La relación Sánchez-Iglesias se recrudece y vuelve la idea de crisis de Gobierno tras las catalanas

La relación entre el vicepresidente del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, y el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, no pasa por su mejor momento. Que no estaban de acuerdo en algunas cuestiones de fondo, era evidente antes de que formaran la coalición. El problema es que las elecciones catalanas, algunas declaraciones incendiarias de Iglesias y, sobretodo, la presión de Unidas Podemos en algunas cuestiones de Estado como aumentar el presupuesto para el ministerio de Irene Montero o enfrentar al Ejecutivo con las grandes eléctricas hace que la convivencia política sea imposible. El secretario general de la Presidencia de Gobierno, Felix Bolaños, es quien sufre y traga en todo este entuerto, pero el presidente se guarda un as en la manga: decretar una crisis de Gobierno y dar la patada a Iglesias.

Tal y como ha podido saber MONCLOA.com, la sensación en el equipo de Sánchez en Presidencia de Gobierno es de hartazgo. Tanto Bolaños como todos los directores generales que componen el gabinete del socialista (Francisco Salazar, Manuel de la Rocha o Iván Redondo, por poner algunos ejemplos) están cansados de tragar ante las presiones y sobretodo ante las provocaciones de Iglesias. Pero lo cierto es que fuentes cercanas al Gobierno sostienen el presidente se guarda un as en la manga, pero hay que tener paciencia.

Desde este medio ya adelantamos que echar a Iglesias y a los suyos del Gobierno era una cuestión que estaba encima de la mesa. La estrategia a seguir no era un trabajo de ingeniería política, pero sí que se deslizaba desde el PSOE que dar la patada al vicepresidente y a todos sus ministros morados era algo que Sánchez no descartaba, ni antes ni ahora. Las elecciones catalanas son un horizonte claro. Fuentes de Ferraz aseguran que habrá que esperar a conocer los resultados y a ver la relevancia que pueda tener Unidas Podemos en el futuro Gobierno de Cataluña, pero si Iglesias no tiene mano en la autonomía, es muy probable, según apuntan las fuentes, que Bolaños se libre de tragar tanto.

La razón por la que esta idea no estaba tan a flor de piel en 2020 era doble. Por un lado, en plena pandemia no era fácil prescindir del apoyo de Unidas Podemos. Y más si se tiene en cuenta que Sánchez tenía la necesidad de sacar adelante un paquete de medidas extraordinarias marcadas por la crisis sanitaria que aún golpea España. Por otro lado, el presidente del Gobierno tenía la imperiosa necesidad de sacar adelante unos Presupuestos que pusieran fin a las cuentas del exministro de Hacienda Cristóbal Montoro y dieran continuidad a la legislatura de Sánchez en un contexto en el que el Congreso está tremendamente dividido entre varias formaciones políticas.

Con todo esto sobre la mesa, que no olvidemos que se ha cerrado hace relativamente poco (especialmente el asunto de los Presupuestos), las elecciones catalanas se han echado encima del calendario del presidente y ahora toca esperar para ver qué cartas consigue el PSOE tras los comicios autonómicos. El objetivo es librarse del yugo de ERC, que con tan solo 13 diputados han sido capaces de condicionar cada medida que ha sacado adelante el Gobierno en el Congreso. Si Sánchez logra eso mismo con un Ejecutivo autonómico liderado por los independentistas en Cataluña, podrán jugar a romper con Unidas Podemos.

Las razones de la erosión entre ambos son varias, y no solo personales. Que el presidente del Gobierno no soporta la idea de tener dentro de su equipo a un político de otro partido de las características y de la ambición de Pablo Iglesias no es un misterio. Pero el problema añadido es que hay asuntos políticos concretos, como meter mano a las compañías eléctricas por lo que, a juicio de los dirigentes de la formación morada, consideran una actitud abusiva, o como presionar para aumentar la partida presupuestaria para el Ministerio de Igualdad, que han ahondado más en la mala relación que marca el matrimonio entre Unidas Podemos y el PSOE.

La formación de Iglesias no es ajena a este plan de los socialistas. Saben que Sánchez podría gobernar en solitario prorrogando los Presupuestos actuales, además de que podría urdir mayorías concretas con formaciones liberales como Ciudadanos o incluso el Partido Popular para aguantar lo suficiente hasta 2023, que se celebren las nuevas elecciones generales. Sin embargo, esperan que su poder parlamentario haga que Sánchez se lo piense más de dos veces si quiere darles la patada. Entre tanto, seguirán presionando a Bolaños.

Febrero y marzo serán meses más calientes de lo normal. Tras la salida del ya exministro de Sanidad Salvador Illa del Gobierno para ser el candidato del PSC, las intenciones del Ejecutivo quedaron meridianas. Sánchez apostaba por un candidato reconocido y fuerte para las elecciones catalanas porque apuesta tanto por la propia presidencia de la Generalitat como por condicionar al extremo un ejecutivo autonómico de ERC. Y con los independentistas domesticados en el Congreso gracias a un PSC fuerte, Unidas Podemos deja de ser tan relevante en el Parlamento.

EL APOYO DE ARRIMADAS

Desde luego, la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, tiene que urdir una estrategia complicada. La mayoría sabe, incluso en las bases del partido, que si el candidato del PSC a las elecciones catalanas, el ministro Salvador Illa, tiene opciones de gobernar, la formación naranja le apoyará. Sin embargo, reconocer eso antes de que se celebren los comicios es un sacrilegio para los seguidores de Arrimadas. Aún así, los más fieles seguidores al estilo Girauta que permanecen en el partido se revuelven con la sola idea de que su partido se plantee apoyar a quien gestionó, a su juicio, de manera nefasta, la crisis del coronavirus. Ahora hay un enfrentamiento interno, pero la presidenta de la formación naranja solo está preocupada por evitar que los suyos reconozcan el secreto a voces de que apoyarán a Illa como president en caso de que tenga opciones de gobernar.

A pesar de todo, Inés Arrimadas ha dejado ver parte de sus intenciones con las últimas declaraciones.  “Si el PSC puede elegir, elegirá a ERC antes que a Ciudadanos. Por eso es importante que Cs tenga más votos”, ha deslizado sin aclarar de forma contundente si le apoyará en caso de que el ministro tenga opciones.