martes, 22 junio 2021 23:05

La Policía y Guardia Civil, desbordados en Ceuta ante la inacción de Marlaska y Sánchez

Marruecos ha realizado una dejadez de funciones sin precedentes permitiendo el acercamiento de miles de inmigrantes en la frontera con Ceuta. La policía marroquí desoye toda petición desde España ante una avalancha sin precedentes en la zona. En total, han entrado ilegalmente cerca de 6.000 personas, de las que sólo han sido devueltas en caliente menos de la mitad.

El Gobierno de España está ausente en la zona, aunque ha dado instrucciones al Ejército para tomar la playa que separa los espigones entre Ceuta y Marruecos, una distancia de apenas 20 metros a nado.

La avalancha, tildada por algunos grupos de “auténtica invasión“, se ha sucedido después de que el Gobierno de Marruecos haya dado por rota la cooperación policial y de Inteligencia con España y Alemania por no plegarse a sus exigencias.

Los agentes de la Policía Nacional y los GRS de la Guardia Civil han mostrado su “preocupación por la también dejadez del Ministerio de Interior” por la llegada masiva de estos inmigrantes ilegales. La situación, tan preocupante que ha obligado a moverse a la Casa Real, “ha desbordado a los agentes”, según afirman fuentes policiales a MONCLOA.

INTERIOR SÓLO REFUERZA LA VALLA CON 200 AGENTES

Interior ha desplegado por la playa del Tarajal a parte de los 3.000 efectivos del Ejército que se encuentran en Ceuta, al tiempo que ha ordenado un refuerzo de un total de 200 agentes entre la Policía Nacional y Guardia Civil. Sin embargo, el número de inmigrantes que esperan al otro lado de la verja va en aumento ante el efecto llamada, por lo que deja aún más mermadas a las fuerzas de seguridad españolas.

“Es claramente insuficiente para controlar una llegada masiva de personas, y más viendo que empieza a haber connatos de violencia contra los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad”, afirman las fuentes policiales consultadas por este medio.

MARLASKA DA UNA ENTREVISTA EN TVE1 Y SE DESPLAZA HORAS DESPUÉS A CEUTA

“Con solo 200 agentes de refuerzo es imposible controlar la situación de crisis migratoria que se ha generado”, han añadido las mismas fuentes. Los agentes acusan no sólo las horas en activo, más 15 horas continuadas desde este lunes, y la falta de refuerzos, sino que tienen que hacer frente a una lluvia de miles de piedras que caen desde el otro lado de la valla de Ceuta, tal y como se puede comprobar en los vídeos llegados a la redacción. Estos agentes son los mismos que salvaguardan la seguridad en la propia ciudad de Ceuta, donde el temor y el miedo campan a sus anchas ante la llegada de miles de indocumentados.

Marlaska ha tardado casi 16 horas en salir al paso de esta nueva crisis diplomática para asegurar que se desplazará en breve a Ceuta junto con el mando operativo de la Guardia Civil y Policía Nacional. Horas antes había aparecido en una entrevista en TVE1 para asegurar que se habían devuelto a 1.500 de las más de 6.000 que han conseguido entrar en España de forma ilegal.

CRÍTICAS A VOX POR LA LLEGADA DE ABASCAL A CEUTA

El Gobierno, por boca de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha emplazado a los partidos políticos a no incrementar la “crispación”. Las declaraciones, durante la rueda de prensa del Consejo de Ministros, llegan justo después de que el líder de Vox, Santiago Abascal, haya anunciado su intención de viajar a Ceuta esta misma tarde.

MARRUECOS ROMPE CON ESPAÑA POR ACOGER AL LÍDER DEL FRENTE POLISARIO

España y Alemania han acogido al líder del Frente Polisario, principal enemigo local de Marruecos. El Gobierno trataba de contener la ira marroquí con unas declaraciones poco claras e inoportunas, ya que la llegada de Brahim Gali se produjo de forma clandestina.

La hospitalización de Gali, bajo identidad falsa, en el hospital de Logroño ha tenido como consecuencia la ruptura diplomática entre Marruecos y la UE. Marruecos ha decidido suspender temporalmente la cooperación y la coordinación policial con España hasta sacar a Gali del país.

De esta forma, Marruecos podría vender al mejor postor cualquier información aportada por los cuerpos policiales y de inteligencia, una maniobra que dejaría en un brete a España.