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el corte ingles

Aunque en los últimos días mucho se ha publicado sobre la dexametasona como uno de los medicamentos “emergentes y novedosos”, para el tratamiento de pacientes con covid-19, lo cierto es que, resulta ampliamente conocida por médicos y veterinarios, que llevan décadas aplicándola en la medicina humana y animal. De hecho, este medicamento se encuadra entre los glucocorticoides más comunes, igual que la metilprednisolona, prednisona e hidrocortisona. En la medicina humana se utiliza en casos muy concretos, pero en veterinaria se emplea específicamente para tratar un tipo de coronavirus en felinos.

Entonces, ¿por qué tanta expectación? ¿por qué en el tránsito de las publicaciones científicas a la prensa generalista se ha sobredimensionado un poder y efecto de la dexametasona sobradamente conocido por las profesiones sanitarias? “Quizá porque estamos especialmente sensibilizados” explica Dolores Pérez Alenza, directora del Hospital Clínico Veterinario Complutense, en declaraciones a MONCLOA.COM “porque esta pandemia nos ha cambiado la vida” y “necesitamos conocer avances efectivos”. Sin cura y sin vacuna, la sociedad está ávida de buenas noticias y la dexametasona “da respuesta y resulta eficaz para ayudar a frenar los efectos de la reacción del sistema inmune frente al virus”.

Pero lo cierto es que, en esta pandemia, la dexametasona se viene administrando a determinados pacientes -en casos muy concretos- desde el pasado mes de abril y, en medicina, ha sido de gran utilidad desde hace décadas. Y pese a la fama que ha adquirido en poco tiempo, “no es antivírica, no cura el coronavirus, debe muy estar muy bien pautada y administrada por facultativos”, afirma Pérez Alenza que insiste, “los corticoides no se pueden tomar a la ligera”.

REDUCE LA MORTALIDAD EN PACIENTES CON VENTILACIÓN

La dexametasona es un antiinflamatorio muy potente que se ha demostrado eficaz en los estadios iniciales de algunos pacientes covid-19 para romper la denominada “tormenta de citoquinas” que produce un daño considerable en los tejidos pulmonares como consecuencia de la activación descontrolada de macrófagos y granulocitos, pero hay que tener en cuenta que, “por sí misma, ni mata el coronavirus ni cura la enfermedad”, insiste Manuel Martínez, secretario de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios FESVET .

Únicamente limita las reacciones indeseables de las citoquinas. Pero, es más, es muy importante un uso facultativo controlado puesto que los corticosteroides, como la dexametasona, pueden tener muchos efectos indeseables: dolor de cabeza, debilidad muscular, dolor de articulaciones, retraso en la cicatrización y otro largo etc, que pueden llegar a la inmunosupresión o a la insuficiencia adrenal aguda, recuerda Martínez.

Sin embargo, en estudios preliminares compartidos con la OMS, se ha demostrado que con su uso se reduce en aproximadamente un tercio la mortalidad entre pacientes Covid-19 que requieren ventilación y, en alrededor de un quinto, entre pacientes que sólo precisan oxigenoterapia.

Se trata de medicamentos con una gran variedad de acciones, según la dosis y la frecuencia a la que sean administrados. En general, a dosis bajas ejercen los efectos propios de las hormonas cortico-esteroideas, la cortisona (hombre) o el cortisol (animales), hormonas producidas en las glándulas suprarrenales (en el hombre) y las glándulas adrenales (en los animales) que son imprescindibles para la vida. Pero a dosis moderadas, los glucocorticoides adquieren una capacidad antiinflamatoria y a dosis superiores, actúan como potentes inmunomoduladores e inmunosupresores, capaces de bloquear los efectos de una respuesta inmune exagerada.

Son precisamente éstas dos últimas facetas las que, como se describe en la literatura científica, resultan interesantes en el tratamiento de pacientes con enfermedades víricas como la provocada por el SARS-CoV-2, en las que en algunos pacientes se desencadena una respuesta inflamatoria exagerada que complica el cuadro y se asocia a una mala evolución del enfermo.   

