El bochorno de Brunete: los alcaldes «casadistas» olvidan su pasado y agasajan a Ayuso

La guerra interna del Partido Popular ha provocado cambios internos en la formación y ha puesto en el punto de mira a una parte de los miembros de grupo. Ahora, los que optaron por apoyar a Pablo Casado están haciendo grandes esfuerzos por tratar de seducir a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, para que les mantenga en su puesto y les incluya en las listas de los próximos comicios. Y, los actos a los que acude la líder regional son el escenario perfecto para ellos. Así, el pasado viernes, el acto en una finca de Brunete al que acudió Ayuso fue el escenario de un gran bochorno. Los alcaldes «casadistas» que acudieron al evento dejaron su pasado atrás para agasajar a la presidenta madrileña. Una actuación por parte de los defensores de Casado que en Sol miran con «vergüenza», dado lo fácil que les resulta cambiar de chaqueta con tal de mantener su puesto.

Los hechos se produjeron en un acto que tuvo lugar en la finca La Espiga Brunete durante la mañana del pasado viernes. El objeto de la visita era hacer un balance del Plan Terra, cuyo fin es potenciar competitividad, comercialización, relevo generacional, formación y asesoramiento de las explotaciones agrícolas y ganaderas madrileñas, así como su sostenibilidad medioambiental, económica y social. Sin embargo, a muchos de los asistentes esta medida les interesaba entre poco y nada. Ellos acudieron al evento por otros motivos, por sus ambiciones, movidos por su propio interés. Así, Brunete se llenó de muchos alcaldes de la Comunidad de Madrid que en la guerra interna apostaron por el bando perdedor, apostaron por Pablo Casado y Teodoro García Egea.

Entre los asistentes se encontraba el alcalde de Majadahonda, José Luis Álvarez Ustarroz. Este edil siempre se ha entregado en cuerpo y alma a la causa de Pablo Casado, presidente del PP. José Luis es un reconocido «palmero» de Casado, tal y como comenta su entorno. No porque sea de La Palma, sino porque ha alabado cada paso que Casado ha dado como presidente del Partido Popular. «Un proyecto para el futuro. Un partido para España. Un líder para todos. Muy pronto Pablo Casado será presidente», dijo en una ocasión en su cuenta de Twitter en un mensaje bien azucarado. Además, en esta misma red social, ha compartido hasta hace muy poco los mensajes que tanto Casado como Egea publicaban en sus respectivas cuentas. Los mensajes de los hasta ahora líderes del partido copaban la cuenta del alcalde. Esto ha cambiado, parece que se ha olvidado de su pasado y busca alabar a Ayuso para salvar la alcaldía.

El de las Rozas, José de la Uz; y el de Villanueva de la Cañada, Luis Partida Brunete, no son claros ‘ayusista’. Pero tampoco se mojaron en el momento que más les necesitaba su presidenta. En plena crisis interna del PP, Ayuso quería ver con quién podía contar y confiar, quería saber quién estaba a su lado cuando ella les necesitaba. Y estos ediles guardaron silencio en ese momento. Por eso, ahora están tratando de agasajar a la líder madrileña, demostrándole su apoyo y lealtad.

Quien tampoco quiso perderse la cita con la presidenta de la Comunidad de Madrid fue alcaldesa de Pozuelo de Alarcón. Susana Pérez Quislant se encuentra en un estado de nerviosismo importante desde que Teodoro García Egea, exsecretario General del Partido Popular, dimitió de sus cargos en la formación. Y es que, la edil era la apuesta personal de Teodoro y ahora, tras la guerra interna del PP, está tratando de quitarse este San Benito. Para ello, tiene una estrategia clara: buscar el máximo número posible de fotos con Ayuso y adularla en todas las ocasiones que pueda y Brunete no iba a ser menos. La edil de Pozuelo no dudó en lanzarse a por la presidenta para hacerse una foto, literalmente.

ayuso y quislant

AYUSO AL FISIO TRAS EL ABRAZO DE QUISLANT

La alcaldesa de Pozuelo está tan desesperada con que la presidenta madrileña la mire con buenos ojos que durante el acto de Brunete se abalanzó sobre ella para fundirse en un abrazo con Ayuso. Tanto fue el ímpetu que puso Quislant que no es de extrañar que la líder regional haya tenido que pasar por el fisio. Susana tiene los nervios a flor de piel desde que Egea salió del partido y esto pudo llevarla a apretar con demasiada fuerza en el abrazo, tanto que no resultaría raro que le causara una fractura a la presidenta. Fotos, abrazos desmesurados, halagos… Quislant está haciendo de todo para ganarse el visto bueno de Ayuso, para conseguir que olvide su pasado. Ahora, la alcaldesa de Pozuelo ha cambiado de chaqueta y se ha convertido en toda una «ayuser» y está haciendo grandes esfuerzos para que la líder de Madrid se de cuenta. Aunque esta transformación sea más por interés que por convencimiento.