campaña Podemos
Albert Rivera junto a Pablo Iglesias. Foto: FLICKR

A este ritmo, los partidos vivirán el otoño entre mítines y urnas. Las pretensiones del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, para renovar su cargo se alejan cada vez más. Si a finales de septiembre no hay investidura, los líderes tendrán que recorrerse todas las provincias de España para volver a presentarse el 10 de noviembre a unas elecciones que nadie quiere. Los sondeos y los expertos auguran que, si se celebran nuevos comicios generales, Unidas Podemos y Ciudadanos serían los grandes perjudicados de la convocatoria.

El líder de Unidas Podemos juega a dos bandas. Por un lado, quiere presionar a Sánchez para que ceda en las negociaciones y conseguir el codiciado Ministerio de Trabajo o, en su defecto, el de Transición Ecológica; y por otro, necesita entrar en el Gobierno para paliar la tensión interna que padece el partido y que amenaza con romperlo. A todo esto hay que añadir lo que todos los sociólogos prevén, que unas nuevas elecciones supondría un batacazo electoral (aún mayor) para Unidas Podemos.

Y en la misma situación está Ciudadanos, el otro partido que saldría mal parado en caso de que se celebraran unos nuevos comicios. Albert Rivera ha tratado de ocupar el espacio electoral del PP. Un giro que puede empujar a muchos votantes de la formación naranja a los brazos socialistas, según la opinión de los sociólogos consultados por MONCLOA.COM. Además, los españoles consideran que Ciudadanos sería uno de los grandes culpables (junto al PSOE) en caso de que se celebraran nueva elecciones.

pedro sánchez generales

Elecciones en noviembre: los españoles culpan al PSOE, pero le darán más diputados

  • Pedro Sánchez se vería beneficiado por el trasvase de votos desde Unidas Podemos.
  • Algunos sondeos pronostican que habrá menos abstención de la prevista.
  • La posición de los de Rivera también es compleja. En su apuesta por hacerse con el centro-derecha, el presidente de Ciudadanos aplicó un cordón sanitario al PSOE. No apoyarían una investidura de Sánchez en ningún caso. Una postura que deja fuera de la ecuación a Albert Rivera y que, en caso de que no haya investidura, la formación naranja se vería abocada a unas elecciones que nadie quiere dentro del partido, ya que los pronósticos de las encuestas electorales no son positivos.

    Los sociólogos afirman que Ciudadanos perdería votos tanto por la derecha como por la izquierda. Muchos de los que vieron cómo Rivera se lanzó a un discurso más próximo al PP, se irían al PSOE. Y muchos de los que apostaron por el partido naranja volverían a dar su confianza a los populares. Los expertos auguran que el batacazo de Ciudadanos le haría perder presencia en el Congreso. Pero Rivera está atado de pies y manos por su propio discurso. Una línea que también le ha costado que los españoles le consideren uno de los culpables de que aún no se haya formado Gobierno.

    La fuga de votos de Unidas Podemos sería diferente. El partido liderado por Pablo Iglesias perdería diputados. Pero no todos esos votos se irían a otros partidos. Los sociólogos consideran que algún porcentaje recalaría en el PSOE, pero la gran pérdida vendría de la mano de la abstención, una de las grandes enemigas de los partidos de izquierda. Además, tal y como aseguran los expertos, los españoles consideran que los de Iglesias también serían los responsables de que se celebraran unas nuevas elecciones (aunque en menor medida que Ciudadanos o el PSOE).

    Esta temida abstención, sin embargo, no sería tan dramática como auguran algunas encuestas. La participación en las anteriores elecciones generales fue elevada (la quinta mayor). Y los expertos coinciden en que previsiblemente descenderá en unas hipotéticas elecciones celebradas en noviembre. Sin embargo, el resultado no será tan diferente a las de abril. Pero sí menor.

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    Los resultados del cada vez más probable 10-N perjudicarían al bloque de izquierda, pero beneficiarían al PSOE. Sánchez quiere elecciones, tal y como reconocen fuentes cercanas al Partido Socialista. Pero el escenario que prevén los expertos es prácticamente idéntico al actual, con la única diferencia de que el presidente del Gobierno en funciones dispondría de un puñado más de diputados para abordar de nuevo la negociación.

    El partido que saldría más beneficiado del 10-N sería el PP. Los de Pablo Casado han obtenido el peor resultado de su historia. La irrupción de Vox y el viraje a la derecha de Ciudadanos se comieron a un PP tocado por los casos de corrupción. Sin embargo, unos nuevos comicios darían a los populares algo de oxígeno, ya que muchos de los votantes que dieron su confianza tanto a Santiago Abascal como a Albert Rivera volverían a su histórico caladero de voto.

    Y Vox, aunque en menor medida, también perdería votos. Tal y como lo ven los sociólogos, el partido de extrema derecha perdería apoyos que recuperaría el PP amparados en el histórico “voto útil”. Abascal supuso la escisión del ala derecha de los populares. Su entrada en el panorama político rompió la unidad de la derecha y la fragmentó en tres. Una coyuntura que ha aprovechado el PSOE para erigirse como el partido más votado, a mucha diferencia del segundo.

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