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(I-D) El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el presidente de la Xunta y candidato a la reelección por el PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, en el acto de celebración de los 11 años de presidencia de Feij - Rosa Veiga - Europa Press

La trama ‘Kitchen’ aún no ha estallado del todo. Se conocen las investigaciones de la Fiscalía Anticorrupción y eso ha sido más que suficiente para poner de nuevo al Partido Popular en el punto de mira. Sin embargo, lo que para muchos puede ser una crisis, para otros puede ser una oportunidad. Desde hace meses que hay muchas voces dentro del PP que quieren apartar a su presidente, Pablo Casado, de la candidatura para poner en su lugar a alguien con opciones de ganar las elecciones. La misión era tumbarle antes de los nuevos comicios generales, pero no tenían nada a lo que agarrarse hasta ahora. Si Kitchen se complica y salpica a su líder, ya hay quien dentro del PP espera la ocasión para apartar a Casado y poner en su lugar a un caballo ganador, del que ya hay algún que otro nombre sobre la mesa.

La reacción inicial de Casado después de que se supiera que su partido utilizó las instituciones y el dinero público para sufragar el ilícito espionaje al Sergio Ríos, el entonces chófer del extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas, fue huir. Que era un diputado por Ávila entonces y que no tenía responsabilidades sobre el asunto, aseguró. Sin embargo, sus asesores le han pedido cambiar de estrategia y  así lo ha hecho. Ahora dice que afrontará las consecuencias y que quien se demuestre que la ha hecho, la pagará. Pero lo cierto es que no solo la oposición y Podemos están esperando que la trama estalle, sino que hay muchos dentro del PP que buscan el momento para atacar a su presidente y buscar en su lugar alguien mejor valorado en las encuestas.

Hay dos candidatos que gustan mucho más que Casado para afrontar los siguientes comicios generales que se celebrarán, previsiblemente, en 2023. El primero es el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijoo; y el segundo el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. Feijoo ya tuvo su oportunidad, pero no quiso entrar en una carrera por presidir un partido al que aspiraban demasiadas personas, desde la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría hasta el exministro José Manuel García Margallo, pasando por el actual presidente.

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  • Ahora, fuentes del Partido Popular aseguran que Feijoo estaría dispuesto a volver, eso sí, siempre que no tenga rivales duros delante. Pero a esto hay que añadirle que el clamor popular dentro de la formación cada vez apuesta más por su político revelación del año: Almeida, por lo que no se sabe cómo se afrontaría un hipotético nuevo congreso.

    Lo que sí se conocen son los resultados de los sondeos. Y todos confirman lo mismo: que Casado no tendrá opciones de gobernar si se celebraran nuevos comicios. Esto irrita a muchos dentro del partido porque no solo consideran que al actual líder le falta carisma, sino que creen que el equipo que ha formado para dirigir el Partido Popular no han configurado una alternativa ganadora que pueda arrebatar a Sánchez la presidencia del Gobierno.

    Por el momento, de la trama solo se conocen las investigaciones de la Fiscalía, pero no la decisión del juez. En esas pesquisas, la Fiscalía Anticorrupción considera probado que el exministro de Interior y la exministra de Defensa participaron en el espionaje al exchófer de Bárcenas. Que Jorge Fernández Díaz utilizó junto con varios manos de la cúpula policial fondos reservados para pagar los gastos de dicho espionaje y que María Dolores de Cospedal tenía directamente interés personal en que esas investigaciones salieran bien.

    Con todo esto, no solo se usaron fondos reservados para pagar 2.000 euros al mes al exchófer de Bárcenas a cambio de información que pudiera salpicar a los altos mandos del partido, sino que además otro pago que se le dio fue el de ingresar en la Policía Nacional después de aprobar la oposición entre lo que algunos consideran muchas irregularidades. Ahora, quedan por levantarse más informaciones comprometidas para el partido mientras desde el PP afirman que lo afrontarán con contundencia y que castigarán a quienes hayan cometido irregularidades. Sin embargo, este arma puede servir para los desencantados del PP para tumbar a un Casado cada vez más cuestionado y menos apoyado en el partido.