costa

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, está ausente. Pero el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, ha ocupado sus funciones mientras el líder socialista se dedica a otros asuntos con una actitud tibia. Es Costa quien, ante la negativa de Holanda y Alemania a aprobar un ambicioso plan para combatir las consecuencias de la crisis del coronavirus en la Unión Europea, se ha plantado. Solo una rueda de prensa y una palabra le han valido para convertirse en el líder de los países mediterráneos ante el egoísmo de Holanda y Alemania: “repugnante”. Su dureza ha sido tal, que incluso el presidente del Francia, Emmanuel Macron, se ha sumado al bloque de países mediterráneos.

La actitud egoísta de Alemania y Holanda es contraria a los cimientos que formaron la Unión Europea. En el peor momento han reavivado su nacionalismo frente a sus países vecinos. Un egoísmo que, sumado al ya esperado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al de Reino Unido, han convertido la crisis del coronavirus en una crisis de los propios países que forman la OTAN. Pero ha sido el país más pequeño el que ha dado el grito más alto. Costa ha sido el único en plantar cara a Alemania y Holanda y ha sido quien ha conseguido formar un bloque lo suficientemente fuerte como para presionar a Angela Merkel a que ceda.

El ministro de Economía holandés, Wopke Hoekstra, exigió que Bruselas debía investigar a países como España por no tener capacidad presupuestaria para frenar el coronavirus. Unas palabras que Sánchez asumió de buena gana, sin ningún exabrupto, pero que Portugal no ha tolerado. “Repugnante”, afirmó el primer ministro del país vecino.

El egoísmo de Alemania ante la crisis del coronavirus aviva el Spexit

  • Alemania y Holanda no quieren compartir gastos en un plan para reactivar la economía de la UE.
  • “Son una irresponsabilidad absoluta” y “una mezquindad recurrente que socava el espíritu europeo”, destacó Costa. “Si no nos respetamos y si no entendemos que, ante un desafío común, debemos ser capaces de responder en común, entonces nadie ha entendido nada sobre la Unión Europea”, continuó. Y tras estas palabras, ha venido una avalancha de comentarios que alejan a varios países de la postura adoptada por Alemania y Holanda.

    Si la Unión quiere aguantar la crisis del coronavirus, tendrá que buscar la forma de invertir para evitar el colapso. Estados Unidos no lo hará. Y Reino Unido parece que tampoco. Pero al menos parece que Italia, España, Portugal y también Francia han acercado posturas y tienen una misma estrategia.

    “Algunos países actúan como si Italia o España fueran responsables y son víctimas de este virus”. Estas palabras no son ni de Costa, ni de Sánchez ni de Conte, el primer ministro italiano. Son del primer ministro francés, y con ellas se ha sumado a las consideraciones de Costa y obliga a Alemania y a Holanda a retratarse.

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    La única palabra que salió de la boca de Sánchez ante esta posición cerrada de los países del norte fue “inaceptable”. Es cierto que el presidente del Gobierno se ha mantenido firme de cara a rechazar el insuficiente plan que plantearon los líderes de los países miembros de la Unión Europea. Pero ha sido Costa quien ha elevado el tono lo suficiente como para que se haya convertido en una crisis de la propia Unión.

    En los próximos días, el Ejecutivo espera que la UE tome medidas y apruebe un plan lo suficientemente ambicioso como para evitar el colapso económico después de la crisis del coronavirus. El parón será notable, y la crisis también. Y la única forma de evitarlo (o contrarrestarlo un mínimo) es realizar una inversión lo suficientemente potente como para que se estimule la economía en gran medida.

    España e Italia siguen con una gran cantidad de casos de coronavirus y son los países más golpeados de la Unión. Italia se acerca a los 100.000 infectados y España ronda los 70.000, de momento. En mayo se espera que se empiecen a reconstruir puentes y a descender los contagios de forma drástica. Y con ello, se espera que llegue la ayuda económica de la UE. Eso sí, siempre que Alemania y Holanda cedan y dejen atrás su actitud egoísta. Algo que Costa no dejará de remarcar, ya que Sánchez no quiere hacerlo. Y con la ayuda de Francia, será posible.

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