domingo, 1 agosto 2021 06:29

El PSOE sopesa celebrar un referéndum por un nuevo ‘estatut’ más agresivo

La idea la soltó el ministro de Política Territorial, Miquel Iceta. Se habló de un referéndum para calmar los ánimos, pero no por la independencia, sino por un estatut de autonomía. El presidente del Gobierno tiene que pagar por adelantado si quiere permanecer en Moncloa y los independentistas no se han vendido baratos. Los indultos solo eran el primer paso. Ahora queda librar a los separatistas del yugo del Tribunal de Cuentas y sobretodo buscar cómo sacar las urnas a la calle. La idea que sopesa el PSOE es celebrar un referéndum por un estatut de autonomía más agresivo que aquel de José Luis Rodríguez Zapatero. Los independentistas quieren uno por la independencia, pero tal y como aseguran, aceptarán sacar las urnas a la calle solo por conseguir dar un paso más en su horizonte: la autodeterminación.

La idea del PSOE es celebrar el referéndum para calmar los ánimos y conseguir el apoyo incondicional de ERC en lo que resta de legislatura. Es lo que se pactó en 2019 y lo que se ha vuelto a acordar en 2021. Sánchez no está dispuesto a celebrar un referéndum por la independencia que sea vinculante, pero parece que las posturas se acercan cuando se habla de un nuevo estatut de autonomía. Los independentistas lo venderán en clave de autodeterminación y contabilizarán los hipotéticos “sí” al estatut como “sí” a la independencia. Al menos es lo que las fuentes del PSOE aseguran a este medio. Pero lo cierto es que tienen todo pactado menos la fecha porque los socialistas entienden que celebrar este referéndum antes de las elecciones puede suponer un batacazo electoral para Sánchez.

Una vez liberados de toda carga penal y administrativa, los independentistas pasarán a negociar el siguiente punto de la mesa: el referéndum

A falta de la fecha, la mesa de negociación tiene claros los puntos que tratarán. Una vez liberados de toda carga penal y administrativa, los independentistas pasarán a negociar el siguiente punto de la mesa: el referéndum. El PSOE pretende retomar los lazos de unión con los catalanistas desde el mismo punto en el que, a su juicio, se rompió todo. Cuando el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy echó por tierra el estatut de autonomía, el independentismo subió como la espuma; y el PSOE ahora entiende que la mejor manera de volver a la normalidad es llegar a ese punto vía referéndum.

Con todo esto sobre la mesa, desde el PSOE confían en desinflamar el conflicto por activa o por pasiva porque saben que aunque ganen las elecciones de 2023 precisarán del apoyo independentista para poder ser investidos y para sacar adelante proyectos. Los socialistas saben que su cintura política y su capacidad de acercarse a las posturas separatistas marcan la diferencia con el PP y con Vox, pero son conscientes de que deben tener cuidado. “La idea es un punto intermedio, un café para todos”, comentan fuentes socialistas. El PSOE confía en que un acuerdo que no convenza a ninguna de las dos partes puede ser la clave, pero no las tienen todas consigo, tal y como se puede ver en las últimas encuestas electorales.

La idea es que una vez hayan cerrado el capítulo del Tribunal de Cuentas se aborde con ganas el tema del referéndum. El PSOE es contundente sobre la idea de si permitirán una votación sobre la autodeterminación de Cataluña. Esto es algo que no se contempla bajo ningún concepto. Pero sobre permitir un referéndum que preguntes otras cuestiones que no sean tan agresivas como la independencia, ahí las posturas cambian según a qué socialista preguntes. Los moderados capitaneados por la ministra de Defensa, Margarita Robles, tienen absolutamente claro que ningún referéndum tiene cabida. Los más progresistas (también presionados por muchos miembros de Unidas Podemos), ven posible la idea de la votación. Y los oportunistas, afincados en la Moncloa, ven bien todo aquello que suponga la supervivencia de Pedro Sánchez.

En cualquier caso, las palabras de Iceta no solo llegarán a buen puerto, sino que se planteará un referéndum con un estatuto más agresivo en materia de independencia que el que se pactó antes de que Mariano Rajoy encendiera (más) la mecha separatista.  

LA VUELTA DE PUIGDEMONT

El otro tema a tener en cuenta es la vuelta de los líderes del procés fugados. Muchos aún viven en países de Europa cuya legislación hacen complicado que se pueda extraditar a los perseguidos por la justicia dado que el delito que se les imputa (sedición) no figura como tal en el Código Penal de estos territorios. Aún así, que el expresident de la Generalitat Carles Puigdemont vuelva a España es una cuestión capital para que los independentistas cedan por completo a las demandas de Sánchez.

Unos se quedaron y afrontaron las consecuencias y otros huyeron despavoridos. Esto ha hecho que los primeros hayan sido juzgados e indultados y puedan vivir en España sin mayores problemas legales; sin embargo, la vuelta de Puigdemont plantea un escenario complicado al Gobierno y a los separatistas. “No se puede indultar a alguien que no ha sido juzgado”, detallan desde el PSOE. Pero todas las fuentes consultadas aseguran que de momento el partido de Gobierno no se plantea un escenario en el que perdonen todas las consecuencias a Puigdemont. Aún así, los separatistas (especialmente los de Junts per Catalunya) insisten: sin el expresident no hay tregua que valga.