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Estamos hartos de ver en los diferentes medios cómo tenemos que hacer las cosas e incluso qué debemos sentir cuando las hacemos. Sobre todo, en temas relacionados con la cama y el sexo. Según varios estudios, las mujeres son las que más suelen fingir los orgasmos, y esto puede estar asociado a las pautas que va dictando la sociedad sobre cómo debemos mantener relaciones sexuales.

Por ello, es importante, si estamos sufriendo esto, que puede convertirse en un problema, ponernos en contacto con un sexólogo profesional para que nos ayude en el proceso. El deseo sexual de las mujeres, las más afectadas en esta materia, no se ha entendido con el paso de los años. Mucho se ha escrito sobre lo que debemos hacer o sentir, pero pocas veces nos hemos parado a comprenderlo.

Normalizando pautas que no deberíamos normalizar, no hacemos más que incrementar el problema. ¿Finges en la cama? Debes tener cuidado, pues puede traer consecuencias.

No existen normas dentro de la cama

fingir orgasmo

Ni tampoco una sexualidad perfecta. Además, debemos tener claro que el deseo sexual no aparece de un momento a otro. La idealización de la sexualidad ha sido un problema muy común a lo largo de los años. Sabemos cómo debe ser la intensidad de los orgasmos, cuál es la frecuencia con la que debemos tener sexo, etc. Sin embargo, cada persona es un mundo y no debemos guiarnos por aquello que nos indican todos los demás.

Toda esta presión puede provocar el que las personas finjan los orgasmos en la cama, lo que no hace más que alimentar el problema. Con todo esto a las espaldas, el deseo sexual puede llegar incluso a desaparecer, lo que hace que tengamos que fingir. En el momento en que empezamos a normalizar, a aprender a aceptar lo que nos gusta o no, esto se puede solucionar. Con el esfuerzo y el apoyo suficiente, podemos conseguir cualquier cosa que nos propongamos.

Para llegar a ello, lejos de fingir, lo que debemos hacer es comenzar un proceso para conseguir llegar a sentirlo de verdad. Para hacerlo tenemos que dedicarle tiempo, tanto en solitario como si tenemos pareja. Escucharnos y conocernos a nosotros mismos es lo más importante que debemos lograr, de lo contrario, podría haber consecuencias con respecto a la forma de entender nuestra sexualidad.

Las razones por las que fingimos un orgasmo

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En muchas ocasiones, el sexo se ha convertido para muchas personas más en una obligación que en un momento de placer. Cuando pensamos en la sexualidad como en algo que debe hacerse en vez de en algo que debemos disfrutar, comienzan problemas que se nos pueden llegar a escapar de las manos. La pregunta principal es si es tan habitual como parece eso de fingir los orgasmos. Lo cierto es que sí, y que también son claras las consecuencias que esto puede traer.

En estos casos, quien resulta engañado es la persona que finge, incluso por sí misma. Es una forma de mentirnos a nosotros mismos a nivel emocional, lo que nos hace desvincularnos de nuestra sexualidad y de nuestra pareja, en el caso de que la tengamos. También engañamos a la otra persona, pues no estás diciendo la verdad y que no terminas de disfrutar en la cama. Atreverse a decir que ciertas prácticas no nos gustan o excitan no es nada malo, sino todo lo contrario. Tampoco debemos demonizar a nuestra pareja pues, si no tiene toda la información, tampoco puede saber qué está fallando en las relaciones.

Además, no hacer todo lo que podamos para disfrutar en la cama y llegar a fingir los orgasmos para que se termine antes o contentar a la otra persona, no hará más que reducir nuestra salud emocional y sexual. No ser fieles a lo que nos gusta tiene un precio. De hecho, nos estaremos negando a nosotros mismos la posibilidad de disfrutar del sexo de verdad. Cuando conectamos con la sexualidad, todo cambia. No es tan complicado llegar a sentir placer si nos paramos a escuchar nuestro cuerpo y a descubrir qué es lo que nos excita.

Cómo solucionar los problemas en la cama

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Para llevar a cabo este ejercicio de conexión, lo primero que tenemos que hacer es ser sinceros. En primer lugar, con nosotros mismos y, en segundo, con nuestra pareja. La honestidad es el primer paso para aceptar que tenemos un problema y deseamos ponerle una solución, de lo contrario, nunca llegaremos a disfrutar del sexo, lo que afectará a nuestra salud. La empatía y la comunicación son dos conceptos importantes, así como hacer uso de toda la información y herramientas que hoy en día tenemos en nuestra mano. Por ejemplo, la ayuda profesional.

Existen, además, en unos activadores del deseo sexual interesantes a la hora de volver a conectar con nuestra salud en la cama. Como hemos indicado, el deseo no aparece por arte de magia, pero sí se puede conseguir a base de trabajar en ello. La chispa es necesaria para encender el deseo. Por eso, debemos estar muy pendientes de las señales que nos envía nuestra pareja. Quizá no hayamos encontrado esa complicidad con ella y ese sea el problema principal.

La chispa y el deseo no se enciende con chasquear los dedos. Por ello, para hacerlo, tiene que haber un cúmulo de cosas. Lo primero de todo es que cada uno sepamos descubrir qué nos gusta en el plano sexual. Después de ello, otra de las cosas más importantes es la comunicación. Pero no solo con la otra persona, sino también con nosotros mismos. Valores como el humor, la complicidad y la empatía son primordiales a la hora de encender el deseo. Eso sí, debemos tener claro también qué conceptos terminan con él: la desconfianza, las mentiras, los reproches, etc. Todos ellos hacen mella en la pareja y también acaban con lo que vivimos en la cama. Con esfuerzo, todo es posible. Por tanto, huye de fingir y comienza a cuidar tu salud emocional y sexual desde el primer momento.

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