viernes, 22 enero 2021 04:08

Por qué no deberías fingir tus orgasmos

Uno de los temas de conversación que más ha salido a cuento en estos últimos tiempos, sobre todo en el plano sexual, es el de los orgasmos. Con juguetes sexuales cada vez más concienciados con la necesidad de que las mujeres disfruten igual de la relación que los hombres, lo cierto es que se ha abierto todo un mundo de posibilidades para que el placer sea una cosa mutua y no solo de una parte.

Sin embargo, cuanto más se habla del tema, también salen a la luz cada vez más problemas. Uno de ellos es que son muchas las mujeres que fingen un orgasmo y que terminan mintiendo en esa parte de su relación. Si entras dentro de ese numeroso grupo de mujeres, debes cambiar de parecer, pues fingir o mentir en ese aspecto, lejos de ser bueno, te está perjudicando a ti misma.

No, no estamos ante una leyenda urbana, pues son muchas las que lo hacen y no es algo bueno. Descubre por qué no deberías fingir tus orgasmos.

Por qué fingimos los orgasmos

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Si nos preguntamos los motivos por los que fingimos los orgasmos, tenemos que echar un vistazo a nuestro alrededor. En la mayoría de ocasiones, la sociedad tiene un papel tan importante en nuestra vida sexual que muchas mujeres aseguran que es algo que aprendieron de sus amigas o incluso de sus madres. Al parecer, es una costumbre que se transmite de generación en generación y que, lejos de ser positiva, representa justo lo contrario.

De acuerdo a un estudio de los investigadores Gayle Brewer, en la Universidad Central de Lancashire, y Colin Hendrie, de la Universidad de Leeds, del Reino Unido, los gemidos que profesamos, en la gran mayoría de las ocasiones, poco tienen que ver con estar relacionados con una expresión directa de excitación. En su lugar, se convierten más en un mecanismo de manipulación, pues es otra forma de actuar en la cama.

Cuando encuestaron a 71 mujeres de entre 18 y 48 años y les preguntaron una serie de cuestiones, se confirmó que el 66 por ciento de las mismas usaban los gemidos con el fin de acelerar la eyaculación de sus parejas. El motivo es que estaban aburridas, fatigadas o incluso incómodas. Por otra parte, el 92 por ciento de las mujeres sentía que así aumentaban la autoestima de la otra persona.

Fingir lleva a malentendidos entre las parejas

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Uno de los motivos por los que no debemos fingir orgasmos es que esto lleva a crear malentendidos con nuestra pareja. Dejando de hacerlo, son muchos los problemas que podremos desterrar y muchos otros los beneficios que podremos llegar a conseguir. Mentir, en cualquier plano de la relación, está mal. Además, esto puede ser algo contraproducente y que nos termine perjudicando a nosotras mismas.

Cuando gemimos por complacer al otro y no porque en realidad lo sintamos, estaremos creando una situación bastante difícil. Es complicado generar cualquier tipo de ruido cuando estamos aburridas o incluso incómodas. También estaremos transmitiendo una información errónea a la otra persona, que pensará que has disfrutado del encuentro y no todo lo contrario.

Así, solo conseguiremos que, la siguiente vez, sea igual. Es decir, nuestra pareja pensará que eso nos gusta y no dudará en repetirlo una y otra vez para que sigamos sintiendo placer. Esto no está bien porque, lo primero que debemos tener claro, es que las relaciones sexuales no deben tener como único fin los orgasmos, sino disfrutar de todo el camino. Lo mejor es ser sinceros y que exista una comunicación fluida en los dos casos.

Si dejamos de fingir orgasmos, combatiremos la culpa

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Los problemas del día a día, así como la rutina, pueden terminar con nuestras ganas de sexo. Esto es algo que, en una pareja o relación de largo recorrido, se debe hablar y comunicar antes de crear aún más malentendidos a través de la mentira o de fingir orgasmos a los que en realidad no queremos llegar.

Todo esto, unido a las responsabilidades que ya tenemos de por sí, puede terminar suponiendo una enorme carga mental, sobre todo para aquellas mujeres que no se ven capaces de disfrutar y prefieren fingir en la cama. Llegará un punto en el que esta carga será tan grande que incluso sentirás que estás engañando a tu pareja, pues nunca disfrutarás de los encuentros.

Así, llega un punto en el que se multiplican las emociones negativas. Comenzará por un sentimiento de frustración por no poder alcanzar el orgasmo y te puedes llegar incluso a sentir obligada para satisfacer a la otra persona. De nuevo, todo esto se puede erradicar manteniendo una comunicación abierta y expresando cómo nos sentimos.

La responsabilidad en el plano sexual es de los dos

responsabilidad

En el momento en el que optamos por dejar de fingir los orgasmos y nos comunicamos con nuestra pareja como es debido, descubriremos un nuevo mundo. De este modo, podremos darnos cuenta, por fin, de que hay cuestiones que no son culpa tuya. Es decir, los motivos por los que no alcanzas el orgasmo y tienes que fingir no son solo un problema tuyo.

En el caso de los hombres, suelen pensar que la penetración es suficiente para satisfacer a sus parejas. Aunque en muchos casos pueda ser así, lo cierto es que la mayoría de las mujeres solo son capaces de alcanzar orgasmos intensos a través de la estimulación del clítoris. En este caso, con una buena comunicación, los dos aprenderéis cosas nuevas.

Además, en el momento en el que decidas dejar a un lado las mentiras y dejar de fingir, también podrán salir a la luz los motivos por los que lo has estado haciendo todo este tiempo. De este modo, nos podremos sentir mucho mejor tanto con nuestro propio cuerpo como con nuestra pareja.

El enfoque debe estar en ti misma

enfoque

Mantener una relación sexual con tu pareja no es solo para complacerla a ella. Desde el momento en el que te des cuenta de esto, vendrá de la mano aquello de dejar de fingir tus orgasmos. Y es que, fingiendo y mintiendo, estaremos equivocando al otro, pero también nos haremos daño a nosotras mismas.

La razón es que llegará un punto en el que no seamos capaces de controlar nuestro placer, ya que no sabremos cómo obtenerlo. Por eso, debemos ser siempre conscientes de que disfrutar, las dos partes, es lo que se debe conseguir cada vez que nos vamos a la cama.

Con una buena comunicación, los malentendidos podrán quedarse, por fin, a un lado. De este modo, podremos volver a tomar las riendas de nuestra sexualidad y empezar a obtener ese placer en cada encuentro que tanto nos merecemos.