Aún no nos hemos sobrepuesto de la decisión que tomó el actual rey Felipe VI de renunciar a la herencia de su padre, el rey emérito Juan Carlos. Además, la decisión no quedaba solo hay, sino que también le quitaba la paga anual que le corresponde por sus servicios al Estado. Con la familia más desestructurada que nunca, es un buen momento para fijarnos en qué diferencias existen entre el reinado del padre y del hijo.

Aunque sean padre e hijo, eso no quiere decir que ambos piensen igual. Esto hace que tampoco actúen de la misma manera. Unos muchos más cercanos al emérito y otros que ofrecen su apoyo a la nueva forma de hacer las cosas de su hijo, lo cierto es que opiniones hay para todos los gustos. A pesar de ser tan cercanos en la familia, cada uno ha sabido ocupar su lugar como rey y resolver las cosas de forma distinta.

La Casa Real está en continuo movimiento y cada vez son más los escándalos que la sobrevuelan. Sí, son padre e hijo, pero así es el reinado de Felipe VI que lo diferencia de Juan Carlos.

Dos coronaciones diferentes: inicios distintos

coronacion juan carlos

Los dos momentos históricos en los que ambos reyes han llegado al trono son muy diferentes. En el caso de Juan Carlos, durante su coronación, juró “por Dios y sobre los Santos Evangelios” seguir los principios del Movimiento Nacional.

Cinco días más tarde, se le ratificó como rey durante la Misa del Espíritu Santo en la Iglesia de San Jerónimo El Real. Poco después, el pueblo lo alababa como monarca firmando la Constitución.

El caso de Felipe VI fue muy diferente. No hubo cruces, tampoco misas. Se centró en dar importancia a la necesidad de renovar la institución y acoger la diversidad de España. Esto último lo hizo hablando en castellano, catalán, vasco y gallego. A pesar de todo, no hubo tanto clamor por parte del pueblo como en la de su padre.