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El PP sigue sin explicar su giro de 180 grados en referencia a la Justicia. La renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) estaba acordada con el líder del Partido Popular, Pablo Casado, “al 99%”, según las palabras del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Sin embargo, tras la destitución como portavoz del partido de la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo, Casado se cerró en banda y dio un portazo a un acuerdo que había sellado con Sánchez poco antes. Sobre por qué lo hizo, no han dado declaraciones públicas, sin embargo, fuentes del PP aseguran que es una estrategia doble de Casado que busca, primero, no evidenciar un giro hacia la moderación a través de un pacto con Sánchez y, segundo, preservar, aunque sea en funciones, la mayoría conservadora que hoy rige el CGPJ.

Casado ha bloqueado un CGPJ que lleva en funciones desde 2018. El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, volvió a pedir el pasado lunes en un acto al que acudió el Rey que es necesario renovar el Consejo e insistió en que mientras no lo hagan, desde la institución seguirán funcionando tal y como dicta la Constitución, en referencia a las críticas de algunos medios y partidos políticos por haber continuado con nombramientos de jueces a pesar de estar en funciones.

Sánchez ha lanzado una serie de declaraciones en las que asegura que ya tenía pactada la renovación del CGPJ con Casado “al 99%”. Sin embargo, el popular se cerró en banda tras la destitución de Cayetana sin aparente explicación.

Durante la negociación, Unidas Podemos consiguió colar dos vocales, algo que no gustó a Casado, sin embargo, la pieza clave fue que el actual Consejo cuenta con una mayoría conservadora que gusta a los populares, por lo que tensar la cuerda no va contra el PP, sino contra el PSOE. No sería de extrañar que Casado aguantara el pulso a Sánchez durante unos meses más porque no tiene necesidad de modificar un CGPJ afín a su gusto.

Este Consejo ha recibido muchas críticas. Pero esos comentarios deberían dirigirse más bien a quienes han decidido no renovar la cúpula del CGPJ. Hay quien ha señalado que el Consejo General del Poder Judicial sigue realizando nombramientos y mantiene su actividad natural a pesar de estar en funciones. “La propia Constitución la que fija en cinco años la duración del mandato de cada Consejo, por lo que me veo en la obligación de exhortar nuevamente a los poderes públicos concernidos a renovar la institución sin mayores dilaciones”, comentó el propio presidente del Supremo.

Y para acabar, el mismo Lesmes calificó de “seria anomalía” el hecho de que el CGPJ siga en funciones casi dos años después porque los políticos siguen sin ponerse de acuerdo en una cuestión que, presuntamente, no debería traer mayores problemas.

NO HAY GIRO MODERADO

Todos los medios de comunicación vieron el cambio de Cayetana por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, como un evidente giro hacia la moderación. Sin embargo, lejos de la realidad, Casado quería fagocitar a Almeida, un potencial rival para el actual presidente del PP, y quitarse de en medio a Cayetana, un elemento incómodo que no respeta la disciplina de partido ni la autoridad de Casado, un tema sensible para el candidato.

Con todo esto, el cambio de Almeida por Cayetana no se debe leer en clave ideológica, sino en clave de estrategia política. Casado no quiere ser más moderado, pues sigue creyendo firmemente que sus opciones de gobierno pasan por el electorado de Vox, al que no deja de lanzar pullas y guiños en igual proporción. Y prueba de ello han sido las palabras del secretario general del PP, Teodoro García Egea, cuando ha destacado la semana pasada en una entrevista al diario ABC que “mientras Vox exista, Sánchez tiene asegurada La Moncloa con sus socios”.