No obstante, son medicamentos que poseen efectos secundarios y solo se recomienda su empleo en determinados pacientes, por ello siempre deben ser administrados y monitorizados bajo estricto control médico o veterinario, respectivamente según corresponda. Además, no hay que olvidar que la dexametasona no tiene efectos directos frente al virus, es decir no son “curativos” frente al virus, sino que solamente actúan frente a los efectos provocados por la respuesta inmunitaria exagerada del individuo.

DEXAMETASONA PARA EL CORONAVIRUS FELINO

Para los veterinarios no es sorprendente que se obtenga un beneficio clínico y una mayor supervivencia en pacientes con covid-19 empleando dexametasona. En enfermedades provocadas por coronavirus en los animales domésticos, “se llevan empleando medicamentos con acción inmunomoduladora y más concretamente los glucocorticoides desde hace décadas”, afirma la directora del Hospital Clínico Veterinario Complutense.

Pese a todo, resulta complicado hacer comparaciones ya que “los virus aun siendo coronavirus, no son iguales entre sí y provocan enfermedades y cuadros clínicos muy diferentes en los animales domésticos con respecto al SARS-CoV-2 en el hombre”, comenta Pérez Alenza.

Dolores Pérez Alenza, directora del Hospital Clínico Veterinario Complutense

“Concretamente, la enfermedad a la que hago referencia es la devastadora peritonitis infecciosa felina (PIF), provocada por el coronavirus felino, que causa una enfermedad con distintas presentaciones clínicas y que a menudo es fatal”. La referida infección es frecuente en los gatos, sin embargo, en aquellos casos raros en los que el virus muta en el interior de un gato infectado, se produce esta enfermedad (PIF).  

Aunque no existe terapia específica frente a ese coronavirus, existen diversas líneas de investigación de tratamientos en los felinos. A pesar de ser una enfermedad con un pronóstico malo, en algunos gatos la versión “menos efusiva”, les permite vivir meses e incluso años.

LA SALUD DE TODOS, UNA “ÚNICA SALUD”

De nuevo, un asunto relacionado con el tratamiento médico a los enfermos de covid-19 nos remite a los veterinarios, y los estrechos vínculos entre la salud animal, la salud humana y medioambiental.

Una vez más, se pone de manifiesto la escasa visibilidad que ha tenido en España la profesión veterinaria en la gestión de esta pandemia, a diferencia de otros países. Pese a todo, Pérez Alenza incide en que “es necesario recordar, a la población en general y a la clase política en particular, que los profesionales veterinarios han estado desarrollando su labor sanitaria en diversos ámbitos durante estos tiempos de confinamiento”.

La catedrática de la Universidad Complutense se refiere a labores que son imprescindibles para asegurar y mantener la salud de todos, es decir, el concepto “Única Salud” (One Health). “Así los veterinarios hemos estado en primera línea del sector primario (medicina y producción de ganadería y acuicultura), en seguridad alimentaria (mataderos e inspección de alimentos), control y calidad de industrias alimentarias, en clínica de animales de compañía, en medicina y cirugía de animales de deporte y ocio, en laboratorios de análisis, en centros punteros de investigación, en el control aduanero e inspección fronteriza, en gestión de fauna silvestre y en la protección del medioambiente”, especifica Pérez Alenza.

Y aunque la vertiente más conocida es, sin duda, la del clínico de animales de compañía, “recordemos que hay otras muchas facetas veterinarias imprescindibles y claves en el mantenimiento de la salud de todos”, recuerda la catedrática que confía en que “se obtengan numerosos aprendizajes en esta pandemia, y entre ellos, aquel que nos permita colocar a la profesión veterinaria en el lugar que debe ocupar en este país”.  Una reivindicación que, de cumplirse, tampoco sería reconocida como un alarde de originalidad, puesto que “no estamos inventando nada, lo llevan haciendo nuestros países vecinos desde hace muchas décadas”, concluye.