOE y de otras instituciones que apuestan porque el plan de la mano derecha de Sánchez, Iván Redondo, es aprovechar una no tan repentina crisis de Gobierno para dar la patada a Unidas Podemos y gobernar en solitario prorrogando los presupuestos. Y en la formación morada no son ajenos a esta teoría.

La misma sensación recorría las entrañas del Congreso cuando el presidente buscaba a finales de diciembre a toda costa una mayoría de investidura. Sin embargo, el que fuera tan difícil que dieran de sí los números hizo cambiar de opinión al PSOE y Sánchez fue consciente de que tendría que ir de la mano con el actual vicepresidente del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, al menos hasta que se aprobaran las cuentas. Y en eso están en estos momentos.

Ahora, con los Presupuestos a punto de caramelo, la pregunta que se hacen desde la oposición es hasta dónde estará dispuesto a llegar Sánchez para aprobarlos. Por lo pronto, el PSOE ha exhibido pocos complejos y poco respeto tanto por las tradiciones como por la Casa Real. Cada mal gesto con el Poder Judicial, la oposición, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado o la monarquía ha tenido un único horizonte: complacer a los independentistas catalanes y a los nacionalistas vascos para aprobar los presupuestos. Pero esto tendrá un precio electoral que Sánchez conoce muy bien.

La reacción de la Familia Real a la decisión de alejar al Rey emérito Juan Carlos de Zarzuela

Sánchez se niega a desvelarlo, pero nosotros sí sabemos donde está el Rey Juan Carlos

  • Juan Carlos I lleva casi dos semanas alojado en el Emirates Palace.
  • Si algo caracteriza a Sánchez es su capacidad para adaptarse a la situación para sobrevivir, pero desde el PSOE se muestran convencidos con que su presidente no se presentará a unas nuevas elecciones con el San Benito de haber despreciado a la Justicia, a la policía y a la Casa Real. Y es ahí cuando ni los suyos descartan que, en caso de surja “espontáneamente” una crisis de Gobierno, Sánchez dé la patada a Iglesias y gobierne en solitario lo que quede de legislatura prorrogando los Presupuestos que aprobó.

    Cuanto más se acerca el momento de aprobar las cuentas, más se escucha esta teoría que no solo llega por un canal. Si se tantea que Sánchez no quiere acabar la legislatura con Podemos en el seno del Ejecutivo, nadie lo niega. Y si se pregunta por una futura crisis de Gobierno por una falta de entendimiento insalvable entre los dos partidos que forman el actual Ejecutivo, las formaciones implicadas aseguran que es una posibilidad latente. Y es en este escenario donde entra el miedo en Podemos a que Sánchez, tras haber pasado el desgaste del Gobierno a Unidas Podemos, le dé la patada a sus socios para disfrutar de la recuperación económica tras la pandemia.

    Desde luego, es un plan maquiavélico propio de las mentes más brillantes y con pocos escrúpulos. Y en este contexto tampoco les llama la atención en la formación morada que los asesores de Sánchez, especialmente uno, sean capaces de urdir una estrategia tan fría que, sin lugar a dudas, traería al PSOE un rédito electoral complicado de calcular.

    Una segunda parte en la legislatura que permita a Sánchez aplicar medidas económicas complacientes con el sector liberal, restablecer las relaciones con la justicia, la monarquía y disfrutar de la recuperación económica que los economistas y organismos públicos prevén que llegará en uno o dos años. Suena tan bien en los oídos de los seguidores de Podemos (y del PSOE) que Iglesias y los suyos temen que pueda ser un plan real que estallará en su cara en 2021. No queda tanto.