Los más de 160 capellanes que acompañan a los presos de toda España con ayuda material y espiritual han retomado su misión en las cárceles con el proceso de desescalada tras tres meses sin entrar en las prisiones debido a la pandemia del Covid-19 aunque sin desatender a los reclusos, a los que han enviado mascarillas, cartas y reflexiones, y han observado que la pandemia ha acercado a muchos presos a Dios.

“La pandemia ha acercado a muchos presos a Dios”, ha asegurado el director del Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española, Florencio Roselló, en declaraciones a Europa Press.

Según ha precisado, durante el confinamiento, los capellanes y voluntarios de pastoral penitenciaria no han podido entrar a las cárceles pero asegura que, aunque en el primer momento, cuando se declaró el Estado de Alarma, hubo “desconcierto”, en este tiempo no han “desatendido” a los reclusos.

Entre otras iniciativas llevadas a cabo por la Iglesia española en estos meses en el ámbito de la pastoral penitenciaria, destaca el envío de 25.000 mascarillas para funcionarios de prisiones e internos, y de 200 pantallas protectoras. Asimismo, se crearon direcciones de correo para escribir a los presos y muchos capellanes escribían cartas personales para continuar con el acompañamiento que realizaban antes de la pandemia.

También enviaban a los reclusos material para que pudiesen seguir cultivando su fe católica, ante la falta de misas, que también se suspendieron dentro de los centros penitenciarios. Además, desde algunas capellanías han llevado pequeñas televisiones a presos que acababan de entrar en la cárcel cuando comenzó la pandemia y que tenían que estar aislados.

En el ámbito social, las delegaciones y capellanías han seguido enviando dinero a los presos y también han seguido en funcionamiento los hogares de acogida pues aunque durante el Estado de Alarma no se han concedido permisos penitenciarios, sí se ha recibido en estos pisos a aquellos a los que habían concedido la libertad y que no disponían de recursos.

Ahora, ya puede entrar un capellán y uno o dos voluntarios por prisión y también se han retomado las misas aunque sin mezclar a presos de diferentes módulos, según ha precisado Roselló. Si bien, subraya la importancia de actuar “con prudencia” porque están surgiendo “rebrotes” en España y la población de las cárceles es “de riesgo” ya que muchos presos presentan patologías previas. “Gracias a Dios, los efectos en prisión han sido diez veces menores que en la calle, inclusive en la desescalada, se está actuando con mucha prudencia”, ha destacado.

162 CAPELLANES Y 2.560 VOLUNTARIOS

Según los últimos datos de pastoral penitenciaria, publicados este martes 23 de junio, las delegaciones y capellanías de la Iglesia española invirtieron en 2019 un total de 1,76 millones de euros, casi 465.000 euros más que el año anterior, para acompañar a los reclusos en las prisiones españolas y fuera de ellas, a través de 162 capellanes y 2.560 voluntarios.

Así se desprende de la Memoria 2019 del Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que se ha elaborado con datos de 79 de las 82 prisiones, de las dos Administraciones, la del Estado dependiente de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y la de la Generalitat de Cataluña.

“La Iglesia en la cárcel ya es una realidad que ofrece respuestas serias y de futuro para los presos. Ni somos incógnita ni interrogante, la Administración Penitenciaria lo sabe y queremos renovar, con esta Memoria, nuestra colaboración para hacer de las prisiones un lugar más justo y humano”, subraya Florencio Roselló en la introducción del documento.

De los datos se desprende que de los 162 capellanes, 51 trabajan a jornada completa (dos más que el año anterior), 85 a media jornada y 26 son voluntarios (4 menos que en 2018).

En 2019, la Iglesia llevó a cabo 985 programas, 69 más que el año anterior, de los cuales, 796 se desarrollaron dentro del centro penitenciario y 189 fuera de él. La mayoría de estas actividades correspondieron al ámbito social y religioso. Además, el informe revela que 7.163 reclusos acudieron a misa, 13 más que en 2018.

La memoria también pone de relieve que un total de 866 entidades colaboraron con la pastoral penitenciaria. De ellas, 460 fueron parroquias, 208 congregaciones religiosas y 204 ONG.

En cuanto a las ayudas dentro del centro penitenciario (peculio), en 2019 entregaron 242.339 euros que beneficiarion a 9.494 personas; y 8.682 paquetes de ropa para 7.182 personas. Fuera de las cárceles, la Iglesia cuenta con 80 casas, cinco más que el año anterior, en las que acogió en 2019 a 3.871 internos con permisos.

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