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Imagen del interior de una estación de Metro de Madrid. Foto: Flickr.

Un vigilante de Metro de Madrid, dependiente de la empresa Trablisa, ha sido agredido mientras vigilaba las instalaciones que debían estar cubiertas por trabajadores de Ombuds, actualmente en huelga indefinida. La normativa laboral no permite cubrir los puestos de los huelguistas con personal de otra empresa.

Alternativa Sindical, agrupación encargada de representar los intereses de los empleados, ha presentado una querella contra Metro de Madrid y Trablisa por este motivo. El sindicato denuncia que con esta acción se ha vulnerado “el artículo 6.5 del Real Decreto Ley de Relaciones de Trabajo”.

Este punto de la norma establece que “en tanto dure la huelga, el empresario no podrá sustituir a los huelguistas por trabajadores que no estuvieran vinculados a la empresa al tiempo de ser comunicada la misma”. Además, la ley “extiende la prohibición a la posible contrata o subcontrata con otras empresas de obras o servicios correspondientes a su propia actividad.”

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Los trabajadores de Ombuds que actualmente se encuentran de baja médica tendrán que justificar su enfermedad. Así lo ha avisado la empresa a través de una carta a los cientos de vigilantes apartados de su puesto laboral por motivos de salud. Una misiva que incluye “advertencias” que desde Alternativ...

La situación se ha agravado por la agresión a dos vigilantes de esta empresa. El sindicato ha presentado la denuncia ante los Juzgados de Plaza de Castilla y solicita tener acceso a las cámaras de vigilancia de la estación de Cuatro Vientos, lugar del ataque, para corroborar la presencia de estos trabajadores y que las autoridades investiguen lo sucedido.

AGRESIÓN CON ARMA BLANCA

Los hechos ocurrieron la tarde del lunes en el depósito de la estación de Cuatro Vientos, al sur de la capital. Un grupo de tres grafiteros asaltaron las cocheras de trenes ubicadas en esta zona para pintar algunos de los convoyes allí guardados. Los técnicos de Metro fueron los que avistaron a los jóvenes y alertaron al equipo de seguridad.

Según afirman desde el sindicato, la estación estaba en ese momento custodiada por una pareja de seguridad de Trablisa. Los dos trabajadores, pertenecientes a una patrulla de Metro, habían sido llamados por la sala de seguridad de la empresa de transporte a primera hora de la tarde para cubrir las vacantes de los empleados de Ombuds, que no habían asistido por motivo de la huelga.

Los dos vigilantes de Trablisa sorprendieron a los grafiteros, quienes agredieron a uno de ellos con una navaja. El empleado, que pronto fue atendido por los servicios médicos, recibió varios cortes en el brazo y contusiones en el tórax y el gemelo. Su compañero también fue golpeado con un palo. Los tres asaltantes finalmente huyeron por la M40, no sin antes realizar una pintada de unos 60 metros en uno de los vagones de metro allí estacionados.

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Vigilante de Trablisa agredido por un grupo de grafiteros. Foto: Alternativa Sindical.

LA RESPUESTA DE METRO DE MADRID

Metro de Madrid desmiente rotundamente que esté usando a vigilantes pertenecientes a otras empresas de seguridad para cubrir las vacantes de la huelga de Ombuds. La empresa de transportes afirma a este medio que la presencia de los dos empleados de Trablisa en el momento de la agresión formaba parte de “un dispositivo especial de lucha contra los grafiteros”.

Desde el ente aseguran que “todas las empresas de seguridad de Metro tienen la obligación de integrar un dispositivo especial de vigilantes en caso de que haya ataques de grafiteros”, una cláusula que firman en el contrato. Metro, además, afirma que fueron los vigilantes de Ombuds los que llamaron a sus compañeros de Trablisa, que eran los que más cerca se encontraban, para enfrentarse a los grafiteros. Aunque en el momento de la agresión solo estaban ellos.

Desde Alternativa Sindical sostienen que esta afirmación “es totalmente falsa”. Alberto García, portavoz de la agrupación, alega que han sido los propios vigilantes, afiliados al sindicato, los que han relatado los hechos y “no había nadie de Ombuds en ese momento”. Es más, García insiste en que fueron “los técnicos de Metro los que alertaron de la llegada de grafiteros”.

El portavoz añade que “no hay establecidos servicios porque no hay una operativa especial para estos casos”. Sí que hay, aclara, “unos servicios especiales para épocas en las que hay más afluencia de ataques de grafiteros”, en los que “se refuerza el personal”. Una situación que no ha ocurrido esta vez, ya que se trata de un hecho fortuito.

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Ifema rompe su relación laboral con Ombuds y evita la huelga de vigilantes

La empresa pública ha decidido rescindir su contrato con Ombuds después de que los vigilantes convocaran una huelga indefinida a partir del día 8 de agosto. La compañía de seguridad, propiedad de la familia Cortina, lleva tres nóminas atrasadas a sus 8.000 empleados. Según han avanzado fuentes de ...

El sindicato reitera que “Metro miente para proteger sus intereses” y que la utilización de trabajadores de Trablisa para cubrir vacantes de la huelga también ha ocurrido en otros puntos, como “los Depósitos de Hortaleza y Depósito de Villaverde, en el depósito de cuatro Caminos y en la Estación de Avenida de América”. Unos hechos, aseguran, “corroborados por el Comité de Huelga.”

SITUACIÓN DE LOS TRABAJADORES DE OMBUDS

Los trabajadores de Ombuds llevan en huelga desde mediados de agosto, tanto en Metro de Madrid como en la EMT. Las dos empresas de transportes de Madrid tienen todavía vigente su contrato con la entidad de la familia Cortina, declarada en concurso de acreedores a principios de verano.

El grupo de seguridad, que tenía 8.000 trabajadores en el momento de la quiebra, ya ha pagado las nóminas atrasadas de julio y está empezando a abonar las de agosto, según fuentes sindicales. Aunque todavía adeuda la de junio y la extra de verano. Además de Metro de Madrid y EMT, empresas como Renfe o Museo Thyssen siguen manteniendo su contrato. Esta última ya ha lanzado una licitación de urgencia para rescindir el acuerdo, pero de momento sigue sin adjudicatario.

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