sábado, 27 febrero 2021 06:24

Ayuso y Almeida buscan evitar el batacazo inmobiliario con ayudas a jóvenes de clase media

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martinez Almeida, han abordado de frente un problema que afecta a todos los jóvenes madrileños: la vivienda. Si un menor de 35 años quiere comprar una casa con su generalizado salario mileurista, lo tiene complicado, dado que los bancos exigen como mínimo un 20% del total de importe de la casa como entrada, algo que ha atendido directamente la presidenta autonómica. Pero ahora, el alcalde también se ha lanzado a apuntalar el acceso a la vivienda de alquiler de las clases medias, ampliando incluso las ayudas a aquellos núcleos familiares que cobran entre los dos hasta 88.000 euros brutos anuales. En resumen, Ayuso y Almeida apuestan por reforzar a las clases medias ante el miedo a que el mercado inmobiliario se pegue un batacazo con pocos precedentes. 

Las ayudas van en dos sentidos: por un lado, para el alquiler de viviendas y, por otro, para la compra de casas. Para cada ayuda, se han destinado partidas presupuestarias distintas. Para alquiler, Almeida ha concedido hasta 30 millones de euros públicos, pero lo cierto es que Ayuso también ha puesto en marcha un plan de ayudas para el alquiler destinadas a los más jóvenes que busca atender hasta 100.000 contratos en la Comunidad de Madrid. Para la compra de la primera casa, la referente popular también ha otorgado una fuerte partida presupuestaria de hasta 12 millones de euros. Todas estas ayudas se centran en los menores de 35 años y buscan evitar que este colectivo contribuya con el paso del tiempo a lo que los economistas auguran: un batacazo del precio del alquiler y de la vivienda acompañado de una nueva crisis económica.

Respecto a la ayuda para comprar una vivienda, es cierto que la administración autonómica aún no ha concedido gran parte de las ayudas, pero sí que prevé desatascar la situación patrimonial de hasta 5.000 menores de 35 años que buscan comprarse su primera casa. Los requisitos son simples: deben ser en todo caso “pisos de dos o tres habitaciones en las áreas periféricas metropolitanas, con superficies de entre 80 y 90 metros cuadrados y un valor del inmueble –de nueva construcción o de segunda mano- en el mercado de entre 150.000 y 400.000 euros”, tal y como han destacado desde la Comunidad de Madrid. Las ayudas consisten en el pago directo de la entrada que exigen los bancos para conceder la hipoteca. Sin más.

Al mismo tiempo, Almeida también ha anunciado ayudas por un valor mayor para el alquiler de viviendas, una medida más ambiciosa que la que propuso Ayuso en la Comunidad de Madrid, pero que busca atender el mismo problema. En este caso, el alcalde quiere no solo ayudar a los que menos tienen, sino apuntalar también a las clases medias, pues este pack de subvenciones directas al alquiler prevén atender a los núcleos familiares que cobren entre 32.200 y 88.200 euros anuales. Lo que sí, tanto para Almeida como para la presidenta popular el hecho de que se tenga solvencia económica es absolutamente fundamental, quizás el punto más polémico de su medida dado que quien necesita las ayudas con mayor urgencia no son otros que los que tienen menos recursos.

Las ayudas aprobadas tanto por la administración municipal como por la autonómica responden al mismo grito con el que los economistas amenazan a la población. Es difícil encontrar a algún experto que no considere que el precio del alquiler y de la vivienda vaya a pegarse un batacazo épico. No sólo porque la crisis del coronavirus se vaya a notar en los próximos meses con mayor o menor fuerza, sino porque lo cierto es que el poder adquisitivo de los menores de 35 va en descenso con los salarios mileuristas y esto hará que tarde o temprano la demanda de vivienda en España descienda de forma considerable. Sea como fuere, Almeida y Ayuso buscan evitar este golpe en la capital ayudando precisamente a quienes están llamados a sostener el ritmo de consumo.

Los requisitos de Ayuso para comprar vivienda son más fáciles de resumir. Pisos de dos o tres habitaciones en las áreas periféricas metropolitanas, con superficies de entre 80 y 90 metros cuadrados y un valor del inmueble –de nueva construcción o de segunda mano- en el mercado de entre 150.000 y 400.000 euros. Chalets por menos dinero no parecen entrar en el lote. Ni tampoco casas o adosados en municipios de las afueras de la capital. Pero en cualquier caso, son ayudas que los menores de 35 años agradecerán siempre que se empiecen a otorgar.

Para acceder a las ayudas al alquiler de Almeida, hay que llevar empadronados en la capital, al menos, unos cinco años. Además hay que tener unos ingresos brutos anuales, en base al número de miembros que componen la unidad familiar, de entre 3 y 7,5 veces el IPREM, es decir, entre 32.200 y 88.200 euros anuales. 

No se trata de buscar otra burbuja inmobiliaria, pero sí de evitar que se pinche la actual. El precio del alquiler en la capital ha descendido considerablemente. Concretamente, en el centro de Madrid es en estos momentos de 16,7 euros, según se desprende de los últimos datos ofrecidos por Idealista. Este dato es el equivalente al de 2016, por lo que el descenso es evidente. De momento, el miedo a los pisos pequeños tras el confinamiento ha marcado mucho a los madrileños y ha hecho que el precio de la vivienda en zonas periféricas se mantenga, pero esto es solo un hecho temporal, según los economistas, el golpe al sector inmobiliario está por venir.

La parte más polémica de todo esto de la que se queja la oposición es el hecho de que tanto Almeida como Ayuso se centren en las clases medias para sus ayudas municipales y autonómicas. En el caso del alcalde de la capital, que incluso las familias con unos ingresos anuales de 88.000 euros, es decir, de hasta 2.500 euros por cónyuge aproximadamente, podrán tener una ayuda para el alquiler. En el caso de Ayuso, más de lo mismo. Aunque no especifica una renta concreta a percibir, sí que asegura que para acceder a la ayuda autonómica hay que tener unos ingresos estables y acreditar que se es solvente.