Un Jurado Popular de la Audiencia Provincial de Madrid ha declarado culpable de homicidio al hombre de 70 años que la pasada semana se retractó en el juicio de la confesión que hizo en octubre de 2018 de haber matado a su mujer en su vivienda de Arganda del Rey y haber arrojado su cuerpo en un pantano de Córdoba, han informado fuentes jurídicas.

En la vista, manifestó que el crimen se produjo a manos de tres personas de Europa del Este de quienes sospecha que podrían tener relación con unos obreros con los que contactó su mujer en 2016 para una reforma en su casa de Arganda del Rey.

Poco después del crimen, el acusado confesó a la Guardia Civil haber matado a su mujer, de 67 años, y haber lanzado su cuerpo a un pantano cerca de la localidad cordobesa de Montoro. Pese a ello, en el juicio manifestó que unos hombres le obligaron a autoinculparse.

Según el fiscal, el 11 de octubre de 2018 Gaspar O.C. y su mujer, con la que tenía cuatro hijos, se encontraban en su domicilio de Arganda cuando se entabló una discusión entre ambos. En el transcurso de la pelea el hombre propinó a la víctima un “fuerte” golpe con un martillo en la cabeza a raíz del cual la víctima comenzó a sangrar y perdió el conocimiento.

El acusado, entonces, ató a su esposa a la altura de los tobillos con una cuerda de tender ropa y le tapó la cabeza con una bolsa de basura sujetándola al cuello con cinta de embalar. A continuación, introdujo el cuerpo de la mujer en el maletero de su vehículo y se dirigió a su pueblo natal, Montoro en la provincia de Córdoba, donde la arrojó en el pantano El Arenoso en el paraje de La Loma del Barco, “tras introducir una piedra entre sus ropas”. A su regreso a Arganda, se deshizo del martillo utilizado en la agresión.

El 19 de octubre de 2018 agentes de la Guardia Civil hallaron el cadáver de la mujer en el pantano con una piedra de unos 5 kilos entre la ropa y el hombro derecho.

El cuerpo de la víctima presentaba lesiones consistentes en gran hematoma en parte occipital derecha y parte media occipital, con herida abierta en la piel de unos 3-4 centímetros de longitud y pérdida abundante de cabello, así como, erosiones y equimosis asentadas en dorso nasal, pabellón auricular izquierdo, región submentoniana, brazo derecho y tobillos.

No obstante, el fiscal apunta en su escrito que la causa de la muerte fue debida a una asfixia mecánica por comprensión extrínseca de las vías respiratorias.

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