martes, 6 diciembre 2022 02:56

El Gobierno de España guarda silencio sobre las revueltas en Irán «por dinero»

Pedro Sánchez se ha movilizado, junto al resto de países aliados de la OTAN, tras el impacto de misiles en territorio polaco. Una reunión en la que el presidente socialista ha ratificado su compromiso con la paz a nivel internacional, especialmente ante la situación del conflicto armado entre Rusia y Ucrania. Un compromiso que, sin embargo, el socialista parece que no mantiene con el pueblo iraní, a pesar de los recientes acontecimientos en las revueltas sociales del país, en los que más de 15.000 personas se han visto condenadas a muerte.

Este martes, impactaba en Polonia un misil, que hacía saltar todas las alarmas en la Alianza Atlántica. Y es que las primeras hipótesis señalaban a un posible ataque ruso al país, miembro de la OTAN. Una hipótesis que pronto parecía ser descartada, conociéndose que podrían haber sido las fuerzas ucranianas las que, por error, habrían alcanzado al país de la OTAN. Algo que no evitaba, sin embargo, que el secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, señalara al país de Vladimir Putin como el responsable, directo o indirecto, del agravio a Polonia. «Déjenme ser muy claro: no es culpa de Ucrania. Rusia tiene toda la responsabilidad porque continúa su guerra ilegal sobre Ucrania» destacaba el secretario general de la OTAN.

Declaraciones que se producían tras la reunión en Bruselas de los principales responsables de los países aliados ante la gravedad de los hechos. Una reunión a la que asistía Pedro Sánchez, que no dudaba en defender la necesidad de que la paz vuelva a las relaciones internacionales.

PEDRO SÁNCHEZ DEFIENDE LA PAZ EN UCRANIA

«Reunido en Bali, durante la cumbre del G20, con nuestros socios europeos y aliados de la OTAN para analizar lo ocurrido en Polonia y Ucrania. Todos unidos para que vuelva la paz» ha destacado el presidente socialista en sus redes sociales. Palabras con las que Pedro Sánchez ha hecho alusión a la reunión de emergencia que se realizaba en Indonesia ante el incidente ocurrido en el territorio polaco. Reunión en la que los países aliados han emitido una declaración conjunta para apoyar una investigación liderada por Polonia para esclarecer lo sucedido.

Hechos que, aún así, no han impedido que los países aliados hayan vuelto a mostrar su claro y absoluto apoyo al pueblo ucraniano, condenando de nuevo la invasión llevada a cabo por Vladimir Putin, que se alarga desde el pasado mes de febrero, dejando miles de muertos en el campo de batalla, así como miles de refugiados en todo el continente.

«Reafirmamos nuestro firme apoyo a Ucrania y al pueblo ucraniano frente a la agresión rusa en curso, así como nuestra continua disposición para responsabilizar a Rusia por sus descarados ataques contra las comunidades ucranianas, incluso mientras el G20 se reúne para tratar los impactos más amplios de la guerra» han destacado los países del G20 a través de un comunicado conjunto.

Un apoyo claro a Polonia y Ucrania ante la invasión rusa y las consecuencias del conflicto bélico que ha sido secundado en todo momento por Pedro Sánchez, que ha hecho alusión a la necesidad de conseguir la paz entre las diferentes naciones. Una paz que, sin embargo, el presidente socialista parece no tener tan clara en el caso de Irán. No, cuando este apoyo puede implicar una complicación en las relaciones comerciales e institucionales del país con España.

LOS INTERESES DEL GOBIERNO EN IRÁN, UN «IMPEDIMENTO» PARA EL FEMINISMO

Así pues, sonadas están siendo las revueltas en Irán en protesta contra el Gobierno de los ayatolás, después de la muerte de una joven bajo custodia de la «policía de la moral» por llevar mal puesto el velo. Unas protestas en Irán que han recibido el apoyo internacional de multitud de países, que no han dudado en mostrar su apoyo a los ciudadanos iraníes que buscan una nueva vía para introducir el feminismo en el país, cansados de este abuso gubernamental.

Unas protestas que, sin embargo, no han recibido aún palabra alguna de aliento por parte del Gobierno de España, ni de la ministra de Igualdad, Irene Montero, a pesar de la relevancia de este movimiento feminista a nivel internacional. Un silencio que no se ha roto a pesar de las recientes informaciones de más violencia y represión contra los manifestantes, habiéndose incluso condenado en estos días a 15.000 personas a muerte por su participación en las revueltas.

Algo que no ha movilizado al Ejecutivo nacional, a excepción de las peticiones del Ministerio de Asuntos Exteriores de España para conseguir la liberación de los dos españoles detenidos en las protestas, Ana Baneira y Santiago Sánchez. Conversaciones de Exteriores con sus homólogos iraníes que se mantienen intactas, sin que haya «reprimendas» del Ejecutivo socialista ante esta violación de los Derechos Humanos desde Irán.

Un silencio del Gobierno nacional que parece responder a los fuertes intereses del equipo de Pedro Sánchez de mantener los acuerdos comerciales con Irán. Acuerdos que era el propio Gobierno iraní el que, hace apenas unos meses, buscaba reforzar con España, tal y como destacaba el embajador de España en Irán, Ángel Losada, que destacaba que el Gobierno buscaría «reforzar y seguir desarrollando estas relaciones» económicas con el país. Un refuerzo en el que el gas y el petróleo podrían ser claves en estos momentos, debido a la fuerte crisis energética que atraviesa Europa debido a la guerra de Ucrania.

«Petróleo, gas y petroquímica […] energía, ecologismo, medioambiente y tratamiento de aguas» destacan desde el ICEX, que explica que éste es uno de los apartados que entran dentro de los principales acuerdos económicos bilaterales entre España e Irán. Unos acuerdos que parecen pesar más para el Gobierno de Pedro Sánchez que los Derechos Humanos violados en el país. Movimiento que demuestra que la paz buscada por el presidente socialista en el G20 queda, en el caso de Irán, en un segundo plano, justo detrás del gas y el petróleo, que parecen ser suficientes para frenar la llegada del feminismo y la igualdad al país.