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Los jueces creen que los partidos políticos les utilizan para resolver cuestiones “especialmente complejas” en clave jurídica para evitar llegar a pactos o, en definitiva, hacer su trabajo. Quizás por eso han expresado de forma unánime su deseo de que la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) no dependa de los partidos políticos, sino de los propios integrantes de la judicatura. Puede parecer algo ya conocido, pero lo cierto es que el último sondeo realizado por Metroscopia (que se ha llevado a cabo con hasta 1.000 entrevistas) en el poder judicial determina que, a pesar de que rara vez se han sentido presionados por los políticos, el PP, el PSOE y todas las formaciones del Congreso les utilizan para resolver sus problemas por su incapacidad de llegar a pactos o acuerdos que lo evite. Quizás por eso les quieren fuera de la elección de los vocales.

Este es uno de los datos más llamativos de un informe de Metroscopia que deja claras algunas cosas. En primer lugar, prácticamente de forma unánime los jueces se consideran los garantes últimos de la democracia y de la libertad y que quieren volver a un sistema de elección de vocales en el que los partidos políticos no se inmiscuyan. En segundo, se sienten completamente independientes para ejercer sus funciones y rara vez se han sentido presionados por políticos, aunque los datos sobre los medios de comunicación son algo más inquietantes. Tercero, que los medios no reflejan adecuadamente el quehacer judicial. Y por último, que están conformes con el funcionamiento y el trabajo realizado por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el órgano de los jueces.

Es un tema delicado que ahora está de rabiosa actualidad después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya ordenado a su grupo parlamentario que presente un chapucero proyecto de ley para renovar el Consejo General del Poder Judicial a golpe de mayoría absoluta. Esto haría que el mismo que fuera capaz de conseguir una mayoría para la investidura también lo fuera para nombrar a todos los vocales que eligen al presidente del Tribunal Supremo y que, por tanto, controlan el Consejo.

En la encuesta, en esta cuestión concreta, el 90% de los 1.000 jueces encuestados ha respondido que prefieren “Volver al sistema de selección de los doce vocales magistrados del Consejo General del Poder Judicial mediante elección directa por parte de los integrantes de la judicatura”. Un mensaje claro a los políticos y a este Gobierno que, lejos de esto, pretende aumentar considerablemente la influencia de quien tenga mayoría en el Congreso en este poder de Estado. Inaceptable, para muchos.

No es casual que la mayoría de los jueces quieran que los partidos políticos tengan prohibido presentarse como acusación particular en los procesos judiciales. Aunque en todos los casos relacionados con este supuesto no superen el 57%. Pero aún así, son una mayoría clara que deja claro que la justicia no quiere a la política en su trabajo.

Pero en cualquier caso, en cuestiones de fondo todos los jueces parecen estar de acuerdo. Incluso a la hora de valorar si el juicio del procés reforzó la imagen de la justicia española o la empeoró, ya que la mayoría de los magistrados encuestados (el 68%) apuesta porque nuestro país ha salido reforzado de ese juicio que sentó en el banquillo a los políticos separatistas catalanes que declararon de forma unánime la independencia de su comunidad autónoma. No podía ser menos, ya que casi todos los jueces consideran que la justicia española está a la misma altura que la de otros países de la UE.

Respecto a temas internos, los jueces sí que se muestran satisfechos. La mayoría asegura que nunca ha recibido presiones de ningún tipo, ni de partidos, ni de medios de comunicación ni de otros jueces a la hora de desempeñar sus funciones y se consideran garantes de las libertades de los ciudadanos. También muestran su plena satisfacción con la labor de los técnicos del Consejo General del Poder Judicial, quienes no cesaron su actividad laboral durante la pandemia y quienes, aún en funciones, han afrontado los tiempos convulsos y las presiones políticas que no dejan de salpicar a la justicia.