Juanma del Olmo - Podemos - director de Estrategia y Comunicación en la Vicepresidencia
El candidato de Unidas Podemos al Congreso por Valladolid, Juanma del Olmo, participa en un acto con simpatizantes de Podemos en La Cúpula del Milenio de Valladolid

El dircom de Podemos ha sido imputado. El daño que el exabogado de Podemos José Manuel Calvente está haciendo a la formación morada se empieza a notar considerablemente; hasta el punto de que parte de la cúpula del partido ha sido citada a declarar por un juez tras una denuncia presentada por el letrado. Uno de ellos, Juanma del Olmo, el director de comunicación del partido, está bajo sospecha después de que Calvente le denunciara por, entre otras cosas, formar parte de la presunta “caja B” de la formación. Del Olmo tendrá que declarar el 20 de noviembre y esclarecer las acusaciones de la denuncia.

Por su parte, Podemos ha cerrado filas en torno a del Olmo y aseguran que no tienen nada en contra suya. De hecho, se muestran tan seguros que incluso han registrado un recurso de nulidad para intentar zanjar esto de raíz.

El titular del Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid, Juan José Escalonilla, se ha puesto en marcha y quiere esclarecer las acusaciones de Calvente. El principal señalado es del Olmo, el dircom del partido morado que ya pasó a la fama tras haber fundado la marca de ropa 198, cuyas prendas casi siempre luce el vicepresidente del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, cuando tiene ocasión de salir en la televisión.

Después de ganar dinero con esta compañía que actualmente va viento en popa y a toda vela, el secretario de Comunicación del partido, el mismo que urdió las dos últimas campañas electorales de Podemos en las que se vendieron como víctimas de las cloacas del Estado, parece estar en el centro del huracán de la presunta corrupción de Podemos, tal y como se relata en la denuncia presentada por el exabogado del partido. Pero al igual que del Olmo, hay otros miembros de la formación que también acudirán a aclarar los hechos de la demanda de Calvente, como son la gerente Rocío Esther Val y el tesorero de Podemos, Daniel de Frutos, según adelantó el diario Público.

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Del Olmo es el estratega de la formación. Es el mismo que detalló cada paso a seguir durante las dos últimas campañas electorales, las mismas en las que explotaron sobremedida la imagen de víctima de las cloacas del Estado a raíz del caso Dina.

Del Olmo saltó a la fama por su marca de ropa. Esa misma en la que incluso en plena pandemia se ha dedicado a vender mascarillas personalizadas (las mismas que luce a menudo el vicepresidente del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, cuando tiene ocasión) aunque ya no forme parte del negocio. Sin embargo, tras esto, del Olmo se ha convertido en el estratega de Podemos y es quien urdió todos los movimientos mediáticos de la formación. Sin embargo, según las acusaciones de Calvente, también fue quien formó parte de la elaboración de esa presunta “caja B” de Podemos.

Además de la imputación de la cúpula del partido, el juez Escalonilla también ha puesto en el punto de mira a dos altos cargos de la empresa de comunicación política Neurona Comunidad S.L., una compañía que ha trabajado en varias campañas electorales de Podemos.

Con todo esto, y con Calvente desmontando desde el caso Dina a todos los presuntos trapos sucios del partido, Podemos se ha visto envuelto en un huracán de acusaciones y denuncias que amenazan con deteriorar aún más la imagen del partido.

EL CASO DINA

Mientras la denuncia de Calvente prospera por un lado, o al menos está siendo investigada por el juez, los vaivenes del caso Dina también amenazan con acabar con Iglesias. Por un lado está la supuesta caja B, por la que han caído como investigados tanto del Olmo como el extesorero de Podemos. Pero por otro, están las sombras del caso Dina, una pieza separada del caso Tándem, relacionado con el excomisario Villarejo.

Esa estrategia urdida por del Olmo con la que se vendían como víctimas de las cloacas del Estado en plena campaña electoral se ha puesto en duda después de conocerse, primero, que Iglesias, o al menos su abogada Marta Flor, tuvo acceso a esta pieza separada antes de que el magistrado la hiciera pública gracias a una filtración y, segundo, que esa información supuestamente robada por Villarejo estuvo en poder de Iglesias durante varios meses sin que éste se la entregara a Bousselham.