miércoles, 2 diciembre 2020 11:02

En Génova se ponen a cubierto: la “bomba” Martínez Vázquez, cerca de estallar

  • Desde Génova temen que las palabras de Francisco Martín Vázquez traigan nuevas imputaciones en la trama Kitchen.
  • El exsecretario de Estado de Seguridad no quiere dar declaraciones hasta que hable con el juez.
  • La Fiscalía apunta a que incluso el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy conocía lo que ocurría.
  • El Partido Popular está cada vez más acorralado por el presunto espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas. Cada vez son más las pruebas que apuntan, tal y como considera la Fiscalía Anticorrupción en el marco de la trama Kitchen, a que desde el Ministerio de Interior se utilizaron fondos reservados para sufragar ese ilícito espionaje. El problema es que hay uno de los altos cargos de esa cadena que está manchada por la trama que no está dispuesto a comerse el marrón de algo cuyos responsables son, a su juicio, otros. En Génova están aterrados por si el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez Vázquez decide tirar de la manta. Y de ser así, las consecuencias podrían llegar incluso al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy.

    El presidente actual del PP, Pablo Casado, ha echado balones fuera porque considera que no es responsable de lo que hicieran sus antecesores. Pare entonces, según sus palabras, era tan solo un mero diputado por Ávila y no tenía responsabilidades en ese asunto. Sin embargo, el Congreso de los Diputados investigará tanto la trama Kitchen como la responsabilidad de altos dirigentes del Partido Popular. Pero el asunto que preocupa en Génova no es el hecho de que el presidente del PP tenga que defenderse de los ataques de la oposición por esta trama, sino que Martínez Vázquez hable más de la cuenta y el Partido Popular vuelva a copar las noticias por asuntos de corrupción que puedan afectar incluso al expresidente del Gobierno.

    Por lo pronto tanto el exministro Jorge Fernández Díaz como la exministra María Dolores de Cospedal están en la cuerda floja de las imputaciones. Son dos ministros populares que podrían ser un cortafuegos para Rajoy, pero lo cierto es que Martínez Vázquez lo dejó bien claro: “Mi grandísimo error en el Ministerio fue ser leal a miserables como Jorge (Fernández Díaz), Rajoy o Cospedal”, aseguró el exsecretario de Estado de Seguridad en una conversación con el presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro.

    Este medio se ha puesto en contacto con el exsecretario pero éste no ha querido hacer declaraciones hasta que hable directamente con el juez Manuel García Castellón, que instruye el caso. Pero lo cierto es que la tensión en Génova se puede cortar con un cuchillo desde que saben que Martínez Vázquez podría ir a sede judicial en calidad de imputado para hablar de la trama Kitchen. Temen que si cae él, muchos otros puedan acudir al banquillo.

    Las investigaciones de los fiscales son claras: tanto Fernández Díaz como Cospedal tienen responsabilidad directa sobre el espionaje a Bárcenas que se pagó con fondos reservados. Las órdenes de intentar captar a Sergio Ríos, el exchófer del extesorero, vinieron de arriba e incluso Cospedal tenía “interés personal” en que la operación saliera bien, según detalla la Fiscalía.

    Todo ese espionaje se sufragó con dinero público procedente de los fondos reservados, algo llamativo, pero lo cierto es que en el proceso de órdenes se mancharon varios altos cargos de la Policía Nacional, así como políticos de primer nivel del Partido Popular. Sobre hasta dónde puede llegar el charco, se mantienen las dudas, pero ya el escrito de la Fiscalía deja entrever que Mariano Rajoy podía ser consciente de todo lo que ocurría, al igual que se escucha en los audios de Villarejo.

    Muchos altos cargos de la Policía Nacional, exministros e incluso el uso de las instituciones para pagar con una plaza de agente de policía al chófer por los servicios prestados. Y todo pendiente de que un alto cargo visiblemente enfadado por haberse manchado en esta trama Kitchen hable ante el juez. Y si habla más de la cuenta, quién sabe hasta donde llegarán las imputaciones.