sábado, 5 diciembre 2020 15:30

Así es el negocio de las “novias rusas” que genera millones al año

Seguro que en más de una ocasión has visto algún tipo de anuncio relacionado con este tema. Existen multitud de páginas web que se dedican a promocionar una especie de catálogo para seleccionar a las conocidas como “novias rusas”. Se supone que ellas sueñan con conocer y contraer matrimonio con un extranjero.

Además de las web que se dedican a funcionar como una especie de catálogo, también llaman la atención otros portales que hacen las veces de guía para aquellos hombres que no se fían de navegar en solitario por dichas páginas. Con todo lo que hay detrás, no cabe duda de que todo esto se ha convertido en un negocio millonario.

Si es un tema que te interesa, descubre cómo es el negocio de las “novias rusas” que genera millones al año.

Así empezó el negocio de las “novias rusas”

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Para saber cómo comenzó este negocio de las “novias rusas” tenemos que remontarnos a un modelo que se da desde hace varios siglos. El inicio de esta controvertida práctica aparece a finales del siglo XVII. En aquel momento, las mujeres francesas e inglesas emigraban hacia la costa este de lo que más tarde se denominaría como Estados Unidos y Canadá. El objetivo era casarse con los colones que llegaron antes.

Al igual que en aquella época, Estados Unidos y Canadá continúan siendo los principales destinos del negocio, aunque ha cambiado la procedencia de las mujeres. En la actualidad, son de Europa del Este. En el año 2013, por ejemplo, la revista Forbes publicó una lista de 200 agencias internacionales de matrimonio en EE.UU. para el año 1999.

Estas se dedicaban a coordinar enlaces, entre cuatro mil y seis mil cada año. En el año 2010, esta cifra ya se había doblado y alcanzado las 400, gestionando entre diez mil y quince mil matrimonios anuales. Las procedencia principal de las mujeres participantes era Europa del Este.

La defensa de quienes lo llevan a cabo

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Como en todas las situaciones, encontramos dos posiciones con respecto al modelo de negocio de las “novias rusas”. Aquellos estrechamente relacionados con el mismo, como los promotores o empresarios, no dudan en defenderlo. Otros, como las organizaciones contra la trata y muchos críticos académicos, no dudan en calificarlo como otra forma más de explotación y tráfico de personas.

El modelo puede parecer moderno pero, en el fondo, está ya algo anticuado. En resumen, un hombre, normalmente de alguno de estos países, se pone en contacto con alguna agencia que se dedique a llevar a cabo esta especie de matrimonios concertados. Esto es lo que más chirría en la mayoría de asociaciones.

Cuando encuentran una mujer que les gusta, y viceversa, ambos entablan una primera toma de contacto vía videoconferencia. Si todo va bien, se pueden visitar alguna que otra vez, tanto en Rusia como en el país de origen del hombre, hasta que llegue el momento del ansiado enlace.

Estafas detrás de las “novias rusas”

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Pero no todo es bonito detrás del negocio de las “novias rusas”. En algunas ocasiones, también aparecen casos reales de estafa por parte de ellas. Es el caso, por ejemplo, de un profesor estadounidense que se casó con una mujer joven, a la que conoció a través de una de estas webs, y que le terminó estafando unos 50 mil dólares.

Según ha relatado el protagonista de la historia, en el momento en el que se casaron, después de tres años de noviazgo, los dos se mudaron a Estados Unidos. Sin embargo, el comportamiento de la joven, de 20 años, sufrió un cambio radical. Su enlace solo duró tres meses, pero ella se fue dejando un descubierto en compras de 12 mil dólares.

Al ser un negocio turbio al que pocas personas pueden acceder, lo mejor es saber cómo funciona obteniendo información de quienes trabajan en el mismo. Uno de los trabajadores de estas agencias se ofreció para responder preguntas y el hilo no tardó en cosechar centenares de comentarios. Para bien o para mal, lo cierto es que el tema consigue despertar el interés de la gente.

Las “novias rusas” y la trata de mujeres

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Como los mismos trabajadores admiten, muchas personas piensan de este tipo de negocio que es una forma más de traficar con mujeres. El modelo de las “novias rusas” resulta anticuado en el siglo XXI, pero lo cierto es que se sigue llevando a cabo. En el mes de noviembre del 2019, Just Ask Prevention, una asociación contra la trata de personas, creó un artículo sobre el tema.

En él, afirmaban que el tráfico internacional de mujeres es aquel en el que mujeres y niñas se ven inmersas sin poder cambiar sus condiciones inmediatas de existencia. Además, también indican que “suelen estar involucradas en situaciones de explotación sexual y violencia“. Quisieron añadir que: “Las agencias internacionales de matrimonio con frecuencia actúan como traficantes humanos que ofrecen a sus víctimas en matrimonio”.

Lo cierto es que, según los testimonios de varios académicos que estudian el tema, este tipo de agencias, detrás del negocio de las “novias rusas”, están estrechamente relacionadas con organizaciones que se dedican a la trata internacional tanto de mujeres como de niñas. Son ofrecidas como novias, pero en realidad las venden de forma privada.

Demasiados riesgos detrás del negocio

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Muchas son las asociaciones que están detrás de desmontar el millonario negocio de las “novias rusas”, donde todos obtienen parte de los beneficios. Una de ellas es, por ejemplo, la Comisión en Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género del Parlamento Europeo. En este caso, se han realizado estudios donde concluyen que, aunque hay mujeres que acceden de forma voluntaria, los riesgos son muchos.

Entre ellos, encontramos posibles casos de violencia doméstica, explotación sexual, dependencia del hombre y nulidad con respecto a temas importantes como el financiero, el legal o el social. De hecho, no hay marco legal que regule esta práctica ni en la Unión Europea ni en los estados miembro de la misma.

A pesar de los riesgos y datos, hay entre cien y ciento cincuenta mil mujeres que se ofrecen como novias por correo. La mayor parte de las mismas proceden de Asia y Europa del Este. Los destinatarios son estadounidenses y ciudadanos de Canadá, de entre 20 y 50 años, que gastan unos 3.000 o 10.000 dólares.