electricidad

No se entiende, pero mientras que al agua, a la leche, al queso, a los huevos o a las frutas se les aplica el IVA superreducido, del 4%, hay otros productos de primera necesidad a los que se les aplica un 21%. Es el caso de la electricidad, cuyo coste sigue estando disparado a pesar de que no hay ninguna excusa más lejos de la de recaudar una buena cantidad de dinero. Sin embargo, por primera vez en muchos años, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se plantea reducir el IVA de la electricidad en su próxima reforma fiscal. La clave en todo esto ha sido Portugal, ya que el Ejecutivo de Sánchez ha mirado al vecino peninsular para averiguar qué reformas estructurales efectivas puede abordar, entre las que se encuentra reducir el IVA de la luz considerablemente, algo que Portugal ya aplicó en 2019, cuando lo redujo del 23% al 6.

El Ejecutivo está obsesionado con abordar una reforma fiscal que no repercuta directamente en los más vulnerables. Aún así, el equipo de Sánchez es plenamente consciente de que la forma más efectiva de aumentar la recaudación es subir el IVA, algo que pagan por igual pobres y ricos. Sin embargo, el presidente confía en poder maquillar esa subida del IVA al jugar con los tipos del superreducido, el reducido y el normal.

Habrá productos a los que se les aplica el 4% del IVA que se encarecerán un poco. Lo que suponen céntimos para cualquier ciudadano se convierte en millones en las arcas del Estado; por eso el Ejecutivo baraja elevar el tipo de algunos productos básicos un poco para tomar luego alguna medida de efecto que cope los titulares, como puede ser la de que el Gobierno ha bajado el IVA de la electricidad, actualmente entre los más elevados de la Unión Europea.

Ya a principios de enero de 2020, la OCU pidió al Gobierno que redujera el IVA de la luz al 10% (del 21 actual), pero desde la reforma que aplicó el anterior ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, nadie ha querido tocar una fiscalidad que ha sangrado a los españoles y se ha jactado de recaudar una buena cantidad de dinero, más de 210.000 millones de euros.

De esos 210.000 millones, alrededor de 70.000 provienen directamente del IVA, un impuesto que el Gobierno controla muy bien y con el que (al elevarlo) se pueden hacer cuentas y estimaciones de una forma relativamente efectiva. Por eso la reforma fiscal de Sánchez contará con una subida del IVA que pretenden matizar.

Si Sánchez, que aún no ha tomado la decisión, decide bajar el IVA de la luz, será porque ha subido el de otros productos a los que les aplica el tipo reducido o el superreducido. Y de hacerlo, el descenso, aseguran fuentes del Gobierno, no será tan abrupto como el que abordó el gobierno de Portugal.

La cuestión del IVA parece cultural. Los países mediterráneos aplican un IVA a la luz notablemente más bajo que el de sus vecinos europeos: Grecia, el 13%; Italia, el 10% y Portugal, el 6%. Sin embargo, los países del norte del continente sí que están más en la línea de España, con un tipo que suele superar de media el 20%. La excepción está en Irlanda y Reino Unido, que aplican un 13,5% y un 5%, respectivamente. Alemania, por su parte, aplica un 19%.

Si Sánchez decidiera romper esta tendencia y desbancara a España del penoso trono que supone estar entre los países que aplican un IVA tan elevado a la luz, se reduciría la factura de la luz. Pero lo mejor es que si aplicara la medida que se ha tomado en Portugal, la factura podría rebajarse un 12% de media a cada español, un gesto que ayudaría mucho en tiempos de crisis.

La luz se ha convertido en un producto de primera necesidad y eso hace que sea un elemento muy fiable de recaudación. Aún así, cabe la posibilidad de que Sánchez intente compensar los ingresos que perdería reduciendo el IVA de la electricidad elevando el de otros productos aún por determinar. En cualquier caso, lo que parece inevitable es que el presidente del Gobierno tocará la fiscalidad de los españoles y que esta crisis no solo la pagarán los ricos. Ni las clases medias casi desaparecidas. Los mileuristas tendrán que arrimar el hombro.

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