lunes, 2 agosto 2021 23:00

Leyendas urbanas desconocidas de Barcelona

Barcelona es una de las ciudades más conocidas y transitadas de España. Como cualquier otro lugar que cuente con cierto pasado histórico, también tiene su parte oscura. Es decir leyendas ocultas que, en ocasiones, solo conocen las personas que han vivido allí durante toda su vida. Y quizá ni eso. Si son reales o no no lo podemos demostrar pero, lo que sí es cierto, es que resultan muy interesantes.

Muchas de las que vamos a señalar han estado siglos haciéndose un hueco en la imaginación de las personas. Además, les han dado un halo diferente e incluso siniestro a algunos de los edificios y lugares más enigmáticos de la ciudad. Cuanto se acerca Halloween, este tipo de historias se merecen ser contadas.

Si quieres saberlo todo, descubre las leyendas urbanas desconocidas de Barcelona.

Vampira del Carrer Ponent, leyendas que enganchan

vampira

En este caso, hablamos de una historia de verdad que salió publicada en varios de los diarios nacionales e internacionales de la época. Hablamos del año 1912. En la actual calle Joaquín Costa, vivía una mujer llamada Enriqueta Martí Ripollet. Tenía un aspecto bastante siniestro e iba siempre vestida con una capa oscura. Se dedicaba a secuestrar a niños de entre 5 y 10 años y, por la noche, ejercía de prostituta.

Después de que se supiera qué hacía con ellos, la sociedad estalló. Se dedicaba a establecer encuentros sexuales entre los chicos y las personas de clase alto pero, además, los mataba para extraer su sangre y grasas. Según ella, estos tenían poderes curativos. Contaba con una personalidad siniestra y atípica, por lo que no tardó en ser la primera sospechosa de las mas de 25 desapariciones.

Un día, entraron a su casa y encontraron a dos niñas junto a unos cuantos sacos de huesos con cráneos, sangre y demás residuos orgánicos. Las pequeñas dijeron que vieron cómo había matado a un niño en la mesa de la cocina. Enriqueta falleció en prisión, poco antes de su juicio. Sin embargo, su apodo perduró hasta hoy, denominándola la “Vampira de Barcelona”.