Carlos Rojas PP

La salida de la antigua portavoz del Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, ha dejado un enorme espacio en la formación. Se han abierto muchas oportunidades y parece que empiezan a despuntar algunos políticos que hasta ahora estaban completamente a la sombra del ego de Álvarez de Toledo. Uno de ellos es Carlos Rojas, un diputado popular que en estos últimos días ha ganado protagonismo dentro del PP y, con él, ha dado una mayor presencia al sorayismo dentro del partido, pues Rojas creció bajo el amparo de la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría.

Este relativamente desconocido diputado popular viene de Andalucía. Fue alcalde de Motril en tres mandatos y portavoz del Grupo Popular en el Parlamento de Andalucía. Ahora es diputado por Granada y había estado, al igual que la mayoría de los parlamentarios populares, completamente desaparecido por el protagonismo que acaparaba Álvarez de Toledo, pero eso se acabó. Al menos es lo que se puede ver en uno de sus últimos discursos en el Congreso, donde puso contra las cuerdas al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, y levantó en aplausos a la bancada popular por su vehemencia.

“Ni griterío ni silencio, conteste: ¡quién tomó la decisión!”, le ha insistido el diputado popular a Campo ante la negativa del socialista de aclarar quién tomó (y por qué) la decisión de vetar al Rey de la entrega de despachos a los nuevos jueces. Lo cierto es que el Partido Popular necesita, y así lo sienten dentro de la formación conservadora, nuevos políticos que renueven la imagen del PP y que aporten caras diferentes a la oposición, actualmente acaparada por el presidente Pablo Casado y el menos respetado Teodoro García Egea. 

La salida de Álvarez de Toledo y sus férreas ansias de protagonismo ha dejado respirar a un PP excesivamente jerarquizado. La portavoz del PP en el Congreso Cuca Gamarra da juego y permite que los diputados muestren su colmillo en según qué asuntos. Y a Rojas le ha salido bien la cosa, pues dentro del partido le tienen en buena estima después de que pusiera contra las cuerdas al ministro de Justicia. De estar Álvarez de Toledo, esas reprimendas se las habría reservado para ella, como todo lo demás.

Rojas ha reaparecido y ha dado oxígeno al PP, pero su entrada en la parte visible del Congreso tiene otro significado, que no es otro que la entrada del sorayismo en un Partido Popular necesitado de un giro de 180 grados. Casado quiere dar ese lavado de cara a su partido, pero no sabe cómo. Ha empezado por cosas pequeñas, como apartar a Álvarez de Toledo o nombrar portavoz del PP al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, pero con la trama Kitchen a punto de estallar en su cara, el presidente popular busca la forma de desprenderse del pasado de la formación.

A todo esto hay que añadir la errática política de comunicación del PP que ha llevado a Casado a tomar decisiones como ir a quejarse de los okupas a Cataluña mientras la Comunidad de Madrid sufría el pico de la segunda ola. Una estrategia que no ha favorecido al candidato popular, sino que le ha llenado de contradicciones ante un panorama donde las encuestas no son favorables al PP, sino más bien todo lo contario.

Todo esto indica que el Partido Popular busca renovarse dando protagonismo y juego a los menos conocidos de los suyos, como a Rojas, en un contexto complicado en el que Casado tendrá que enfrentarse a los fantasmas del pasado del PP. Y quiere hacerlo con un toque más sorayista, según se deja ver.