miércoles, 2 diciembre 2020 17:25

Otro varapalo a Ecoembes, el “monopolio” que solo recicla un “25%”

  • Greenpeace ha elaborado un informe en el que acusa a Ecoembes de ser un "obstáculo" para el reciclaje.
  • En este texto se acusa a Ecoembes de no ayudar a que se instalen sistemas eficientes como el SDDR.
  • Es un texto similar al de Changing Markets, que acusaba a Ecoembes de ser un problema para el reciclaje.
  • el corte ingles

    Ecoembes está últimamente en el punto de mira de más de una asociación ecologista. Primero fue Changing Markets quien elaboró un informe en el que dejaban entrever las vergüenzas de quienes presuntamente reciclan en España. Pero ahora ha sido Greenpeace quien ha elaborado un estudio a través del cual señalan que Ecoembes, un conglomerado formado por las principales empresas envasadoras, solo recicla un 25% de los residuos plásticos. Residuos que generan ellos mismos. ¿Para qué sirve entonces el contenedor amarillo? Greenpeace quiere que entren en juego otros sistemas de reciclaje, pero hay fuerzas que impiden que lleguen a España, según relatan desde la ONG ecologista.

    Greenpeace acusa directamente a Ecoembes de “mentir” tanto en los datos de cifras de reciclaje como en la gestión de los residuos. Destaca que esta sociedad anónima sin ánimo de lucro, según la definió el diputado de Unidas Podemos Juantxo López de Uralde, es además un “obstáculo” para el reciclaje en España. Por eso, con este informe, piden al ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico que diseñe una ley de residuos ambiciosa que ponga en su sitio a quiene todavía no han elaborado un sistema eficiente de reciclaje.

    Uno de los grandes problemas es que Ecoembes ha presionado a las comunidades autónomas para evitar que se implanten según qué sistemas de reciclaje, tal y como aseguró López de Uralde en una entrevista a MONCLOA.COM. Entre esos sistemas, está el de depósito, devolución y retorno. Vamos, ese en el cual uno da el envase y a cambio le dan unos céntimos para ahorrarse. Pero parece que en España se resiste.

    Durante la presentación del informe titulado “Ecoembes miente: Desmontando los engaños de la gestión de residuos de envases domésticos”, el director ejecutivo de Greenpeace, Mario Rodríguez, ha denunciado directamente las “deficiencias” del actual sistema de gestión y reciclaje de envases en España, de la falta de transparencia y trazabilidad de los datos y que 20 años después de su implantación no pone fin a la “avalancha” de plásticos que invade el planeta.

    En este informe, Rodríguez no se corta y ha pedido directamente a la vicepresidenta de Transición Ecológica, Teresa Ribera, a elaborar una ley de residuos que apueste “sin ambages” por que la tasa de punto verde que se paga por gestionar los residuos se pague con sentido, no para que acabe en un territorio incierto y que se traslade a la sociedad con porcentajes de reciclaje del 25%. Para Rodríguez, Ecoembes es un monopolio inaceptable, formado por las principales marcas contaminantes. Y cierta razón no le falta, al menos a la hora de afirmar que las empresas que forman Ecoembes son las principales envasadoras. Algunas, como Coca-Cola, se ocultan bajo otras siglas de filiales.

    Greenpeace y, como ellos, otras asociaciones ecologistas, apuntan a que es necesario impulsar “todos los sistemas de gestión que acaben con este monopolio” que forma Ecoembes, pues no hay nadie más que pueda gestionar los residuos plásticos en España, y esto es un problema.

    Desde Greenpeace directamente acusan a Ecoembes de ser un obstáculo para el reciclaje, tal y como decían en el informe. Sin embargo, lo cierto es que las declaraciones de Rodríguez señalan que el sistema que utilizan no es nada eficiente, pues, por ejemplo, las redes de cribado de plásticos dejan pasar los envases cuyo diámetro es inferior a 10 centímetros. Un yogurt queda fuera de reciclaje por cuestión de tamaño, según relata Mario Rodríguez, y eso es un problema.

    En otros países de Europa el reciclaje sí que está muy presente. El sistema SDDR está implantado en casi todos los países de la UE excepto en España. Este sistema permite especializar el reciclaje mucho más. Si una máquina se centra en un producto plástico concreto es mucho más sencillo de reciclar, a diferencia de lo que supone arrojar un brik de leche al contenedor, que tiene plástico y cartón, dos componentes que se deberían reciclar por separado.