hosteleros

El Gobierno ya tiene un plan para controlar la segunda ola, cuyos primeros coletazos se empezaron a notar en agosto. Ha tardado unos cuantos meses, pero parece que el Ministerio de Sanidad se ha puesto ya las pilas y quiere controlar al coronavirus a golpe de cerrar bares y confinar gente(o al menos limitar su movilidad), pero nada de contratar más rastreadores o personal sanitario. Desde Sanidad insisten en que es competencia de las comunidades autónomas, pero lo cierto es que las restricciones que el ministro Salvador Illa prevé aplicar afectan, otra vez, al sector hostelero y del ocio nocturno, muy hartos de ser quienes pagan el pato en esta pandemia y quienes sufren las consecuencias de la falta de previsión del Gobierno, tanto autonómico como nacional.

Según el plan del Ministerio de Sanidad, “las comunidades autónomas deben disponer de planes de contingencia para reforzar las capacidades a nivel asistencial (primaria y hospitalaria) y de salud pública, y prepararse para responder a cualquier escenario de transmisión, asumiendo que no existe un enfoque único en la gestión de los casos y los brotes de Covid-19 y que en general se deben evaluar los riesgos en cada territorio según sus particularidades”. Esto es algo evidente que las comunidades ya preveían, pero a todo esto Illa ha añadido la puntilla a los hosteleros con sus “actuaciones de respuesta coordinada para el control de la transmisión de Covid-19″.

El Gobierno considera ahora que hay cinco tipos de riesgos: nueva normalidad, nivel bajo, medio, alto y extremo . Y el de los hosteleros debe ser este último, pues tras un confinamiento total que les dejó en la ruina han pasado a unas nuevas restricciones que les obligarán a cerrar el interior de los establecimientos en pleno otoño e invierno. Y por eso se han quejado.

En la Comunidad de Madrid, los hosteleros han creado el movimiento “Madrid sin futuro” con el objetivo de defender “de forma anónima” a sus negocios y para reclamar la actuación “urgente e inmediata” del Ayuntamiento de la capital para “cumplir con los compromisos adquiridos”. Todos se quejan a una y no saben cómo hacer para salvar su modo de vida.

Entre tanto, el ministro de Sanidad contempla en casos extremos (según las cifras que ellos barajan) limitar el aforo de los bares y restaurantes. En un nivel de alerta 3, en el metro, los autobuses, los trenes y los aviones el aforo máximo sería del 30%. Y la parte que le toca a los hosteleros no es mejor, los comercios y supermercados tendrían un aforo máximo del 25% y en los bares podría haber terrazas, pero al 50% del aforo y el interior cerrado. Esto, en pleno invierno, es la ruina para la mayoría de los hosteleros, ya de por sí muy tocados por la crisis.

“Madrid sin futuro” busca que el Consistorio cumpla su palabra y otorgue terrazas a la hostelería, tanto de Centro como de los demás distritos. Sin embargo, que afecte a otras zonas de España el plan de Salvador Illa augura la ruina para muchos comerciantes. Otro de los reclamos que se ha dejado entrever en los hosteleros es que el Gobierno se digne a bajar el IVA a sus negocios “en consonancia con la medida adoptada en muchos otros países de Europa”.

Entre tanto, la atención primaria, los rastreadores y el personal sanitario sigue muy necesitado de nuevos ingresos. La Comunidad de Madrid, de hecho, ha reducido su número de pruebas y el problema sigue vigente. Pero el plan de Illa en consonancia con la medida adoptada en muchos otros países de Europa en estos supuestos, sino en asfixiar más a un sector que la crisis económica arrasará sin contemplaciones.