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El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y el de Vox, Santiago Abascal.

El plan A de Ciudadanos en Andalucía es que su candidato a la Junta, Juan Marín, sea el nuevo presidente autonómico en un Gobierno de coalición con el PP y que el PSOE permita la investidura, de manera que no haya que contar con Vox, tal y como desea Manuel Valls desde Barcelona.

Sin embargo, Cs ha planteado esa hipótesis sabiendo que es altamente improbable y, de hecho, ya recibido la negativa del PP y del PSOE, que no ven lógico que el tercer partido más votado en las elecciones del pasado domingo sea el que presida la Junta.

Parece obvio que, para evitar que los socialistas vuelvan al poder o que haya que repetir las elecciones, Ciudadanos tendrá que pasar al plan B: apoyar a Juanma Moreno como presidente y gobernar junto al PP, para lo cual necesitarían el apoyo de Vox.

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Mientras que los populares no le hacen ascos a este partido, la formación naranja no se siente demasiado cómoda con él. Y, teniendo en cuenta que una parte de quienes ahora apoyan a Cs en las urnas son antiguos votantes socialistas, estos podrían pensárselo dos veces antes de coger la papeleta naranja en futuras elecciones.

Santiago Abascal ya ha dicho que Vox “nunca será un obstáculo” para una mayoría alternativa al PSOE en Andalucía y que las condiciones que podrían poner a Moreno son las medidas recogidas en su programa electoral.

El PP está entusiasmado con este escenario. El problema lo tiene Ciudadanos, un partido que se autodefine como liberal progresista y que, según su secretario general, José Manuel Villegas, mantiene “claras diferencias” con Vox en varios temas.

El programa con el que Vox se presentó a las elecciones del 2 de diciembre contiene algunas propuestas claramente opuestas a los valores que defiende la formación naranja y que podrían ponerla en un brete si se incluyeran en un posible pacto de gobierno. Una de ellas es la derogación de leyes “con un marcado carácter ideológico o que atenten contra la libertad de pensamiento y la igualdad”.

“La ley de Memoria Histórica impone, de forma totalitaria, una versión oficial muy sesgada de la historia andaluza en el periodo 1931-75”

Con estas palabras se refiere Vox a la Ley andaluza para Garantizar los Derechos, la Igualdad de Trato y la No Discriminación de las Personas LGTBI y sus Familiares. Además, apuesta por suprimir las subvenciones a asociaciones “claramente ideologizadas, como feministas radicales y LGTBI”.

Ciudadanos no solo se opone a cualquier discriminación por motivos de orientación sexual, identidad sexual o expresión de género, sino que en su programa electoral se compromete a desplegar “en su totalidad” la ley de 2017 que Vox quiere eliminar, haciendo hincapié en “la despatologización de la transexualidad”.

El partido de Abascal también pretende derogar la la Ley de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género, por considerar que “criminaliza” a los hombres, y sustituirla por una ley de violencia doméstica que trate por igual a todas las víctimas de violencia intrafamiliar.

Aunque en su programa para las elecciones generales de 2015 Ciudadanos propuso reformar la Ley Integral contra la Violencia de Género para “acabar con la asimetría penal por cuestiones de sexo” –el agravante que se aplica cuando es el hombre el que agrede a una mujer que es o fue su pareja–, con el tiempo ha dejado de defender esta postura.

Otra ley con la que quiere acabar Vox en Andalucía es la de Memoria Histórica y Democrática, ya que cree que “impone, de forma totalitaria, una versión oficial muy sesgada de la historia andaluza en el periodo 1931-75”.

Para Cs, los asuntos relacionados con la Guerra Civil y el Franquismo pertenecen al pasado y suele mostrarse reacio a ocuparse de ellos, pero no está claro qué le parecería que Vox condicionara su apoyo a la derogación de esa ley.

En general, Albert Rivera y los suyos huyen de los debates ideológicos en los que siempre se han enzarzado el PP y el PSOE, y puede que, por ese motivo, tampoco les guste la propuesta de Vox de excluir la enseñanza del islam en la escuela pública o la de que los centros deban pedir permiso a los padres de los alumnos para enseñarles “contenidos de valores éticos, sociales, cívicos morales o sexuales”.

Asimismo, Ciudadanos nunca ha abogado por el cierre de Canal Sur, como plantea Vox, y puede que su afán por suprimir organismos públicos superfluos no llegue tan lejos como el de este partido, que quiere eliminar el Instituto Andaluz de la Mujer o el Instituto Andaluz de Investigación Agraria, entre otros.

LAS MEDIDAS EN LAS QUE VOX TIENE SINTONÍA CON CIUDADANOS

Pese a las discrepancias, hay otras medidas de Vox que están en sintonía con las ideas de Cs, especialmente en el ámbito fiscal, pues ambos pretenden suprimir el Impuesto de Sucesiones y Donaciones y bajar el IRPF, aunque Cs no propone eliminar el Impuesto de Patrimonio –sí reducirlo– ni el Impuesto de Plusvalía Municipal.

También podrían estar de acuerdo en aumentar el personal sanitario, reformar el Plan de Fomento del Empleo Agrario (el antiguo PER), facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar o impedir el “enchufismo” en los altos cargos de la Junta.

En cualquier caso, habrá que esperar a que Vox se pronuncie y diga cuáles de estas propuestas presentará como condiciones para permitir o respaldar un nuevo Gobierno en Andalucía.

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