viernes, 26 febrero 2021 23:07

Las fantasías sexuales de las mujeres que las ponen a mil pero jamás realizarían

Todos, en mayor o menor medida, tenemos fantasías sexuales. Aunque pocos o pocas lo reconocen, lo cierto es que son muchas las ocasiones en las que nos imaginamos situaciones subidas de tono que solo ocurren en nuestra cabeza. A día de hoy, este tema continua siendo un tabú en nuestra sociedad. Sin embargo, poco a poco, se ha ido generalizando y cada vez son más las personas que se animan a confesarlas.

Cuando fantaseamos, lo que estamos dejando libre es nuestra imaginación. Así, podemos vivir situaciones en nuestra cabeza que quizá nunca se produzcan en el mundo real. Es una especie de sueño en la que nos sentimos cómodos y protegidos, pues los demás nunca se tienen por qué enterar. A la larga, podremos incluso cumplirlas si nuestra pareja está de acuerdo.

Si a ti también te ha pasado, esto te interesa. Descubre las fantasías sexuales de las mujeres que las ponen a mil pero jamás realizarían.

Hacer un trío, en el top uno de las fantasías sexuales de las mujeres

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Una de las fantasías sexuales más extendidas, también en los hombres, es la de hacer un trío. Sin embargo, igual que ellos sueñan con estar con más de uno en la cama, ellas también lo hacen. A pesar de las similitudes, nos encontramos con varias diferencias según el género que versan sobre el “cómo” y también el “con quién”.

En el caso de los hombres, ellos se suelen imaginar siendo un macho alfa entre dos mujeres, que siempre suelen jugar de forma previa entre ellas dentro de la fantasía. En cambo, si hablamos de las mujeres, suelen imaginarse estando con dos hombres. Eso sí, ninguno de los dos tiene por qué ser su pareja.

Esta es una de las fantasías más extendidas y parece resultar tan excitante gracias a que combina una serie de factores que aumentan el placer. Uno de ellos es la posibilidad de poder cambiar de pareja y estar con alguien desconocido, así como recibir afecto de dos personas al mismo tiempo. Todos estos ingredientes crean una atmósfera difícil de ignorar.

Tener sexo en lugares públicos

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Otra de las fantasías sexuales por excelencia en la que piensan las mujeres es la de tener sexo en lugares públicos. Esto aporta un extra de peligro, lo que convierte el encuentro en uno más excitante. Entre las zonas que están presentes, destacan algunas como la playa, un ascensor, el capó de un coche o incluso el probador de una tienda.

Si algo tiene esta fantasía es que es una de las más comunes. Además, todo tiene su explicación. En primer lugar, tenemos que hablar del morbo que dar hacer algo que está prohibido, ya que es ilegal practicar sexo en público. También se le suma la posibilidad de ser visto y que debe ser una acción inmediata. Es decir, hablamos del famoso “aquí te pillo, aquí te mato”.

Una posible variante de este tipo de pensamientos es en la que las mujeres se imaginan usando juguetes eróticos en un lugar de tránsito. Por ejemplo, un vibrador o un Satisfyer, tan de moda en estos últimos tiempos. Esto puede hacerse de forma discreta, aunque no deja de tener ese punto excitante.

Intercambio de pareja, otra de las fantasías sexuales más comunes

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Una de las prácticas sexuales que está cada vez más extendida en nuestra sociedad es la del intercambio de parejas. Si antes se veía como un tema tabú, lo cierto es que cada vez son más las personas que se sienten atraídas e interesadas hacia el tema.

La fantasía previa antes de llegar a este punto es imaginarlo y no tanto atreverse a hacerlo. Ocurre algo muy similar a lo que pasa con los tríos. En este caso, también podemos fantasear con personas desconocidas, o incluso con más de una persona al mismo tiempo. Sin embargo, son pocas las que luego pasarían a la acción en el mundo real.

En el caso de que los dos sintáis ganas de ponerlo en práctica en la vida real, una de las cosas que debéis tener muy claras es que hace falta una excelente comunicación en pareja. Así, tenéis que poner unos límites y reglas para que la experiencia sea lo mejor posible y no resulte un fiasco por no saber controlar las emociones.

Ser observadas mientras tienen sexo

ser observada

Otro pensamiento que suele acudir a la mente de las mujeres es el de disfrutar mientras son observadas teniendo sexo. Ya hemos hablado de que una de las fantasías sexuales más comunes es la de tener sexo en lugares públicos, por lo que esto no es más que dejar en evidencia la importancia que cobra ese morbo de que nos puedan pillar.

El que nos puedan descubrir y observar cómo obtenemos placer nos coloca en una posición de dominación sobre quienes nos observan. Esto hace que tengamos el poder de ese instante, pues en todo momento podemos enseñar aquello que queramos mostrarle. En nuestras fantasías, nos encanta ser algo exhibicionistas de vez en cuando.

Además, esta fantasía también funciona si le damos la vuelta a la tortilla. Es decir, también nos resulta excitante el observar escenas prohibidas que no deberíamos estar viendo. Y es que, por supuesto, no podemos negar que somos curiosos por naturaleza.

Dominar o ser dominada, también entre las más pensadas

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Otra cosa en la que las mujeres piensan y que se ha convertido en una de las fantasías sexuales por excelencia, es aquella en la que reciben órdenes por parte de un amo. Es decir, en las que se rinden ante la dominación. De hecho, dependiendo del grado al que pueda llegar la fantasía, se puede también pensar en el hecho de obtener placer propio a través de prácticas que no llevaríamos a cabo en la vida real, como el dolor físico.

Como dato, las personas que tienen fantasías de sumisión son controladoras en la realidad. Además, también se fantasea con lo contrario. Es decir, con ser ellas quienes ordenen y hagan cumplir los deseos a otra persona con el objetivo de obtener placer. De este modo, se tiene a la pareja a merced, pudiendo hacer con ella lo que deseemos.

Si echamos la vista atrás, en los últimos tiempos, han sido muchas las películas y libros cuya trama principal ha girado sobre este tema. De este modo, se ha acercado la dominación de forma mucho más activa al gran público, por lo que ya no es algo tan tabú, oscuro ni desconocido. Esto hace que nuestra imaginación se desate y comience a crear situaciones en las que nunca antes habríamos pensado.