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El ex presidente del BBVA Francisco González habría solicitado los servicios de la empresa del comisario jubilado y en prisión provisional José Manuel Villarejo a título personal para que hiciera averiguaciones sobre determinadas personas en relación con la compra de una finca en El Escorial, según la declaración del ex directivo del BBVA y ex presidente de Distrito Castellana Antonio Béjar.

En su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, y en el marco de la pieza 9 del ‘caso Tándem’ en julio de 2019, Béjar apunta que puesto que González estaba interesado en adquirir una finca en El Escorial, al igual que en otras ocasiones pedía referencias de proveedores para asuntos personales.

El ex directivo explica, según la grabación de la declaración a la que ha tenido acceso Europa Press, que dado que el ex presidente “estuvo hablando con personas” sobre la compra de la finca, a través de su jefe de gabinete llamó a Béjar para saber si Cenyt (empresa de Villarejo) podía realizar averiguaciones sobre las mismas.

“Estuvo hablando con personas y a través de su jefe de gabinete un día me llamó y me preguntó si Cenyt podía trabajar para él haciendo una averiguación”, señala Béjar, para acto seguido apuntar que, desde su punto de vista, González “no quería contratar con nadie con antecedentes complicados o que fuera persona con la que no tuviera que contratar por temas reputacionales”.

Ante esa petición, Béjar llamó a Rafael Redondo (socio de Villarejo) para pedirle que averiguara el asunto “y que hablara con Julio Corrochano” –ex responsable de seguridad del BBVA–.

DESCONOCÍA QUE DETRÁS ESTUVIERA VILLAREJO

Durante su declaración en el Juzgado de Instrucción Central número 6 el exdirectivo del BBVA explicó además que Corrochano le propuso los servicios de Cenyt también para ‘desatascar’ el plan urbanístico de Castellana Norte dado que él era el por aquel entonces presidente de Distrito Castellana.

Según señala, el ex jefe de seguridad del banco tenía animadversión hacia la entonces alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y fue en esa ocasión cuando propuso a la empresa de Villarejo para “que ayudasen a desbloquear el proceso de aprobación de planes”.

Dada la insistencia de Corrochano, Béjar se reúne con Rafael Redondo, pero insiste en que desconocía que detrás de Cenyt estaba Villarejo.

“Me horroricé porque tomé conciencia –en la reunión- de que Cenyt era Villarejo. Julio -Corrochano- intentaba que yo le contratara, pero cuando vi la reunión…”, señala.

En ese contexto, Béjar habla de una reunión “en el despacho del presidente” en la que le transmite que Corrochano insiste en contratar servicios con Villarejo y que a el “le horroriza hacer algo malamente”. González, según sostiene Béjar en su declaración, le dice que deje a Corrochano “que está muy pesado con eso”.

Preguntado por los fiscales por el hecho de que le horrorice el comisario, Béjar comenta que ya en 2016 Villarejo salía en la televisión “con problemas”. “Yo no sabía de la existencia de Villarejo ni su ligazón con Cenyt, me di cuenta de que había estado hablando con una empresa y recibiendo servicios que no sabía que eran de Villarejo”, apunta, para luego admitir que no lo comentó con nadie del banco porque “todo el proceso estaba ordenado, monitorizado y vigilado por la alta dirección del banco”.

“Reiterar que no era consciente de quién era esta empresa, de que este señor estaba detrás, de los métodos que utilizaban, y que en todo momento confié en la forma de proceder de la entidad y de los jefes que me ordenaron trabajar así. No tengo nada que ver con esto”, asevera en un momento dado de su declaración.

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