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El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.

Iberdrola espió a uno de sus directivos gracias a los servicios del comisario José Manuel Villarejo. La compañía energética sometió a uno de sus altos cargos a un exhaustivo seguimiento de sus movimientos, nivel de vida, aficiones y hasta de su vida sexual, según los documentos a los que ha tenido acceso MONCLOA.COM en una investigación conjunta con Elconfidencial.com. Los responsables de Iberdrola temían que pudiera haber cobrado comisiones o que tuviera contactos con Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y de la empresa ACS, que en aquel momento pugnaba por entrar en el consejo de Iberdrola.

El trabajo de espionaje llevó a la conclusión de que las sospechas eran infundadas, según los informes elaborados por el propio Villarejo. En el definitivo, realizado en abril de 2009, el comisario desveló que recibió el encargo en el mes de febrero de ese año por parte de la compañía eléctrica.

La misión le fue encomendada por la “dirección de Seguridad” de Iberdrola, según queda reflejado en ese informe. El director de Seguridad en ese momento era Antonio Asenjo, quien ha sido despedido hace escasas fechas tras publicar este medio su papel en los trabajos realizados por Villarejo para la compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán.

El informe elaborado por el comisario señala que el trabajo, bautizado como Proyecto Gipsy, “tenía como objetivo fundamental verificar si José María A. (Chema), es receptor de comisiones y si existió acercamiento con el entorno de FLO, con el fin de recabar datos sensibles que afectasen al Presidente de IB”. FLO eran las siglas con las que se refiere Villarejo a Florentino Pérez, mientas que IB se refiere a Iberdrola. José María A. era en aquel momento director de servicios generales de Iberdrola.

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Portada del informe sobre el trabajo de espionaje realizado por Villarejo.

Según el trabajo realizado por Villarejo, el directivo “suele alardear con cierta frecuencia de datos confidenciales”. El comisario también subrayó la importancia de su estrecha relación con un empleado, antiguo miembro de la Guardia Civil y del CESID, el actual CNI. El informe destaca la participación del directivo de Iberdrola en comidas donde se festejaban contrataciones en Iberdrola. El comisario destacó especialmente una de estas celebraciones a bordo de una embarcación propiedad de un empresario relacionado con el alto cargo de la eléctrica en el puerto deportivo de Calpe.

Villarejo reflejó como conclusión referida al directivo, al que apoda Chema, que “una cosa es haber sido indiscreto y/o algo fanfarrón, en cierto momento y bajo un estado de ánimo y otra, haber facilitado intencionadamente datos confidenciales que pudieran hacer daño de alguna manera al Pres. de IB”.

VILLAREJO Y EL JEFE DE SEGURIDAD DE IBERDROLA

Antes de llegar a esta conclusión, el comisario había recabado información sobre el directivo que contenía detalles, por ejemplo, de las celebraciones en el barco de Calpe. En uno de los borradores, Villarejo hizo referencias a las fiestas en el mismo, a un incidente con servicios de seguridad y llegó introducir comentarios sobre un supuesto comportamiento inadecuado en el puerto que luego fue desmentido por el propio director de seguridad de Iberdrola, Antonio Asenjo, en conversaciones mantenidas con el comisario.

La inspección sobre la actividad del directivo incluyó sus contactos con el entorno sindical de Iberdrola. Villarejo también quiso llamar la atención sobre uno de sus vehículos, que relacionaba con la amistad que tenía Álvarez con el antiguo Guardia Civil. El policía también escudriñó sobre la hipótesis de una relación empresarial con un exconcejal del PP en Majadahonda, en Madrid, antiguo empleado de Iberdrola y dueño de una empresa que se encargaba de la destrucción de documentos de la compañía energética.

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El comisario introdujo en sus informes un retrato con apreciaciones personales como que el entorno de este directivo “le presenta como un sujeto algo acomplejado”. En este retrato mezcló los temores sobre la seguridad en la custodia de información con lo que consideraba una falta de autoestima que achacaba a una presunta tensión en la relación con su esposa.

Villarejo escudriñó sobre la relación del directivo con la empresa encargada de la destrucción confidencial de documentos de Iberdrola, sin que tampoco le pudiera adjudicar ninguna irregularidad. En uno de sus informes previos al de conclusiones finales el punto de partida era intentar confirmar la hipótesis de algún tipo de interés económico.

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Informe de Villarejo con la descripción del espionaje al que iba a someter al directivo de Iberdrola.

El método de trabajo del comisario quedó reflejado en un calendario. El plan quedó estructurado en cinco fases. La primera de ellas se dedicó al “chequeo de contactos frecuentes, horario de trabajo para control salida, vehículo y foto reciente”, según refleja este documento. El seguimiento incluyó el “control de actividades durante fines de semana y/o tiempo libre. Especialmente desplazamientos fuera de la ciudad donde tiene domicilio habitual”.

La segunda fase del espionaje de Villarejo a este directivo se dedicó a “chequear situación económica de Chema. Nivel de sueldo y gastos aparentes… aficiones singulares…juego, sexo y otros, casa y mobiliario, coches de alta gama, otras aficiones, barcos, coleccionismo de nivel, colegios de los hijos…” El comisario planteó las mismas averiguaciones con su “esposa y familiares de primera línea”.

El directivo objeto de este espionaje se ha mostrado escandalizado y sorprendido al conocer que Villarejo le mantuvo bajo vigilancia. Jubilado ya de la compañía energética, siguió trabajando sin problemas tras este episodio y siempre se sintió reconocido por la empresa.

Este trabajo de espionaje se suma a otros realizados por Villarejo para Iberdrola, como fueron la infiltración en una plataforma vecinal y los partidos contrarios a la central térmica de Arcos de la Frontera (Cádiz), el hostigamiento de los miembros del comité de empresa de la central nuclear de Cofrentes (Valencia) o los informes sobre la vida personal y profesional de una de las personas que tuvo una intervención crítica en la junta de accionistas de la compañía energética.

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