La presidenta del PP vasco, Amaya Fernández, ha subrayado, tras el encuentro de este martes del lehendakari con el rey, que, “en este momento, no necesitamos agitar proyectos de división”, sino de “poner en valor el Estatuto de Gernika”. “No agitemos debates identitarios o que puedan generar división, y concentremos los esfuerzos en lo que nos pide la sociedad vasca, en la Euskadi postcovid”, ha reclamado.

En una entrevista concedida a Onda Vasca, se ha pronunciado de este modo después de la audiencia celebrada este pasado martes en el Palacio de la Zarzuela en la que el lehendakari, Iñigo Urkullu, trasladó al Rey Felipe VI, entre otras cuestiones, que “ahora se presenta el objetivo y la oportunidad de actualizar el autogobierno vasco” y avanzar en un nuevo modelo de Estado.

La presidenta del PP ha afirmado que “en este momento no necesitamos agitar proyectos de división”, sino de “poner en valor el Estatuto de Gernika”, que ha conseguido “una transformación social, económica y cultural que no tiene precedentes” en Euskadi.

“Pongamos en valor lo que nos une, lo que ha conseguido cotas de prosperidad para la sociedad vasca. No agitemos debates identitarios o que puedan generar división, y concentremos los esfuerzos en lo que nos pide la sociedad vasca, en Euskadi postcovid que pueda salir con fuerza en lo económico y en lo laboral y garantizar la sostenibilidad de los servicios públicos y el estado de bienestar”, ha manifestado.

En esta línea, ha indicado que el PP vasco tiene “la ambición de recuperar el espacio perdido” con un “proyecto de arraigo, moderación y centralidad”, frente al “proyecto nacionalista que entiende el debate de autogobierno como un fin en sí mismo, para acaparar poder”. “El autogobierno, la foralidad, la competencias son un medio al servicio del bienestar y la prosperidad de la sociedad vascas”, ha insistido.

En “un año muy difícil” en el que “muchos vascos están sufriendo mucho”, la presidenta del PP ha considerado que es momento “para arrimar hombro, para garantizar estabilidad más allá de que numéricamente puedan tener mayoría el PNV y el PSE” en la mayoría de las instituciones vascas.

Según ha indicado, “es un momento en que esos acuerdos se pueden ensanchar fortaleciendo una estabilidad no al servicio de mantener el poder, sino al servicio de reformas que se tienen que hacer”.

En este sentido, ha señalado que, mientras la Comunidad de Madrid “ya ha anunciado cambios fiscales” para bajar impuestos, Euskadi tiene que “ganar competitividad fiscal” para ser “atractivos” para la inversión.

Preguntada por la posibilidad de que el PP se sume al apoyo de medidas impulsadas por el nuevo Gobierno Vasco, ha apuntado que el entramado institucional vasco “necesita de acuerdos más amplios”. “Es un momento para, si se dan las condiciones -y esto requiere que sea algo recíproco-, poder participar en los grandes acuerdos que se puedan construir en Euskadi al servicio de la prosperidad, del bienestar, no sólo de la estabilidad numérica, sino de las reformas necesarias para la Euskadi postcovid”, ha insistido.

También ha aludido a la huelga que se desarrolló este pasado martes en el sector de enseñanza no universitaria, convocada por todos los sindicatos. La presidenta del PP, por su parte, ha señalado que la educación es “ejemplo de competencias que no han estado servicio de tener unas mejores condiciones de seguridad en el regreso a las aulas”.

De este modo, ha dicho compartir “muchas de las reinvindicaciones” de la huelga, aunque ha insistido en que “no era el momento para una huelga” porque “los grandes perjudicados” son los alumnos y las familias.

PP Y Cs

Por otro lado, ha asegurado que el acuerdo de coalición con Ciudadanos en Euskadi “está funcionando bien”, aunque ha precisado que “eso no obsta para que los movimientos políticos que Cs está teniendo a nivel nacional sean a veces difícilmente explicables y comprensibles”.

Finalmente, ha afirmado que “no hay novedad” en relación a la situación de su partido tras la marcha de Alfonso Alonso y ha explicado que los estatutos señalan que “se tienen que celebrar congresos cada cuatro años” y, de este modo, el Congreso ordinario correspondería en marzo.

“No hay novedad con relación a que eso se pueda producir antes y, si la hubiera, cuando llegue ese momento lo afrontaremos pensando en fortalecer nuestro proyecto como un proyecto de utilidad y al servicio de la sociedad vasca”, ha concluido.