el corte ingles

España ha registrado “el mayor repunte de envejecimiento desde 2014”, con un índice que alcanza el 125,7% en 2020 (un 2,4% más con respecto al año anterior), es decir, que hay 125 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, según indica la Fundación Adecco, citando datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), e invita a apostar por el “talento senior” para aumentar la competitividad del país.

Estas cifras, según indica la Fundación, contrastan con las de finales de siglo XX, pues en 1985 el índice de envejecimiento se situaba en 46,7%. Es a partir del año 2000 cuando España empieza a presentar una mayor proporción de personas mayores que de jóvenes y, por tanto, a ser una sociedad envejecida.

Las regiones más envejecidas son Asturias (224%), Galicia (202%) y Castilla León (201%) que cuentan con más del doble de población mayor de 64 años, mientras que solo Ceuta (58%), Melilla (44%) y Murcia (87%) registran un índice de envejecimiento por debajo del 100%, es decir, aún presentan mayor proporción de jóvenes.

Mientras, la Fundación recuerda que la tasa de natalidad en España cayó hasta el 7,6* en 2019 (7,6 nacimientos por cada 1.000 habitantes) y que el número de nacimientos el año pasado fue el más bajo desde 1941. Por su parte, la esperanza de vida continúa creciendo y alcanza hoy su máximohistórico (83,2 años).

En este contexto, la Fundación Adecco reabre el debate del talento senior como “única alternativa” para el futuro del país. “Ante cifras de envejecimiento de tal magnitud no es de recibo que un 40% de las candidaturas de los mayores de 55 años siga descartándose en los procesos de selección”, señala el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero.

En este sentido, precisa que las políticas de discriminación positiva basadas en bonificaciones “han demostrado su ineficacia” si no van acompañadas de “estrategias de diversidad e inclusión que impulsen un cambio de mentalidad y revaloricen verdaderamente el talento senior”.

Al mismo tiempo, indica que las políticas activas de empleo son “el instrumento clave para que las personas mayores actualicen sus competencias y puedan competir en el mercado con garantías”.

Según señala, se calcula que en 2030 los mayores de 65 supondrán el 30% de la población, frente al 18% actual. En este momento, cuando empiecen a jubilarse en masa los ‘babyboomers’ (nacidos entre 1958 y 1977), “unas cohortes sensiblemente más reducidas deberán soportar el coste de la atención de las pensiones y sus cuidados sociosanitarios”.

En concreto, apunta que la relación cotizante-pensionista cerró 2019 con una cifra de 2,2. “Este valor mínimo no garantiza, en el corto plazo, la sostenibilidad del sistema de pensiones y exige dar respuesta urgente a retos como la cronificación sistemática del desempleo entre algunos segmentos de la población, el desarrollo de nuevos nichos de mercado o el impulso de incentivos fiscales y laborales que impacten en las familias y estimulen la natalidad”, ha afirmado Mesonero.

También advierte de la necesidad de “estimular la participación de los segmentos de la población hasta ahora más inactivos (mujeres, personas condiscapacidad, etcétera), para equilibrar la falta de relevo generacional y estimular, al mismo tiempo, la inclusión e igualdad de oportunidades de los más vulnerables”.

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