guardia civil

“No hay derecho”, asegura uno de los agentes de policía que protege la casa del vicepresidente del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Cada día, un puñado de personas se pasea por delante del chalet del vicepresidente y de la ministra de Igualdad, Irene Montero, para demostrar su rechazo a estos políticos. Sin embargo, lo que se suponía que sería un escrache momentáneo se ha convertido en un lugar de culto para quienes odian a los líderes de Podemos. Y tras más de dos años sufriendo constantemente el “jarabe democrático”, ambos dirigentes morados han decidido emprender el vuelo y buscar un lugar algo más aislado para mudarse. Al menos, tal y como ha podido saber este medio, el vicepresidente ya baraja algunas opciones y habría visitado como mínimo un chalet para comprobar si es de su agrado.

La afluencia de personas ha llevado al Gobierno a considerar que Iglesias necesita, como poco, una veintena de agentes especializados que protejan su casa día y noche. Al principio se instaló una garita de la Guardia Civil con el objetivo de vigilar la vivienda que se compraron Iglesias y Montero en mayo de 2018, pero ahora el lugar ha adquirido tal fama entre los detractores de Podemos que incluso Interior ha decidido cortar la calle para darle algo de privacidad. Sin embargo, estos intentos de la Guardia Civil de aislar al líder de las protestas no parecen haber satisfecho al vicepresidente y éste y su pareja han decidido iniciar la búsqueda de una nueva casa.

Sobre las opciones que baraja el líder de Podemos, son diversas, pero lo que está claro es que las viviendas que buscan tanto Iglesias como Montero estarían en entornos más aislados y protegidos. El hecho de que el dirigente de Podemos haya perdido todo tipo de privacidad incluso en su propia vivienda ha sido el detonante para que el vicepresidente y la ministra de Igualdad hayan tomado la decisión de abandonar la casa que tanto les sedujo en mayo de 2018.

El esperpento de Galapagar ha llevado a hartar incluso a los vecinos del municipio de la sierra madrileña. Basta con darse un paseo por la localidad madrileña y hacer breves preguntas a los habitantes para darse cuenta de que la presencia de Iglesias no solo es incómoda para su propia familia, sino que también cansa a los propios vecinos que ven cómo Galapagar se ha convertido en un nicho de escraches, protestas y banderas de España que pretenden acosar a Iglesias.

Mientras Iglesias se mantuvo en la oposición, la presencia de manifestantes a las puertas de su casa era más tranquila, sin embargo, en cuanto accedió a la vicepresidencia segunda del Gobierno, la fiesta se montaba un día sí y otro también. Cada día basta con bucear un poco por las cuentas de Twitter para ver nuevos vídeos de quienes buscan provocar al líder de Podemos ante los más de veinte guardias civiles que protegen su casa.

El esperpento es tal que incluso la Policía Nacional, o al menos un sindicato que representa a miles de agentes de este cuerpo, ha protestado ante la idea de que tuvieran que sustituir a la Guardia Civil en la labor de proteger el polémico chalet del líder de Podemos. “Quieren desgastar a la Policía Nacional y evitar el desgaste de la Guardia Civil”, aseguraban desde Jupol. Pero quien de verdad se ha hartado de esta situación es el vicepresidente, que ya busca por la Comunidad de Madrid alguna vivienda que se adapte a sus necesidades. Y esta vez la prioridad no será otra que la discreción y la seguridad.