Varios concejales de Begoña Villacís culminan su traición y piden el paso al PP

Al menos tres concejales de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid han entablado conversaciones con el PP para pasar a las listas de Martínez-Almeida. Estas conversaciones han tenido lugar por iniciativa de ellos, sin que hubiera una mediación o una propuesta previa de la formación popular, ni desde Cibeles ni desde Génova. El PP ha respondido con cierta frialdad, explicándoles que no es el momento de hablar de las listas. En todo caso, solo habría sitio en la lista al Ayuntamiento de Madrid para uno o dos de ellos.

Dos de los concejales tienen responsabilidades de gobierno y la tercera persona en distritos de la capital. La traición a Begoña Villacís vivió un momento culminante esta semana, cuando los concejales Sofía Miranda y Ángel Niño presentaron la dimisión de sus cargos orgánicos en el Grupo Municipal de Ciudadanos, en una tensa reunión.

Algunos ediles elegidos en la lista de Ciudadanos en 2019 empezaron en los primeros compases de la legislatura a coquetear con el PP, sin que la cosa llegara a más, a pesar de los rumores. Sin embargo, la cuerda se tensó a partir de abril de 2021, con la jugada de las mociones de censura en Murcia y Castilla y León, y las elecciones en las que Ayuso barrió, en el mes de mayo. La descomposición del grupo puso nerviosos a muchos, mientras que Begoña Villacís mostraba su firmeza y su fidelidad al proyecto que entonces ya lideraba Inés Arrimadas. Pero las cosas no eran fáciles en el grupo Ciudadanos.

EL MURAL FEMINISTA DE CIUDAD LINEAL

Una de las primeras quiebras de confianza se produjo a cuenta del llamado Mural Feminista de Ciudad Lineal. Una de las citas más plomizas de la vida municipal son los Plenos de Distrito, un órgano absolutamente necesario desde el punto de vista democrático (son los más cercanos a los ciudadanos), pero demoledor en cuanto a su viveza política. En uno de esos anodinos plenos de distrito, en Ciudad Lineal, celebrado en enero de 2021, saltó la controversia a cuenta de la pintura de un mural feminista, que tanto PP como el presidente del distrito de Ciudad Lineal, Ángel Niño, consideraron que hacía más bien apología de la revolución. Ambos votaron por su limpieza, a propuesta de Vox, con el consecuente escándalo del feminismo de Podemos, en la voz de Rita Maestre.

El problema es que el concejal de Ciudadanos, Ángel Niño, se sintió públicamente desautorizado cuando Villacís, sin aviso interno suficiente a juicio del concejal, votó junto al grupo de Rita Maestre y el PSOE por la revocación de las pintadas. En Ciudadanos se empezó a montar un bloque de oposición interna a su líder, Begoña Villacís.

En la crisis existencial de Ciudadanos, a veces en contra de algunos consejos, Begoña Villacís siempre ha dado la cara y se ha puesto valientemente del lado de la continuidad del proyecto político. Inmutable aunque fueran cayendo derrotas electorales tan dolorosas como la de Andalucía. Una posición firme a pesar de los movimientos autodestructivos en el propio partido. El último, quizás el pistoletazo de salida para algunos ediles, la pretensión de liderazgo de Edmundo Bal, que buena parte de los que quedan en Ciudadanos se han tomado como un patinazo importante del abogado del Estado y derrotado candidato en Madrid.

Estas semanas Villacís se enfrenta a una decisión trascendental, presentarse a las elecciones al Ayuntamiento de Madrid como cabeza de Ciudadanos, la opción que siempre defiende en sus declaraciones, o aceptar las propuestas que le lleguen desde el bando popular. Solo la encuesta que encargó el Grupo Municipal Popular la deja fuera del Pleno de Cibeles, con menos de un 5% de voto, las demás le dan entre tres y seis concejales, lo que la anima a lanzarse a la campaña electoral.

Las opciones de Almeida podrían pasar por obtener el apoyo a su investidura de Vox y Ciudadanos. Sin embargo, Begoña Villacis, de obtener menores representantes que el partido de Abascal, nunca aceptaría respaldar a Ortega Smith como vicealcalde y quedarse ella como una más de los concejales de gobierno. 

Villacís tiene en contra de una escapada al PP toda la hemeroteca: años y años asegurando que jamás se pasaría al PP. También su fe en el liberalismo y en un proyecto que rompa el bipartidismo como es Ciudadanos. Esto le confiere el valor casi de la “última mohicana”, una posición heroica que posiblemente tenga frutos electorales. Pero no solo la hemeroteca, su liderazgo interno, en caso de un cambio de bando, haría que mucha gente que confía en ella y ha fiado sus opciones a una cabeza de lista de Ciudadanos, se viera defraudada. Algo difícil de sobrellevar para una personalidad como la de Begoña Villacís.

Hace escasos meses Ayuso ya le cerró la puerta del Partido Popular de Madrid, por lo que incluso en el caso de que Almeida pidiera integrarla en la lista, tendría que hacer rectificar a la presidenta de la Comunidad de Madrid, extremo altamente improbable. 

LAS COMPLEJAS LISTAS DEL PP

Las futuras listas del PP para el Ayuntamiento ya son suficientemente complejas, con una incógnita clara sobre el (o la) número dos que acompañará al alcalde Almeida como tícket electoral, y la posible influencia del equipo de Isabel Díaz Ayuso y de la misma Génova nacional a la hora de colocar peones en las mismas. Siempre teniendo en cuenta que el alcalde parece satisfecho con el trabajo de la gran mayoría de los quince ediles que fueron elegidos en 2019, lo que hace pensar en que casi todos renovarán sus actas de concejal.

En este contexto parece difícil abrirle hueco a los desafectos de Ciudadanos. Además de que el valor electoral de hacer fichajes -o pesar en el caladero, como se ha llegado a decir- de Ciudadanos es cada vez menor. La formación se ha quedado sin apenas respaldo en feudos en los que incluso pudo gobernar, como Castilla y León, o la misma Asamblea de Madrid. Fichar en un proyecto en dificultades, cuyo único valor es Begoña Villacís, no parece la idea que le haga más feliz ahora mismo al PP de Feijoo, que ya tiene sus propios problemas.

Nadie cree que peligre la estabilidad de la coalición de Gobierno en Cibeles. Ni que se vaya a resentir la gestión, pero lo que si está claro es que la convivencia en el bloque de Ciudadanos es ya casi irrespirable, cargada de desconfianzao. Villacís mantiene como hombre de confianza a Mariano Fuentes, delegado de Desarrollo Urbano, y sigue confiando en Santiago Saura, concejal encargado del distrito de Retiro. Solo la decisión final de Begoña Villacís disolverá la grave indigestión que hay en la bancada naranja.