miércoles, 21 abril 2021 03:54

Estas son las razones por las que nunca deberías volver con tu ex

¿Alguna vez has pensado si deberías volver con tu ex? Cuando la ruptura de una relación está reciente, puede que nos surjan dudas sobre si deberíamos o no darnos una segunda oportunidad. En algunos casos puede salir bien, según el comportamiento de los miembros de la pareja. Sin embargo, en la mayoría, las cosas no llegan a buen puerto.

Lo primero que debemos pensar es que, si las cosas fueran tan bien como probablemente ahora nos las estemos imaginando en nuestra mente, la relación no hubiera terminado. Durante el tiempo de duelo, solemos idealizar situaciones, dejando de lado aquellas que nos han hecho más daño para quedarnos con lo bueno.

Por eso, no es aconsejable confundirse. Descubre cuáles son las razones por las que nunca deberías volver con tu ex.

Volver con tu ex te mantendrá estancado

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Calificar a nuestro ex como tal quiere decir que la relación se ha debido terminar en algún momento. Las circunstancias pudieron ser diversas. También pudo existir dolor o no. Sea como fuere, en cualquier caso las cosas siempre pasan por algo y continuar en la misma tesitura no te hará crecer como persona. Y tampoco al que hubiera sido tu compañero.

A veces, eso de volver a intentarlo es más una idealización de nuestra mente y no un reflejo de la realidad. Una reconciliación, según lo que haya pasado, puede suponer un retroceso que no se debe por qué dar. Siempre debemos perdonar, si no lo hacemos por la otra persona, sí por nosotros mismos. Pero eso también supone dejar ir y aceptar que la relación se ha terminado. Cuando algo finaliza por las razones que sea, no tenemos que continuar estancados creyendo en que puede terminar siendo posible.

Otra de las cosas por las que no debemos volver con nuestro ex es que las personas tendemos a confundir el amor con cualquier otro sentimiento o emoción. Por eso, debemos tener claro que echar de menos no tiene por qué suponer que queremos a esa persona, así como tampoco sucede con el deseo o el anhelo. Lo mejor es desbloquear nuestra mente y permitirnos a nosotros mismos tener nuevas oportunidades. También debemos pensar que las personas no cambian en su esencia, por lo que todo lo que odiabas de tu antigua pareja lo seguirás haciendo.

No fuerces las situaciones, eso no es amor

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Todos sabemos reconocer el momento en el que nos enamoramos y aparecen las míticas mariposas en el estómago que no son más que nervios y un conjunto de emociones. El amor es una cuestión de química entre dos personas, de coincidencia y, en ocasiones, incluso de un poco de suerte. Nada de esto se puede forzar al principio, por lo que mucho menos podremos hacerlo al final, cuando ya esté prácticamente todo perdido.

Si se ha perdido esa química, ya no tenemos suerte y ni siquiera coincidimos, empezar a forzar situaciones puede conseguir justo lo contrario de lo que deseamos. Aquello que comenzó siendo una historia real la habremos manipulado tanto que terminará convirtiéndose en algo artificial. Es cierto que volver con un ex no es algo imposible ni difícil de imaginar. Tampoco podemos asegurar que haciéndolo volveremos a pasarlo mal. Sin embargo, el simple hecho de pensarlo ya nos da miedo.

Entre otras cosas, puede suponer también un síntoma de conformismo del que nos debemos deshacer. Cuando una relación termina, tenemos la oportunidad de empezar de nuevo con nosotros mismos. Ese momento de inflexión puede ser un handicap si queremos volver, ya que ni nosotros ni la otra personas seremos los mismos. Por tanto, la relación tampoco lo será. Eso sí, todo dependerá del motivo por el que se hubiera producido el final y el grado de confianza que siga existiendo entre ambos.

Pensar en volver con tu ex solo te atará al pasado

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En el momento en el que una relación se acaba, nos puede dar miedo volver a conectar con nosotros mismos y optar por empezar una vida nueva. Es normal que, al principio, pensemos que volver puede ser mucho más fácil que conocer a otra persona, centrarnos en nuestro trabajo o comenzar un nuevo hobby. Sin embargo, esto último es justo por lo que debemos optar.

Si el pasado vuelve y se ata a nuestro presente también nos atará a nosotros. Por eso, uno de los mejores consejos que debes tener en cuenta es que, llegados a este punto, debes saber ser lo suficientemente egoísta para huir de él y avanzar, una vez más, sin mirar atrás. Para ello, puede volver a nuestra mente ese pensamiento de que, si las cosas terminaron, independientemente de las razones que hubiera de por medio, es porque así tenía que ser.

El tiempo que vivimos no es para siempre, por lo que hay que saber aprovecharlo de forma inteligente. Si vivimos en el pasado, nunca terminaremos de ser felices del todo. Cuando nos caemos, tenemos que levantarnos. Darnos la vuelta y volver a revolcarnos en el fango no nos servirá de nada. De hecho, nos puede acarrear más problemas y quién sabe si más graves. No vivir al máximo el presente no es justo para ti.

Si te pasó una vez, ahora el daño puede ser mayor

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Como todos sabemos, cuando estamos dentro de una relación, dentro de la misma aparecen discusiones, cosa que es completamente normal. Sin embargo, la cosa cambia cuando estas son continuas, ya que terminan erosionando la ilusión y puede que conviertan a tu pareja en tu ex pareja. Si has perdonado varios errores de la otra persona, lo único que conseguiremos volviendo es que estos se crezcan.

Todo dependerá, una vez más, de las razones por las que lo hayamos dejado. Según el problema, puede que sea fácil de superar o puede que nunca puedas hacerlo. Por ejemplo, si hablamos de una infidelidad, no todo el mundo está dispuesto a seguir perdonando. En caso de que intentemos retomar la relación con rencor, la historia no puede terminar bien.

Debemos, asimismo, tener cuidado con nuestra propia personalidad. En caso de que seamos personas de baja autoestima o notemos que no tenemos la suficiente confianza en nosotros mismos puede que, si volvemos con nuestro ex, llegue un momento en el que no seamos capaces de volver a dejarlo. Es decir, nos convertiremos en una persona de fuerte dependencia hacia el otro.