Ciudadanos
Albert Rivera, líder de Ciudadanos. Foto: Flickr.

No está siendo un buen verano para Albert Rivera. El líder de Ciudadanos ha visto como su alegría por obtener un buen resultado en las elecciones, donde ha mejorado sus números en casi todo el territorio nacional, quedaban empañados por las grietas internas de su partido, los pactos de Gobierno, incluso por los baches en su propia vida personal. 

La baja como afiliado de Francesc de Carreras, uno de los fundadores de la formación naranja, ha sido la última piedra que Rivera ha tenido que sortear. De momento su respuesta ha sido el silencio. No ha comentado nada sobre el abandono de Carreras, que durante este tiempo se ha mostrado muy crítico con las decisiones de Cs, como su cercanía a Vox.

CRISIS INTERNA EN CIUDADANOS

La formación naranja ha vivido una de las mayores crisis desde su salto a la política nacional. Importantes miembros del partido han mostrado en las últimas semanas su desacuerdo con las decisiones tomadas por la dirección. Sobre todo, aquellas relacionadas con la políticas de pactos.

El acuerdo a tres que garantizó el Gobierno en Andalucía parecía ser un caso aislado. Una solución desesperada para sacar a los socialistas de un territorio que llevaban años dirigiendo. Sin embargo, ese pacto sirvió de patrón para exportarlo a otros territorios. Y eso ya no gustó a una parte de Ciudadanos.

Lliga

Toni Roldán y Javier Nart consolidan la fractura interna de Ciudadanos

Ciudadanos se desmorona. La inesperada dimisión del portavoz económico en el Congreso y miembro de la Ejecutiva permanente de la formación, Toni Roldán, muestra que no todo es color “naranja” dentro del partido y deja al descubierto sus profundas grietas internas. Al abandono de Roldán se suma el de...

Toni Roldán, uno de los miembros de la Ejecutiva de Cs, renunció a su cargo tras meses de meditación. El principal motivo con el que justificó su despedida fue por el viraje de Ciudadanos a la derecha. “¿Cómo vamos a luchar contra la dinámica de confrontación de rojos azules que vinimos a combatir si nos convertimos en azules?” espetó. 

Además también criticó que su partido no plantara cara a Vox “que está en las antípodas de todo lo que pensamos” e implícitamente reprochó a Rivera el cordón sanitario impuesto al Gobierno de Sánchez. La dimisión de Roldán provocó un efecto dominó y no fue el único que se bajó del barco. Javier Nart decidió abandonar la Ejecutiva después de que los miembros de la misma se negaran a someter a votación levantar ese veto. A nivel autonómico, Juan Vázquez, cabeza de lista de Cs en Asturias, dejó su cargo por el mismo motivo. 

LA “TRAICIÓN” DE VALLS

Una de las voces más discrepantes de la formación fue la de Manuel Valls. El aliado de Cs en las elecciones municipales de Barcelona ha cuestionado públicamente el acercamiento del partido que le acogió con Vox. Aunque este no ha sido el principal motivo por el que acabó su relación con Albert Rivera. 

La decisión de Valls de apoyar un gobierno de Ada Colau en la ciudad condal no gustó a Ciudadanos. O a casi todos. Luis Garicano, representante del área más socioliberal de Cs, respaldó la idea del francés al considerarla “la menos mala” y desafió a la dirección de su partido. Al eurodiputado tampoco le ha gustado el veto al PSOE y lanzó un mensaje de aliento a Roldán cuando tomó la decisión de irse. 

Ahora ha sido Francesc de Carreras el último en bajarse del carro. En una carta publicada en El País narraba los inicios de un tímido Rivera y cómo se alzó como líder de los naranjas. En esa misiva, Carreras apelaba a su pasado para hacer reflexionar al catalán sobre su presente. Sin embargo, Rivera se ha mostrado implacable ante estas peticiones y el resultado ha sido un adiós significativo, pero no inesperado.  

LOS PACTOS DE LA DISCORDIA

Las grietas del partido no han sido el único quebradero de cabeza para Rivera. La situación de pactos de gobernabilidad no ha ido como esperaba. Han cerrado algunos buenos acuerdos en Castilla y León y algunas ciudades de Castilla-La Mancha, pero sigue sin alcanzar consenso en Murcia y, sobre todo, en la joya de la corona, en Madrid.

En ambos territorios la truncada investidura fue por obra y gracia de Vox. El partido de ultraderecha no iba a aceptar que se repitiera la misma situación vivida en el Ayuntamiento municipal, donde se quedaron sin concejales, y ha puesto contra las cuerdas a sus socios. Quieren firmar acuerdos conjuntos y no regalar sus votos a cambio de nada. 

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Ciudadanos sigue resistiéndose a que le vinculen con Vox, pero la realidad es que los necesitan. Y mucho. En Murcia ha sido imposible revalidar la combinación PP y Cs que ha gobernado en los últimos cuatro años. Las negociaciones siguen, de momento, sin éxito. Algo similar a lo ocurrido en Madrid. Vox ha dicho “no” al liderazgo de Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado y no se descarta que retrase la investidura hasta septiembre, incluso, que provoque unas nuevas elecciones. 

Por otro lado, esta política de pactos, en la que se hace visible la vinculación de Cs al partido de ultraderecha le ha traído problemas a nivel europeo. Al presidente de Francia, Emmanuel Macron, tampoco le ha agradado que su principal referente en España se acerque a la agrupación de Santiago Abascal. Una situación que pone a Ciudadanos entre la espada y la pared: o gobernar o seguir manteniendo su imagen de centro, cada vez más dañada. 

SU SILENCIO MEDIÁTICO

El silencio que ha mantenido Rivera en los últimos días han sido el principal detector de esta mala racha. Ha reducido considerablemente su presencia en los medios, de los que siempre ha sido gran aliado. Otros miembros de su partido como Inés Arrimadas, Lorena Roldán o José Manuel Villegas son los que han asumido ese rol protagonista ante las cámaras en sustitución de su líder. 

Al contrario de Pedro Sánchez o Pablo Iglesias, que han concedido entrevistas y apariciones constantes en radio, prensa o televisión, Rivera lleva sin acudir a un espacio público desde el 12 de junio. Su última aparición fue en “El programa de Ana Rosa”, un par de semanas antes de que se desatara toda la cadena de dimisiones y pactos frustrados en su partido. 

A partir de ese momento ha ofrecido algunas declaraciones, pero no ha dado la cara en momentos tan importantes como la marcha de Roldán o la crisis de las investiduras autonómicas. Tampoco estuvo presente en el Orgullo, aunque sí que ofreció una rueda de prensa, después de semanas sin hacerlas, para valorar la situación.

Incluso Rocío Monasterio bromeó afirmando “que ni Malú”, pareja de Rivera, “sabía dónde estaba”. Un silencio que se rompió de manera forzosa el 10 de julio, cuando el líder de Ciudadanos fue ingresado por una gastroenteritis aguda. Al salir del hospital atendió a los medios, pero ha vuelto a desaparecer. Las redes sociales, donde nunca ha dejado de ser activo, parecen ser ahora la única forma de saber sobre él.

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