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La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se ha convertido en la mejor apuesta del vicepresidente del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Ha resaltado tanto en su puesto que hay quien dentro del partido la ve como la futura sucesora de Iglesias. Las sensaciones dentro del partido, la presencia de Díaz en las redes sociales, los comentarios de sus compañeros de partido y su labor casi impecable al frente de Trabajo le han dado todo el crédito que necesitaba para ponerse a la altura del incontestable líder a pesar de pertenecer a Izquierda Unida. A esto hay que sumarle una ministra de Igualdad cada vez más cuestionada cuyo ascenso a la dirección de Podemos (aunque sea a través de unas primarias) daría una imagen de nepotismo de la que la formación morada no quiere ni oír hablar.

Es cierto que desde Podemos nadie cuestiona que su actual líder estará en su puesto durante al menos esta legislatura. Sin embargo, en las entrañas de la formación morada se habla sobre qué será de la conformación de partidos y quién tendrá el liderazgo suficiente para sustituir al carismático Iglesias. En un principio se hablaba de Irene Montero como posible sucesora, pero su labor al frente de Igualdad, un ministerio inventado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para cumplir el cupo de carteras que exigía Iglesias, no ha convencido a los suyos, pues les ha traído más críticas que aplausos.

Yolanda Díaz, sin embargo, es otro cantar. “Inmensa Yolanda Díaz. “Política industrial do PP de Feijóo? ESTAFA de PEMEX, 20.000 empleos industriales menos”, comentaba el candidato de Podemos a Galicia, Antón Gómez-Reino en referencia a una respuesta que había dado Díaz. “Yolanda Díaz es, sin duda, la mejor ministra de este gobierno. Es un gustazo oírla y saber que tenemos allí a una mujer tan experta como combativa”, aseguró la exdirigente de Podemos Clara Serra.

Los comentarios que elogian a Díaz son muchos, pero lo cierto es que su labor al frente del ministerio de Trabajo tampoco le ha dejado en segundo plano. La subida del salario mínimo y su trabajo a la hora de intermediar entre la patronal y los sindicatos y su forma de afrontar una crisis económica sin precedentes le han dado cierto peso en el Gobierno. Al menos el suficiente como para que Sánchez le haya dado “vía libre” a la hora de negociar la prolongación de los ERTE, una figura que ha rebajado las durísimas consecuencias de la crisis.

Incluso sus decisiones criticadas, como la de lanzar una ofensiva de inspecciones de trabajo a los sectores agrarios, le han acabado dando la razón tras encontrar muchas irregularidades en según que regiones de España. De hecho, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), elaborado entre el 1 y el 13 de marzo de 2019, Ninguno de ellos aprueba: Duque obtiene un 4,6 y Díaz y Calviño un 4,3 cada una.

Todo esto hace que en las bases del partido no solo no se descarte, sino que guste la idea de que Díaz, una mujer con un currículum considerable y con una capacidad de gestión demostrada, sea la sustituta de Iglesias. Aunque cualquier caso, no hay que olvidar que Díaz pertenece a Izquierda Unida, algo que complica la idea de que se convierta en la nueva candidata de Unidas Podemos. Difícil, pero no imposible.

IGLESIAS, TOCADO Y ¿HUNDIDO?

El vicepresidente del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, está tocado. El desgaste de años al frente de un partido muy criticado le ha pasado factura. Y ahora, el caso Dina parece amenazar los pocos cimientos que sostienen a un líder tan carismático como polémico. Lo que ha hecho que se disparen las quinielas sobre quién sustituirá al líder.

Si no hubiera conseguido negociar el Gobierno de coalición, muchos dentro del partido le veían fuera. Sin embargo, con un resultado electoral del que Unidas Podemos no se sentirá orgulloso, Iglesias consiguió negociar con el PSOE cuatro ministerios y una vicepresidencia, algo que le revalidó como referente de Podemos.

Es cierto que Iglesias ha ganado recientemente lo que debería haber sido Vistalegre III. Es el máximo representante de Unidas Podemos y lo ganó con una amplia mayoría, eso sí, dentro del 11% de afiliados que votaron. Pero si el desgaste y el caso Dina acaban por tumbarle, se abrirá la carrera por ver quién lidera el partido de referencia de la izquierda española.

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