El vicelehendakari primero y consejero de Seguridad del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, ha descartado la hipótesis de que se pueda aplicar en estos momentos un estado de alarma en Euskadi que, de decretarse, gestionaría el Lehendakari, Iñigo Urkullu, “sin duda”.

En una entrevista concedida a Onda Vasca, Erkoreka ha señalado que, por el momento, el Ejecutivo autonómico no considera “en absoluto” la hipótesis de que se pueda declarar en la Comunidad Autónoma Vasca el estado de alarma porque “la evolución de la pandemia no justifica la opción de una medida semejante, por lo menos, en la medida en la que están fijados los umbrales para la declaración de estado de alarma por parte del Estado español”.

No obstante, ha afirmado que, “si se llegara a esa eventualidad, nadie pone en duda” que, en el caso de Euskadi, la autoridad delegada competente para gestionarla sería el Lehendakari, Iñigo Urkullu.

Tras precisar que Urkullu no declararía el estado de alarma porque, “hoy por hoy”, tal como lo contempla la Constitución, corresponde decretarla al Gobierno central, sí la gestionaría después, y adoptaría las medidas normativas relacionadas con el día a día.

El vicelehendakari ha recordado que el estado de alarma declarado el pasado mes de marzo no se gestionó igual al principio, cuando el mando estaba concentrado de manera exclusiva en el poder central, y en la parte final, cuando las autoridades delegadas eran los presidentes de las comunidades autónomas cada uno en su ámbito territorial.

En esta línea, ha subrayado que la misma alarma, en sucesivas prórrogas, “fue modificando y modulando las condiciones del reparto de poder, y del reparto de responsabilidades entre el poder central y los poderes autonómicos”.

El también consejero de Seguridad ha puesto en valor el trabajo “coordinado” que se está desarrollando entre su Consejería y la de Salud para contener la covid-1, “en plena sintonía”, lo que “es imprescindible para la efectividad de las medidas de salud pública que se adopten”.

“El Departamento de Salud necesita la pauta y la orientación que marca el Departamento de Salud, pero al Departamento de Salud le hace falta también un brazo ejecutor que garantice el cumplimiento efectivo de sus previsiones, incluso en situaciones a veces complicadas y difíciles”, ha explicado.

Josu Erkoreka ha subrayado que esta cooperación “está siendo enormemente positiva para la sociedad vasca y para contener la pandemia”.

El vicelehendakari ha recordado la situación complicada en la que se encuentra el entorno de Euskadi respecto a la covid y ha considerado que en el Estado español las cifras “empiezan a ser preocupantes”, así como en otros países de la UE.

En todo caso, ha asegurado que en Euskadi se está “preparado desde el principio”. De esta forma, ha asegurado que el Departamento de Salud “está adaptando todos sus protocolos a la nueva fase, al nuevo periodo, las instrucciones para afrontar el otoño, el inicio del curso están dadas y las pautas para gestionar el otoño-invierno en la medida en que el coronavirus pueda coexistir también con el virus estacional de la gripe también está establecido”.

“Nosotros, en el Departamento de Seguridad, seguimos en sintonía con ellos, tanto para garantizar la ejecución de las medidas generales como las que de manera más particularizada haya que adoptar en algunos municipios, comunidades o pequeños entornos porque todo tipo de medidas se van a tener que adoptar para contener la pandemia”, ha señalado.

PRESENCIA INTENSIVA Y SEGUIMIENTO ESTRECHO

Según ha destacado, las medidas de seguridad y prevención deben ser cumplidas porque “está afectado el bienestar de toda la ciudadanía”. “Eso requiere una presencia intensiva en la calle y un seguimiento estrecho de todos aquellos ámbitos en los que eventualmente pueda producirse un incumplimiento de estas normas”, ha indicado.

En su opinión, es necesario “un control efectivo” y ha asegurado que el Departamento de Seguridad “tiene infraestructura suficiente para hacer ese seguimiento”.

“Por carácter general, entre las competencias que tiene atribuidas están la defensa del orden público, la garantía de la defensa de la protección de las personas y los bienes, y el control de las establecimientos públicos, de las actividades recreativas, del ámbito del juego y demás, que son muchos de los ámbitos en los que se producen estos contagios”, ha explicado.

CONCENTRACIONES HUMANAS Y BOTELLONES

Josu Erkoreka ha añadido que las concentraciones humanas “propician la difusión del virus”. En esta línea, ha recordado que el ‘botellón’ es “una práctica inveterada en la sociedad y está terminantemente prohibida de un tiempo a esta parte”, lo que “no ha impedido que, a lo largo del verano, se produjeran actos concretos en diferentes puntos” de la geografía vasca.

“La Ertzaintza, en la medida en que ha tenido información de su existencia, ha estado haciendo un seguimiento estrecho, y hemos conseguido evitar celebraciones en torno a botellones que habrían podido ser, en caso de celebrarse en los términos en los que estaban diseñados, focos de irradiación del virus enormemente peligrosos”, ha manifestado.

Por ello, ha asegurado que la actuación de la Policía vasca ha sido “muy rigurosa, exigente e implacable, impidiendo la celebración de ese tipo de actos, previniéndolos cuando esto es posible”, ha indicado. En los casos en los que no se han podido prevenir, ha habido una actuación en el lugar, con el acompañamiento en la mayoría de los casos de la Policía Local, para impedir actos “que son peligrosísimos desde el punto de vista de la salud pública”.

A su entender, existen algunos comportamientos que responden a la “cultura de las sociedades en relación con las normas que regulan la convivencia”, y ha recordado que las establecidas con motivo de la pandemia “persiguen algo tan ponderado como la salud de las personas”.

Tras manifestar que se dan algunos “focos de irresponsabilidad”, ha recordado que se observa ahora que, al inicio del curso escolar, se producen “grandes concentraciones en colegios mayores y acontecimientos que parecían imposible que se celebraran” en la situación actual, porque “no son niños menores, sino universitarios con cierta formación y responsabilidad social”.

“Ese tipo de fenómenos se está produciendo y hay que perseguirlos”, ha remarcado. No obstante, no ha querido generalizar esta actitud a toda la juventud porque “hay gente joven que se está portando muy bien y esta siendo muy rigurosa en el cumplimiento de las normas”.