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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya ha pedido la cuenta al camarero. Tras pedir todos los platos de la carta, llega la hora de ver quién y cómo los paga. Ya se conocen más detalles sobre la subida de impuestos que prepara el socialista, y entre esa subida del IRPF a los más ricos y ese aumento del impuesto sobre el patrimonio, el PSOE sopesa subir el impuesto más injusto que existe: el IVA, que pagan en la misma cantidad tanto los ricos como los pobres. Especialmente su versión reducida (10%) y superreducida (4%).

“Necesitamos más ingresos públicos”, afirmó Sánchez la semana pasada en una entrevista. Si aún hay algún español que no ha preparado la cartera, que lo haga, puesto que el presidente está decidido a apretar el cinturón al país para contentar a la Unión Europea y contener una deuda que se ha disparado a cerca del 120% del Producto Interior Bruto (PIB). Y lo harán con varios tipos, pero sobretodo con el IVA, que pagamos todos y cada uno de los españoles.

Aún así, es cierto que el baile del IVA será algo más social que otras veces. Los productos de primera necesidad no subirán demasiado de precio, sin embargo, a según qué productos sí que les tocará venderse más caros. Especialmente los de lujo o aquellos que no se puedan considerar de primera necesidad en ninguna discusión, tal y como deslizan desde el Ejecutivo. Pero en el único punto que han sido claros es en referencia al cuerpo de funcionarios públicos, pues según Sánchez, “bajar el sueldo de los funcionarios no está en los planes”.

Sin embargo, la realidad es que pese a que se haya dicho que se subirán los impuestos a las rentas que superen los 130.000 euros brutos anuales o que se elevará el impuesto de patrimonio, lo cierto es que el Gobierno sopesa tocar el IVA puesto que es el impuesto más fácil de elevar y con el que más cantidad de dinero se recauda.

Entre los planes del Gobierno está elevar el IVA superreducido y el reducido uno o dos puntos porcentuales. Estos impuesto están actualmente en el 4% y el 10%, respectivamente. Subirlo un pequeño porcentaje significaría una fuente de ingresos más que notable para el Estado y el precio final de los productos subiría céntimos, no demasiado. El único problema es que tendrían que hacer frente a una avalancha de críticas desde la oposición, puesto que este IVA afecta a productos de primera necesidad.

Desde luego, el Gobierno busca una fórmula de aumentar considerablemente los ingresos sin afectar demasiado a las rentas más bajas. Sin embargo, hay quien dentro del Gobierno ha asumido que esto será inevitable.

El IVA reducido y superreducido de España tiene notables diferencias con el del resto de países europeos. Es por esto que fuentes del PSOE aseguran que en caso de anunciar una subida de este tipo de IVA, lo escudaría en que en España el tipo impositivo es menor al de otros países de la zona Euro.

Solo el ingreso mínimo vital cuesta alrededor de 3.000 millones de euros anuales. Todas las iniciativas tomadas por el Gobierno para paliar las consecuencias de la crisis en los colectivos más vulnerables han costado miles de millones a las arcas públicas, un coste que espera cubrir con el dinero que procede de Europa, a pesar de las complicaciones que hay por la reticencia de los países del norte.

IMPUESTO VERDE E IRPF

Las otras formas con las que Sánchez quiere aumentar los ingresos del Estado es subiendo el IRPF a las rentas altas y con impuestos a todo aquel que ose a contaminar, especialmente a empresas y fábricas que utilicen métodos perjudiciales para la atmósfera. Respecto al IRPF, Sánchez pretende elevárselo a quienes cobren más de 130.000 euros brutos al año, los cuales tributarían a un tipo del 47%. Respecto a los que ganan más de 300.000 euros, su tipo será del 49%, prácticamente la mitad de lo que ganan iría a parar a las arcas del Estado.

Sumado a esto, está el asunto de los impuestos verdes. Una excusa con la cual freír a impuestos a muchas empresas que se verán obligadas a pagar más por no haber renovado su maquinaria y métodos de construcción o transporte. Pero quienes pagarán este impuesto de Sánchez serán, sobretodo, las compañías aéreas, cuyo queroseno contamina tanto que el presidente podrá pedirles una buena cantidad de dinero para engrosar las arcas del Estado.

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