domingo, 23 enero 2022 01:03

La inflación, el impuesto de los trabajadores, vuela siempre con el PSOE

La inflación es conocida como el «impuesto de los pobres» y con el PSOE en el Gobierno los precios se han disparado. El resultado de las políticas, especialmente el destope del precio máximo de la luz en el mercado mayorista, ha provocado un subidón en los precios de la electricidad. En julio, el límite se situaba en los 180,3 euros por KWh. Sin embargo, el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez cambió la norma en pleno verano y la luz, un suministro básico, ha alcanzado los más altos precios de su historia en España.

Con esta subida de la luz, se ha disparado la inflación y con ello la cesta de la compra de los consumidores. Un castigo a las puertas de Año Nuevo y Reyes que hará más cuesta arriba el inicio de enero. Las clases trabajadores pierden así poder adquisitivo a marchas forzadas. Este mes de diciembre, el Índice de Precios al Consumo (IPC) ha cerrado en el 6,7%, su nivel más alto desde 1992.

La dramática cifra en el IPC es la tónica con el PSOE en el poder. Los precios han tocado máximos en décadas con Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y ahora con Pedro Sánchez.

LA INFLACIÓN DESBOCADA CON EL PSOE DE SÁNCHEZ, COMO OCURRIÓ CON FELIPE GONZÁLEZ Y ZAPATERO

Desde el aterrizaje en la Moncloa en 2018, el IPC ha aumentado de media entre el 2,3% y el 2,5%. No ha sido hasta este 2021 y tras su cambio normativo, cuando los precios han acelerado el ritmo de crecimiento cada mes, hasta alcanzar un máximo no visto desde 1992.

El pasado mes de noviembre, Sánchez batió a Zapatero, cuando el IPC se situó en el 5,5%. Con el precursor de la alianza de las civilizaciones, los precios se situaron en el 5,4% en 2011. Ahora bien, está a sólo dos décimas de igualar el récord de Felipe González, que alcanzó en 1992 el 6,9%.

Sánchez

Si bien, en la última etapa de González en el poder la situación era muy distinta. Los tipos de interés se situaban en el 17% y el Banco de España tenía el control de la peseta. España atravesó en esa época un durísima crisis y comenzaron los problemas estructurales en el sistema de pensiones. El PSOE de 1992 era una máquina de crear parados, llegando a suprimir un millón de empleos y obligando a adelantar las elecciones. Para hundir aún más la economía, sacó adelante unos «rigurosos» presupuestos, unas cuentas que no tuvieron el más mínimo efecto positivo en la sociedad.

EL PSOE DE GONZÁLEZ MANEJABA LOS TIPOS DE INTERÉS Y LA IMPRESIÓN DE MONEDA

González dejó a España en la ruina y sin préstamos del exterior, con una deuda desbocada. El Gobierno del PP de José María Aznar en 1996 pidió la asistencia financiera al Fondo Monetario Internacional y se pudieron pagar las pensiones ese mismo año.

Tras los mejores años que ha vivido España, burbuja inmobiliaria mediante, el Gobierno de Zapatero hizo caso omiso a la crisis que se avecinaba, un error muy común en la izquierda española. La inflación aguantó debido a la caída de la demanda y la industria no tuvo que repercutir subidas de precio a los productos. Durante esos años, hubo un fuerte conato al subir de forma brusca el petróleo, un incremento coyuntural y temporal.

Con Mariano Rajoy en la oposición, Zapatero hizo de España un país irreal, con planes de empleo y medidas tomadas con la improvisación propia del PSOE. Tal fue, que incluso el tranquilo Rajoy llegó a acusar a Zapatero de vivir en el cuento de «Alicia en el País de las Maravillas«. Ni una sola medida ante la crisis más acuciante en la historia democrática de España.

«La sensación que vive usted en un país diferente del nuestro», se refirió Rajoy al jefe del Ejecutivo. Y es que, Zapatero achacaba todos los problemas al exterior, pero la inflación en España era donde más crecía. Zapatero vivía entonces de la «inercia y del tancredismo«. Cogió los últimos coletazos de la burbuja inmobiliaria y dejó los últimos para Rajoy.

LA LLEGADA DE RAJOY CON UNA ARRUINADA ESPAÑA

Con la llegada de Mariano Rajoy, la inflación subió al 3,5% en 2012, prácticamente la mitad de la registrada actualmente. Fue un momento muy delicado. Los sindicatos salieron en masa a las calles convocando una salvaje huelga general. Entre las reivindicaciones, estaba precisamente la queja de la inflación y la subida del 0,25% de las pensiones, congelada desde 2011. Ahora, estos mismos sindicatos callan las calles ante un IPC del 6,7% y una subida de la luz de más del 200% en un año.

En este 2021, con el PSOE de Sánchez en el poder, las pensiones han perdido el mayor poder adquisitivo en décadas. Y es que, las subidas del 2,5% quedan en saco roto con una inflación del 6,7%. Las previsiones apuntan, además, que estos niveles continuarán al alza los próximos meses. No solo los pensionistas perderán poder de compra, también los funcionarios y el resto de trabajadores, más cuando los salarios pactados en convenio solo se revalorizan un exiguo 1,5%.

SÁNCHEZ INCUMPLE SU PROMESA: EL RECIBO DE LA LUZ DE 2021 ES MÁS CARO QUE EN 2018

Mientras la cesta de la compra asciende, también lo hacen los suministros. La factura alcanzará los 119 euros en diciembre, la más elevada de la historia. Es decir, que habrá que abonar cerca de 1.500 euros anuales por un bien tan necesario y básico. Además, Sánchez incumplirá su promesa de reducir la factura de la luz a niveles de 2018, hasta ahora el año más caro.

Para cumplir esta promesa, Sánchez no tiene en cuenta la inflación y hará una media de todos los consumidores, no sólo de los afectados, los acogidos a la tarifa regulada. Contará también con aquellos que tienen contratada las tarifas fijas del mercado libre. No deja de ser un cálculo curioso, más cuando en teoría se desconocen los precios de estos contratos privados. El cómo los ha conseguido el Gobierno es toda una incógnita.

De esta forma, la realidad es que con el PSOE en el Gobierno los trabajadores son los principales perjudicados, ya sea con niveles de empleo o pérdida de poder adquisitivo. Además, los alquileres firmados en este mes de diciembre se podrán encarecer precisamente al 6,7%, mientras las arcas públicas han recaudado la cifra más elevada de la historia pese a la crisis. Más de 200.000 millones y superando los niveles de 2019.