El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, ha señalado que las comunidades autónomas decidirán “a final de semana o principios de la semana que viene” si adoptan en sus territorios la aplicación móvil de rastreo de contactos de COVID-19 desarrollada por el Gobierno, ‘Radar COVID’.

En rueda de prensa este lunes, el epidemiólogo ha detallado que esta mañana se ha reunido con representantes de todas las CCAA para comprobar su disposición a extender la herramienta en todo el territorio nacional, con el objetivo de estandarizar la aplicación como complemento a la labor que realizan ya los ‘rastreadores’ manuales de cada autonomía. Así, comunidades autónomas y Ministerio han formado un grupo de trabajo para su implementación.

Según los datos de su prueba piloto en la isla canaria de La Gomera, presentados hoy por la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas, la ‘app’ ha conseguido aumentar a 6,4 el número de detección de contactos estrechos, frente a los 3,5 que detecta la isla a través de rastreadores manuales. De acuerdo con Argias, existe un “interés masivo” por parte de todas las comunidades autónomas de implementar esta aplicación en sus territorios “lo antes posible”.

La intención del Ejecutivo es que esté disponible a nivel nacional el 15 de septiembre, un mes antes de lo previsto. Sin embargo, existe la posibilidad de que “dos o tres comunidades autónomas”, como Baleares y Canarias por su vinculación con el turismo, la adopten desde el 10 de agosto “por procedimiento de urgencia”.

“El estudio piloto realizado en La Gomera ha demostrado que es posible hacer lo que se propone la herramienta”, ha celebrado Simón, quien ha puntualizado, no obstante, que la aplicación “se ha probado en una población real, pero con unos condicionantes un poco artificiales, una población pequeña, en una isla pequeña, en la que la introducción de los casos ha sido pequeña”.

Por eso, pese a celebrar el desarrollo de la aplicación, se ha mostrado relativamente escéptico con cuál va a ser su utilidad real, resaltando que, si no es útil en esta segunda ola, sí que podría serlo de cara al futuro para mejorarla si fuera necesario usar este tipo de aplicación en otros casos de emergencias sanitarias.

En contraste con esta opinión, el asesor técnico del proyecto, Pablo Rodríguez, ha detallado esta mañana en rueda de prensa que no hay un porcentaje mínimo de población que deba tener instalada la aplicación para que sea efectiva, pero ha apuntado que “por encima del 20 por ciento podría ayudar a reducir el impacto de la pandemia en un 30 por ciento”. “Los estudios científicos dicen que una ‘app’ así provee beneficios incluso desde niveles bajos de adopción”, ha señalado.

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