puigdemont

“El partido de la fregona”, dicen algunos usuarios de Twitter. El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ya no sabe qué hacer para llamar la atención. Si su popularidad y situación personal había pasado a un segundo plano a finales de 2019, con la pandemia ya hay quien se pregunta quién es ese político nacionalista que vive en en Bélgica. Es por eso que el antiguo candidato de Junts per Catalunya ha tomado la decisión de montar otro partido y, así, presentarse

“Nos comprometemos a hacer de Junts per Catalunya una herramienta transversal, plural y eficaz al servicio de la república catalana y de las personas. Te esperamos el día 25 para comenzar a caminar juntos”. Con este mensaje, el expresidente de la Generalitat ha dado el pistoletazo de salida para la creación de una nueva formación que, previsiblemente, llevará en el programa exactamente el mismo contenido que en su anterior partido.

El por qué de este partido es sencillo: la relación entre el PDECat y la Crida no estaban suficientemente engrasadas y el expresidente ha decidido montárselo en solitario. Todo lo que haga falta para seguir siendo candidato.

Lo divertido de todo este asunto es que esta migración de partido contará con las mismas personas prácticamente que antes. Es un lavado de cara de Junts per Catalunya, pero tampoco mucho. El presidente de la Crida, Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn, el eurodiputado Toni Comín, el exconseller Lluís Puig, Meritxell Budó, el conseller Damià Calvet o los diputados del Parlament Elsa Artadi, Gemma Geis o Ferran Mascarell, formarán parte del nuevo JxCat de Puigdemont siempre que acaten que el exiliado será el número uno.

Nombres tan conocidos y con tanto peso como Albert Batet, Eduard Pujol, Laura Borràs y Josep Lluís Cleries (entiéndase la ironía), quedarán fuera del nuevo partido de Puigdemont. Pero en cualquier caso, esta formación que se presentará el próximo 25 de julio pretende dar un giro moderado a la actitud que habían mantenido hasta ahora los independentistas.

Según se desprende de un documento firmado por todos los que conformarán la nueva formación de Puigdemont, la idea nueva es “la constitución en forma de partido del espacio político que desde diciembre de 2017 se ha articulado alrededor de JxCat” para “defender la libertad en toda su plenitud” y “con la voluntad de superar debilidades fruto de la represión”. Vamos, una formación prácticamente igual a Jxcat.

Lo evidente es que Puigdemont ha visto como su formación se ha desinflado en favor de Esquerra Republicana de Catalunya, algo que ha apartado a Puigdemont de los núcleos de negociación con el Gobierno y le ha dejado en un tercer plano sin ninguna relevancia. Con esto se pretende volver a la moderación (presuntamente) para ser un partido útil para la independencia, lo que da a entender que volverán a ser pactistas y se sentarán a dialogar con el Gobierno. Aunque aún este último punto no se ha aclarado debido al exilio del expresident, y más cuándo han insistido en que su objetivo es la autodeterminación” porque “la independencia es viable e inevitable”.

Puigdemont tiene intención de ser candidato a todo lo que se ponga por delante. Aunque eso implique que no pueda recoger su acta de diputado por seguir exiliado y porque si pisa suelo español sería detenido inmediatamente.

Entre tanto, Esquerra Republicana de Catalunya sigue obteniendo rédito político como partido proclive al diálogo, pues ya ha superado a JPCat en intención de voto. El haber sigo llave en el Gobierno ha permitido negociar muchos asuntos, entre ellos, la liberación de los políticos presos que lideraron la proclamación unilateral de independencia.

Comentarios