Iglesias
Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Podemos) firman un preacuerdo de Gobierno de coalición.

El reciente acuerdo entre los dos partidos más progresistas de España, PSOE y Unidas Podemos, incluye una serie de puntos que parten de las estructuras más generales de la sociedad, como el ordenamiento impositivo, hasta cuestiones particulares, como el horario de las casas de apuestas. Sin dudas, se trata de un programa ambicioso, y el pacto genera grandes expectativas, puesto que también incluye problemáticas sociales desafiantes, como la eutanasia y la prevención del machismo.

En lo que respecta a la regulación del juego, se trata de una medida controvertida, pues propone, entre otras cosas, que las casas de apuestas abran sus puertas a partir de las 10 de la noche. Esto apunta a prevenir la ludopatía y los problemas relativos al juego compulsivo, aunque el sector de la banca ha hecho notar que va en contra de la libertad de las personas de poder usar un servicio legal, como se describe en este artículo.  También se estipula la distancia entre los casinos y las escuelas, para no fomentar el juego entre los menores. Otro punto importante es la mitigación de la publicidad, que suele ser invasiva y engañosa. La facción más progresista de la coalición no vería con malos ojos la total prohibición, siguiendo el ejemplo de países como Rusia y Uruguay, entre otros.

En cuanto a la eutanasia, que es un tema central de la actualidad social española y europea, el acuerdo se compromete a tratar una ley que regule su práctica. Esta problemática ya había sido señalada en el programa incial del PSOE, junto con la igualdad de trato. La eutanasia genera una particular expectativa, ya que responde a un reclamo social que lleva décadas de desarrollo. El drástico aumento de la esperanza de vida experimentado en el último cuarto de siglo, sin precedentes en la historia de la humanidad, hace que sea necesario regular modos de muerte dignos y éticos. La eutanasia en España aun supone condenas de prisión.

Uno de los temas que no podía faltar es la independencia de Catalunya. Como era de esperarse, los partidos acordaron buscar vías diplomáticas para resolver la puja de intereses, de modo que la solución deje tranquilas a ambas partes. El acuerdo sugiere instancias de diálogo que promuevan nuevos sistemas de financiación de las comunidades autónomas, al tiempo garanticen la unidad de España. La tibieza de estos señalamientos no es del todo promisoria para los separatistas más acérrimos, aunque podría dejar conforme a los sectores más moderados del independentismo catalán.

Otro punto significativo es el cambio en la materia Religión en las escuelas: se propone que haya una asignatura optativa y que deje de servir para hacer media en las notas, lo cual condiciona el ingreso en las universidades o el acceso a becas. De esta manera, se intenta evitar que los alumnos opten por la materia solo porque hace subir el promedio, al tiempo que se contempla un plan de estudios más variado.

En cuanto a las políticas de género, el acuerdo compromete al gobierno a llevar a la práctica medidas feministas y a poner un punto final al machismo institucionalizado. En ese sentido, se propone blindar el “solo sí es sí”, al tiempo que se promueven campañas de sensiblización y prevención de la violencia de género. También se habla de la explotación a las mujeres, aunque no se hace referencia a la prostitución, tema que separa las aguas aun dentro de las corrientes feministas.

Un punto sin dudas relevante es la modificación de los impuestos, que propone fuertes alzas del IRPF a las rentas de más de 130.000 euros. Esto afectaría alrededor del 1% de los contribuyentes, aunque ciertos sectores ya se manifestaron fervientemente en contra. Además, los partidos anunciaron que derogarán la reforma laboral llevada a cabo por el PP, en pos de une reglamentación que proteja más al trabajador y otorgue menos beneficios al contratante.

Se trata, sin dudas, de un pacto promisorio y motivador, que amalgama gran parte de los aprensiones de la sociedad española de los últimos tiempos. Su ejecución dependerá de la pericipa de los gobernantes, y sin dudas habrá muchas discrepancias y puntos de vista contradictorios, como es de esperarse en toda cruzada política. El pacto completo, que puede leerse en la web de Podemos, entusiasma a partidarios y opositores, y todos los actores sociales parecen tener una opinión sobre cada uno de los puntos. Los partidos más conservadores ya comenzaron a levantar la voz contra lo que consideran un atropello institucional, mientras que el progresismo intentar mantener vivo el fervor democrático. Los resultados quedarán a la vista.

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