lunes, 2 agosto 2021 14:41

Una soldado herida en Afganistán y despedida lucha por la pensión que le niegan

  • El Ministerio de Defensa establece, mínimo, un 25 por ciento de discapacidad para poder percibir una pensión.
  • A Velasco se le llegó a reconocer un 60 por ciento de discapacidad pero luego se la redujeron al 20 por ciento.
  • La ministra de Defensa, Margarita Robles, le comunicó que no podía hacer nada para ayudarla porque "ha pasado mucho tiempo".
  • La soldado Laura Velasco fue destinada en el año 2010 a Afganistán, una noticia que le llenó de emoción por su pasión vocacional por el Ejército y las Fuerzas Armadas. Esto le permitió conseguir un sueño, ser soldado, por lo que dejó un trabajo fijo para enrolarse en el Ejército de Tierra. Pero su sueño se truncó el 15 de julio de 2010 cuando un accidente, que le destrozó la pierna, le incapacitó de por vida. Ahora no le reconocen el porcentaje mínimo de discapacidad (25%) para cobrar una pensión a pesar de que en principio le reconocieron un 60%. 

    Ese 15 de julio, Laura tuvo que sustituir a una compañera que se encontraba indispuesta y su labor era controlar el acceso de los vehículos para que no portasen ningún artefacto explosivo. Laura tuvo que subirse a un camión de arena y cuando se disponía a bajar, se cayó de una altura de tres metros, lo que le provocó destrozarse la pierna, los huesos, los tendones y el tobillo y tuvo que ser evacuada de gravedad. Laura no fue consciente de la situación, pero las pruebas médicas señalaban que podía perder la pierna si no le operaban en España en un plazo máximo de seis días. El viaje a España se produjo ocho días después de su accidente y, cuando llegó al Hospital Militar Gómez Ulla, los médicos desconocían su caso, por lo que la operación se retraso un día más. 

    En la actualidad, Laura Velasco ha hablado con Moncloa.com para contar su caso y reconoce que esta situación le ha costado tener pie equino, que no tenga sensibilidad, no puede conducir y ni siquiera puede coger en brazos a sus dos hijos pequeños. La primera evaluación que le realizó la Seguridad Social le reconoció una discapacidad de un 38 por ciento, una cifra que el Tribunal Militar no compartió. Este le concedió un 24 por ciento, con el que no se obtiene ninguna paga porque es necesario tener un mínimo del 25 por ciento. Tras esto, Laura Velasco recurrió y solicitó que interviniera el Tribunal Superior Médico pericial del Ejército, que le concedió un 60 por ciento, “una incapacidad absoluta para toda profesión“, según se detalla en el documento facilitado por la soldado.

    A los pocos días, Velasco recibió una carta militar que exigía que la volviera a ver un nuevo médico rehabilitador. “Me dijo el rehabilitador que me quitase la zapatilla, me midió el pie y me dijo: ande. Di dos pasos y me dijo: ya. Estuve menos de dos minutos. A los pocos días, me mandan otra carta  que indicaba que me disminuían la discapacidad a un 20 por ciento y que el 60 por ciento era un disparate. ¿Qué manda más un rehabilitador que un traumatólogo? El rehabilitador no me hizo nada”, recuerda Laura Velasco, que añade que ella entiende que puede haber una diferencia de criterios en torno al diez o quince por ciento pero no que haya una disminución del 40 por ciento. 

    La exsoldado recalca que recibió 45.000 euros de indemnización que se gastó en impuestos y en un largo proceso judicial que terminó en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. La sección octava de la sala de lo Contencioso-Administrativo falló el 22 de diciembre de 2014 en favor del Ministerio de Defensa y le obligó a pagar las costas. Cuando restaban cinco meses para finalizar su contrato en el Ejército, le llegó un mensaje al móvil que le comunicaba su despido de las Fuerzas Armadas por secuelas psicológicas. 

    LA RESPUESTA DEL ESTADO

    Tras perder las batallas legales, Laura Velasco decidió acudir al Estado. Por ello, escribió una carta al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien le contestó que sentía su situación y le emplazaba a la página web del Ministerio de Defensa para ponerse en contacto con Margarita Robles. La soldado le mandó una carta en la que le pedía una audiencia para reunirse y contarle su caso cara a cara. Robles respondió con una llamada, aunque Velasco no obtuvo la respuesta deseada. 

    “La ministra de Defensa me dijo que se había leído mi expediente. Me dio a entender que ha sido injusto y que, a lo mejor, si ella hubiera estado en esa época hubiera pedido una revisión de mi porcentaje de incapacidad. Ahora dice que ha pasado mucho tiempo y que no puede hacer nada. Lo único que me puede decir es que lo siente mucho“, relata Laura Velasco.

    Asimismo, también se puso en contacto con el Rey Felipe VI pero su secretario le respondió que desde la Casa Real no podían hacer nada. Estas acciones le llevaron a que altos cargos del Ejército le comentasen que dejase de llamar y de “molestar” porque nadie tenía la obligación de atender sus peticiones. Todo esto ha hecho que Velasco quiera que se conozca su historia y la verdad de las Fuerzas Armadas y del Ministerio de Defensa.

    “Yo he escuchado a la ministra decir que ellos se preocupan por su Ejército, pero en mi caso es mentira. Nadie se ha preocupado ni por mí ni por mi familia, a la que llegaron a engañar cuando sufrí el accidente al decirles que solo era un esguince”, lamenta Velasco, que afirma que no se arrepiente de haber sido soldado y no lo hará. “Yo estuve encantada cuando me informaron de que tenía que ir a Afganistán, allí he conocido a gente maravillosa”, subraya.

    “¿NO ES UN POCO RARO QUE A TODOS NOS DEN EL 24%?

    El caso de Laura no es el único que ha ocurrido en el Ejército y es que hay otros muy similares. Por ejemplo, el del soldado Iván Ramos que, en marzo de 2011, sufrió un accidente de tráfico en Afganistán mientras escoltaba a otro vehículo. Su parte de lesiones indicaba que sufría una pérdida de bazo y riñón, un traumatismo craneoencefálico grave con pérdida de memoria, pérdida de audición, derrame pleural, 17 fracturas óseas: dos vértebras; hombro derecho; cúbito, radio y varios huesos de la muñeca en el brazo izquierdo; tibia, peroné y metacarpianos de la pierna izquierda. Para peritos médicos independientes, las consecuencias del accidente que el cabo Iván Ramos sufrió en Afganistán a bordo de un vehículo blindado Lince le provocaron un grado de minusvalía del 81 por ciento. Para la Comunidad de Madrid, del 75 por ciento. Para el Ministerio de Defensa, del 24 por ciento.

    Según Velasco, el 98 por ciento de los casos como el suyo terminan decantándose con una sentencia a favor del Ministerio de Defensa  y reiteran que los soldados accidentados tienen una discapacidad del 24%. “¿No es un poco raro que a todos nos den el 24 por ciento?”, se pregunta Velasco, que reconoce que en su misiva a Robles ya le insinuó lo mismo.

    Por el momento, Velasco quiere que se abra un nuevo procedimiento y le otorguen lo que cree que es justo. “Yo entendería que si hubiese sido en mi tiempo libre no me beneficiarán con nada pero es que ha sido trabajando, en tierra internacional y en acto de servicio”, sentencia la ex soldado, que seguirá luchando por su caso.