El vicepresidente segundo del Gobierno y secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha convocado este viernes el Consejo de Coordinación estatal para analizar junto a los máximos dirigentes de su formación la “derrota sin paliativos”, en palabras del líder ‘morado’, que sufrieron el domingo en las elecciones gallegas y vascas.

Podemos y sus socios, que concurrieron a estas citas como Galicia en Común-Anova-EU y Elkarrekin Podemos-IU, se quedaron fuera del Parlamento gallego –pasando de ser segunda fuerza, con 14 escaños, a no sacar ninguno–, y redujeron casi a la mitad su presencia en la cámara vasca –de 11 escaños, se quedaron con 6–.

Esta debacle ha llevado a la dirección del partido morado a sumirse en un silencio casi absoluto estos días, más allá de la valoración en forma de tuit que Iglesias realizó el domingo, tras confirmarse los resultados, y de las escuetas declaraciones al respecto realizadas, por un lado, por la portavoz de la Ejecutiva, Isabel Serra, y por la secretaria de Coordinación ejecutiva, Ione Belarra.

De hecho, ni siquiera se celebró el lunes la habitual reunión semanal del Consejo de Coordinación –la Ejecutiva que se encarga de gestionar el día a día del partido–, ya que, según fuentes de Podemos, el secretario general prefería esperar a que produjeran primero las reuniones de las direcciones en Galicia y País Vasco, para después analizar los resultados en la cúpula estatal.

Finalmente, la reunión de la Ejecutiva de Iglesias será este viernes, según avanzó Público, y a ella han sido invitados los candidatos en las pasadas elecciones gallegas y vascas, Antón Gómez-Reino y Miren Gorrotxategi, respectivamente.

Será entonces cuando Podemos comience el proceso de “reflexión colectiva” y “autocrítica” al que se ha emplazado, y del cual de momento la dirección sólo ha apuntado, como posible causa, los “problemas internos” que lleva arrastrando la organización desde hace años y que, según señaló Belarra este miércoles, “se han acrecentado desde los medios de comunicación”.

No obstante, la portavoz Serra ya señaló el lunes que no creen que haya “causas concretas” del batacazo sino una “realidad compleja” que deben analizar de forma colectiva, y sin prisas, según ha remarcado Belarra este miércoles en RNE, en la que ha sido la primera entrevista de un miembro de la Ejecutiva desde los comicios.

En esta “realidad compleja” influye el hecho, por ejemplo, de que los partidos nacionalistas hayan sabido capitalizar el voto a la izquierda del PSOE, mientras Podemos se desgastaba, sobre todo en Galicia, con peleas internas, que ya señaló Belarra.

Esas disputas, sumadas al vertiginosos ciclo electoral que Podemos ha afrontado en sus seis años de vida, con cuatro elecciones generales, dos europeas, dos municipales, y autonómicas, se interpretan en el partido como posibles causas de esa falta de estructura de partido y cuadros medios y, como consecuencia, de la pérdida de apoyos.

En cuanto al papel y la responsabilidad de la dirección estatal, la portavoz Serra dejó claro el lunes que la cúpula de Podemos descarta que los malos resultados pongan en cuestión el liderazgo de Iglesias y de su equipo, al defender que todos fueron “revalidados” en la Tercera Asamblea Ciudadana que celebró Podemos en mayo. Y este miércoles, Belarra, que también es secretaria de Estado de Agenda 2030, dió a entender que tampoco creen que afecte a la labor y el peso de Unidas Podemos en el Gobierno.

Los que no tardaron en señalar errores fueron algunos dirigentes y exdirigentes críticos con la dirección, como el exsecretario general de Podemos en Aragón, Nacho Escartín –ahora miembro de la dirección autonómica–, o ex miembros destacados del partido morado como el exsecretario general en Madrid Ramón Espinar, o el exnúmero dos y ahora líder de Más País, Íñigo Errejón.

Todos ellos coinciden en señalar como posibles factores del descalabro el excesivo centralismo del que, a su juicio, peca Podemos, la persecución al que opina diferente y a la crítica interna, o el abandono, a su parecer, de la apuesta por la plurinacionalidad.

El más duro en sus críticas fue Espinar, quien culpó a la dirección estatal del batacazo, por haber convertido el partido “en un solar sin nadie que les moleste”, con su “sectarismo” y su “endogamia”; por hacer una campaña “teledirigida desde Madrid”, con una “agresividad indiscriminada” hacia los medios de comunicación; y por basar esa campaña en los pactos de gobierno, que sólo transmiten que “no hay proyecto más allá del reparto de poder”.

A su vez, Errejón concluyó que el Podemos que crearon en 2014 “ya no existe”. “Existe una cosa que se llama UP y que tiene los resultados de siempre de IU”, afirmó en un mensaje en Twitter. “Hoy hay que pensar más allá de una cosa que se llama distinto y que ha vuelto al lugar y la representatividad de IU”, añadió en otro.

Desde dentro, algunas figuras relevantes como el cofundador y exdirigente Juan Carlos Monedero, que sigue siendo cercano a Iglesias, determinó que aunque Podemos ha cambiado la política de este país, sigue sin dedicar el grueso de sus energías a lo que debe, que es, a su juicio, “construir partido”.

Esta misma lectura es la que hizo desde Euskadi la coordinadora autonómica de Podemos en esta Comunidad y miembro de la Ejecutiva estatal, Pilar Garrido, quien reconoció que aunque han conseguido “grandes logros que vienen para quedarse” a nivel de políticas que “benefician a la gente”, al mismo tiempo no han logrado todavía “crear una organización fuerte, estable, unida y arraigada” en pueblos y ciudades. “Y eso creemos que puede pasar factura ante los posibles votantes”, admitió.

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