martes, 22 junio 2021 22:26

La tragedia de Gabilondo o cómo los suyos le traicionaron horas antes de coger su acta

Tras los malos resultados en las urnas, el debacle del PSOE madrileño derivó en una salvaje purga dentro del partido de izquierdas. En la guerra civil de los socialistas hay dos bandos: los que culpan a Gabilondo del batacazo y los que señalan a Sánchez por fagotizar la candidatura y la campaña del PSOE-M. Los valientes, se unieron a las filas del veterano candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid mientras que aquellos desesperados por sobrevivir entre los rojos apoyaron al presidente del Gobierno de España. La purga se saldó con la muerte política de uno de los líderes: Ángel Gabilondo y por consiguiente, todo su sequito entre los que se encontraban políticos como José Manuel Franco. Sin embargo, ha habido un superviviente, se trata de Manuel Delgado, el hombre de confianza del exfraile y jefe de prensa del mismo. Delgado continúa trabajando para los socialistas a la espera de la constitución de la nueva Asamblea de Madrid a pesar de que el hombre por él que aterrizó en el partido no vaya a ocupar ninguna silla en el Parlamento madrileño.

Ángel Gabilondo luchó su guerra dentro del partido tras el batacazo en las elecciones. A pesar de haber conseguido tan solo 24 escaños y configurarse como la tercera fuerza en la región, Gabilondo no tuvo toda la culpa de los malos resultados. Fue Pedro Sánchez y su hombre en la sombra, Iván Redondo, los que manejaron a Gabilondo a su antojo llegando incluso a radicalizarle perdiendo la moderación del político tan admirada por el electorado madrileño. El PSOE-M tan solo obtuvo algo más de 400.000 votos y desde Ferraz había que culpar a alguien y este fue Ángel Gabilondo. Como en muchos ámbitos de la vida, alguien tiene que pagar el pato aunque paguen justos por pecadores.

Sin embargo, a pesar de ser señalado como culpable por algunos políticos de la lista, Gabilondo se resistió a renunciar a su acta de diputado pero finalmente, renunció a su escaño. Desde el partido explican que esta variación de criterio se debió a que fueron “horas muy confusas”.

las presiones llegaron más allá y Ángel Gabilondo acabó ingresado de urgencia por una arritmia

Lo que no se puede esconder, es que el político de 72 años estuvo sometido a duras presiones internas en su partido ante la horror generado en el mismo por los fatídicos resultados. Fuentes del PSOE, al ser preguntados por este asunto recalcan que “las peores presiones son las que se pone uno mismo”. Pero las presiones llegaron más allá y Ángel Gabilondo acabó ingresado de urgencia por una arritmia en el Hospital Ramón y Cajal, afortunadamente está mejor y descansando con su familia ya fuera de la política.

¿QUÉ PASA CON MANUEL DELGADO?

En un contexto de conflicto entre los “sanchistas” y los que apoyaban a Gabilondo, el único superviviente sea el hombre de confianza de Ángel. Los “sanchistas” atacaron férreamente al candidato a presidir la Comunidad de Madrid para mantenerse en el partido en el que la fidelidad a Sánchez es premiada con cualquier tipo de cargo en el PSOE.

Sorprendentemente, el jefe de prensa de prensa de Ángel Gabilondo sobrevive en la formación pesar de que el político ya no forme parte del PSOE. Resulta curioso que el escudero del líder no muera con el mismo, sin embargo, existen las segundas oportunidades. También en política.

MONCLOA.com ha intentado ponerse en contacto con el jefe de prensa, sin embargo, a pesar de ser un medio de comunicación, no ha respondido. Este periódico digital lo ha intentado en reiteradas ocasiones sin éxito.

Ángel Gabilondo y Manuel Delgado

Mientras todos los técnicos, vinculados a políticos socialistas que han dimitido, han perdido su trabajo, Manuel Delgado ahí sigue. Gabilondo ha asumido los resultados y con gran autocrítica y elegancia ha decidido retirarse, sin embargo, Delgado ahí sigue. A pesar de la desastrosa campaña y de “darle el beso de judas”, Manuel es el único técnico que no está fuera del Partido Socialista. ¿Traición, fidelidad a otro líder o trabajo? Juzguen ustedes.