miércoles, 28 julio 2021 11:49

¿Qué llevó a Pedro Sánchez a echar a Iván Redondo del Gobierno?

Hubo un punto de inflexión que supuso el hundimiento del jefe de gabinete de Presidencia del Gobierno, Iván Redondo. No fue la crisis con Marruecos, ese pato lo ha pagado la exministra de Exteriores Arancha González Laya. Tampoco los choques internos por el partido, ese lo ha pagado el ya extitular de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana José Luis Ábalos. Ni siquiera el copar de irrelevancia mediática todo el ministerio, pato que abonó quien tenía la cartera de Ciencia, Pedro Duque. Lo que ha hundido a Redondo ha sido un paseo de 20 segundos junto al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y unas expectativas elevadas que han tocado la fibra sensible del líder socialista, Pedro Sánchez.

Ni siquiera quien aseguraba en sede parlamentaria que se tiraría por un puente por su presidente ha sido capaz de mantenerse en el Ejecutivo. El gurú de Sánchez llevaba tiempo que no atinaba y, tal y como aseguran fuentes del PSOE, el presidente se ha cansado de jugar a ser una agencia publicitaria con forma de Gobierno que se dedicaba a anunciar las cosas a bombo y platillo para inflar los éxitos electorales. Por supuesto, el paseíllo con Biden fue el punto de inflexión, pero Redondo parece que llevaba meses cavando su tumba con sus movimientos internos para hacerse con el control de todo lo que tuviera a mano y para convertirse en el único y exclusivo interlocutor con Sánchez.

Las fuentes aseguran que hay más sorprendidos dentro del PSOE que fuera. Nadie consideraba que Redondo estuviera tan tocado. Solo lo explican asegurando que Sánchez tiene una única obsesión dentro de su agenda como presidente del Gobierno: la internacional.

Tal y como relatan las fuentes a MONCLOA.com, lo cierto es que Sánchez no solo es un obseso de los viajes internacionales para codearse con sus homólogos de otros países y para alojarse en buenos hoteles con el despliegue de seguridad pertinente. El presidente socialista es un “obseso” de su agenda internacional y más con lo que respecta a Estados Unidos. Su referente político, según cuentan desde su partido, es el expresidente del EE UU Barack Obama. Y lo es hasta tal punto que incluso copió su estilo en sus primeras campañas electorales como candidato. La humillación pública e internacional que sufrió con Biden no la perdona y Redondo es quien ha pagado el pato tanto por su gestión como por haber dado más bombo y platillo del necesario a un paseo que hubiera quedado bien si no se hubiera comentado nada previamente.

Redondo pensó que sería buena idea el comentar que Sánchez tendría una reunión con Biden en esa reunión de la OTAN. Pensó que sería buena idea no solo porque la opinión pública se quedaría enmudecida ante tal noticia, sino porque ganaría puntos respecto al presidente. La sorpresa fue que la mediación dio de sí un ridículo de tal magnitud que Sánchez todavía no se ha recuperado de él. Pese a que la relación entre ambos ahora no está tan mal como se augura según las fuentes, lo que es cierto es que la mediación y el ridículo con Biden ha acabado con la carrera política de Iván Redondo.

Hay quien culpa de eso a la entonces ministra de Exteriores, Arancha González Laya, pero en realidad a quien culpa el presidente es a Redondo por vender el humo antes de que siquiera hubiera fuego. Se habló de una reunión, se habló de un encuentro entre iguales y el resultado final fue que Sánchez persiguió a Biden por un pasillo haciendo el ridículo ante todo el mundo. Y esta vez el mundo sí que se fijó en lo que había pasado.

LAS MANIOBRAS OSCURAS

Además de todo esto, Redondo llevaba meses que había iniciado una guerra interna que incomodaba considerablemente al presidente. Una guerra fría que lo que buscaba era aumentar el poder del jefe de gabinete limitando el de los demás que tenían cierta cercanía a Sánchez. Redondo tenía otra obsesión que era la de convertirse en el único interlocutor válido con el presidente. Todo aquel que tuviera trato directo con Sánchez tenía que quedar apartado. Y por este motivo empezaron los enfrentamientos entre el presidente socialista y el secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos y con la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo.

Redondo tenía otra obsesión que era la de convertirse en el único interlocutor válido con el presidente

Al final, Sánchez ha optado por darle la patada a todos ellos, pero el grupo protagonizó un bochornoso enfrentamiento interno por ver quién mantenía el cariño de “papá”, aunque eso supusiera clavar puñales por la espalda a los compañeros. Redondo consiguió el enfrentamiento y consiguió acabar con la carrera de Ábalos y de Carmen Calvo, pero él también ha caído en la batalla en beneficio de Óscar López, el nuevo jefe de gabinete de Sánchez.

EL NUEVO GOBIERNO

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha acelerado la remodelación del Ejecutivo. El cambio más llamativo es que Iván Redondo, jefe de gabinete de Presidencia del Gobierno, abandona el cargo y será el presidente de Paradores, Óscar López, quien ocupe su cargo. Este sábado comparecerá para dar los cambios que se esperan, pero ya se han filtrado la mayoría de ellos. El más sonado es la salida de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, cuyo puesto ocupará por completo Nadia Calviño. Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, y Teresa Ribera, que ostenta la cartera de Transición Ecológica, se mantienen en sus puestos por el momento y hasta que acabe la legislatura. Tal y como adelantó MONCLOA.com, la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, y el titular de Transportes, José Luis Ábalos, también salen del Ejecutivo por su pésima gestión durante estos últimos meses. Cogen galones otros socialistas como el secretario de Estado de Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños, que se convertirá en Ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática.

Será José Manuel Albares, el embajador de España en Francia hasta ahora, el próximo ministro de Exteriores. Este socialista es un viejo conocido de Sánchez, no porque saliera en la famosa foto del Falcon, sino porque fue quien urdió todos los tempranos éxitos del Gobierno en materia de diplomacia internacional. Albares era un asesor de Sánchez que ahora viene a salvar al Ejecutivo de la desastrosa gestión de Arancha González Laya. El ministro de Transportes y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, deja también el Gobierno y ocupará su cartera Raquel Sánchez. Otro castigo que ya adelantó MONCLOA.com tras varios enfrentamientos. Y Ander Gil sustituye a Pilar Llop como presidente del Senado. También deja el Gobierno la ministra de Educación, Isabel Celaá, y entrará en su lugar Pilar Alegría.